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| Douglas Adams |
La "Guía del autoestopista galáctico" (transformado en película como "Guía del Viajero Intergaláctico" lanzada en el 2005) es un libro de ciencia ficción / fantasía, muy simpático, donde los divagues de Douglas Adams se hacen realidad. Inicialmente fue una especie de novela radial, luego transformada en libro. La imaginación del autor te lleva a lugares inexplorados, desde objetos, nombres, lugares, comportamientos y cosas fantásticas, y en medio de eso algunas cuestiones filosóficas son tratadas en un tono burlesco. No es casualidad que Douglas Adams tenga una enorme legión de fans.
Cito algunos divagues más interesantes tratados en el libro: el número 42, la respuesta a la Pregunta Última de la Vida, del Universo y de Todo lo demás; que la Tierra es una computadora y que los seres simiescos que vagan por su superficie son parte de un programa del computador; que no sabemos cuál es la Pregunta Última y Verdadera; y de la importancia de la toalla.
Es de lectura fácil, casi un cuento fantástico.
la mayoría de sus habitantes eran infelices durante casi todo el tiempo.
la mayor parte de ellas se referían principalmente a los movimientos de pequeños trozos de papel verde; cosa extraña,
muchos eran humildes y la mayoría se consideraban miserables, incluso los que poseían relojes de lectura directa.
casi dos mil años después de que clavaran a un hombre a un madero por decir que, para variar, sería estupendo ser bueno con los demás,
«Oye, ¿sass tú a ese jupi Ford Prefect? Es un frud que de verdad sabe dónde está su toalla.» (Sass: conocer, estar enterado de, saber, tener relaciones sexuales con; jupi: chico muy sociable; frud: chico sorprendentemente sociabilísimo.)
Solo seis personas en toda la Galaxia sabían que la función del Presidente galáctico no consistía en ejercer el poder, sino en desviar la atención de él.
–Es realmente maravilloso–dijo–. Es real y verdaderamente maravilloso. Es tan maravillosamente maravilloso que me dan ganas de robarlo. Una maravillosa frase presidencial,
¿Evolución?, se dijeron a sí mismos. ¿Quién la necesita? Y lo que la naturaleza se negó a hacer por ellos lo hicieron por sí mismos hasta el momento en que pudieron rectificar las groseras inconveniencias anatómicas por medio de la cirugía.
Todos los años importaban veintisiete mil escurridizos cangrejos centelleantes como gemas, y pasaban una noche feliz emborrachándose y aplastándolos hasta hacerlos pedacitos con mazos de hierro.
–Mira, se aprieta este botón, la pantalla se ilumina y te da el índice. Se encendió una pantalla de siete centímetros y medio por diez y empezaron a revolotear letras por su superficie.
- Un Kindle
¿qué otra cosa puedo hacer?–Nada más que venir conmigo y pasarlo bien. La Galaxia es un sitio divertido.
–¿ Qué está haciendo ese pez en mi oído?–Traduce para ti. Es un pez Babel. Míralo en el libro, si quieres.
»Su argumento es más o menos el siguiente: “Me niego a demostrar que existo”, dice Dios, “porque la demostración anula la fe, y sin fe no soy nada.” »“ Pero”, dice el hombre, “el pez Babel es una revelación brusca, ¿no es así? No puede haber evolucionado al azar. Demuestra que Vos existís, y por lo tanto, según Vuestros propios argumentos, Vos no. Quod erat demonstrandum.” »“¡ Válgame Dios!”, dice Dios, “no había pensado en eso”, y súbitamente desaparece en un soplo de lógica.
»La mayoría de los principales teólogos afirma que tal argumento es un montón de patrañas, pero eso no impidió que Oolon Colluphid hiciese una pequeña fortuna al utilizarlo como tema central de su libro Todo lo que le hace callar a Dios, que fue un éxito de ventas.
»Entretanto, el pobre pez Babel, al derribar eficazmente todas las barreras de comunicación entre las diferentes razas y culturas, ha provocado más guerras y más sangre que ninguna otra cosa en la historia de la creación.
su principal poeta, Grunthos el Flatulento, recitaba su poema «Oda a un bultito de masilla verde que me descubrí en el sobaco una mañana de verano»,
–¡ La resistencia es inútil!–gritó a su vez el guardia vogón. Era la primera frase que había aprendido cuando se alistó en el Cuerpo de Guardia vogón.
realmente desearía haber escuchado lo que me decía mi madre cuando era joven.–¡ Vaya! ¿Y qué te decía?–No lo sé; no la escuchaba.
–Tranquilícese, por favor–dijo la voz en tono amable, como la azafata de un avión al que solo le queda un ala y uno de cuyos motores está incendiado–, están ustedes completamente a salvo.
–¡ Ford!–exclamó–. Fuera hay un número infinito de monos que quieren hablarnos de un guión de Hamlet que han elaborado ellos mismos.
nada más concederle el Premio a la Extrema Inteligencia del Instituto Galáctico, fue linchado por una rabiosa multitud de físicos respetables que finalmente comprendieron que lo único que no toleraban realmente eran los sabihondos.
–Creo que deberías saber que me siento muy deprimido–dijo el robot. Su voz tenía un tono sordo y desesperado.
–Bueno–dijo Trillian en tono animado y compasivo–, pues aquí tienes algo en qué ocuparte para no pensar en esas cosas.–No dará resultado–replicó Marvin con voz monótona–, tengo una inteligencia excepcionalmente amplia.
él nunca parecía tener una razón para ninguno de sus actos: había convertido lo insondable en una forma artística. Abordaba todas las cosas de la vida con una mezcla de genio extraordinario y de ingenua incompetencia que con frecuencia resultaba difícil distinguir.
En aquella época, los espíritus eran valientes, los premios eran altos, los hombres eran hombres de verdad, las mujeres eran mujeres de verdad, y las pequeñas criaturas peludas de Alfa Centauro eran verdaderas pequeñas criaturas peludas de Alfa Centauro. Y todos se atrevían a enfrentarse con terrores desconocidos, a realizar hazañas importantes, a dividir audazmente infinitivos que nadie había dividido antes; y así fue como se forjó el Imperio.
para todos los mercaderes más ricos y prósperos, la vida se hizo bastante aburrida y mezquina y empezaron a imaginar que, en consecuencia, la culpa era de los mundos en que se habían establecido; ninguno de ellos era plenamente satisfactorio: o el clima no era lo bastante adecuado en la última parte de la tarde, o el día duraba media hora de más, o el mar tenía precisamente el matiz rosa incorrecto.
- Burgués depresivo
es una exquisitez escandalosa pero muy solicitada después de un cóctel, y con frecuencia las adquieren por fuertes sumas de dinero unos idiotas riquísimos que quieren impresionar a otros idiotas riquísimos),
si no abres la escotilla de salida ahora mismo, desconectaré inmediatamente tus bancos de datos más importantes y volveré a programarte con bastantes recortes, ¿has entendido?
en el planeta Tierra el hombre siempre supuso que era más inteligente que los delfines porque había producido muchas cosas–la rueda, Nueva York, las guerras, etcétera–, mientras que los delfines lo único que habían hecho consistía en juguetear en el agua y divertirse. Pero a la inversa, los delfines siempre creyeron que eran mucho más inteligentes que el hombre, precisamente por las mismas razones.
en realidad el mensaje era el siguiente: Hasta luego, y gracias por el pescado.
mejor analista que el Pensador de la Estrella Googleplex en la Séptima Galaxia de la Luz y del Ingenio,
–¡ Oh, ordenador Pensamiento Profundo! La tarea para la que te hemos proyectado es la siguiente: queremos que nos digas...–hizo una pausa–¡la Respuesta!–¿ La Respuesta?–repitió Pensamiento Profundo–. ¿La Respuesta a qué?–¡ A la Vida!–le apremió Fook.–¡ Al Universo!–exclamó Lunkwill.–¡ A Todo!–dijeron ambos a coro.
Estamos precisamente aquí en representación de la Unión Amalgamada de Filósofos, Sabios, Lumbreras y Otras Personas Pensantes, ¡y queremos que se desconecte esa máquina ahora mismo!
–Dejad que las máquinas sigan haciendo sumas–advirtió Majikthise–, y nosotros nos ocuparemos de las verdades eternas, muchas gracias. Si queréis comprobar vuestra situación legal, hacedlo, compañeros. Según la ley, la Búsqueda de la Verdad Última es, con toda claridad, la prerrogativa inalienable de los obreros pensadores. Si cualquier máquina puñetera va y la encuentra, nosotros nos quedamos inmediatamente sin trabajo, ¿verdad? ¿Qué sentido tiene que nosotros nos quedemos levantados casi toda la noche discutiendo la existencia de Dios, si esa máquina se pone a funcionar y os da su puñetero número de teléfono a la mañana siguiente?
tardaré un poco en desarrollar el programa. Fook miró impaciente su reloj.–¿ Cuánto?–preguntó.–Siete millones y medio de años–contestó Pensamiento Profundo.
me parece que desarrollar un programa semejante puede crear una enorme cantidad de publicidad popular para toda el área de la filosofía en general. Todo el mundo elaborará sus propias teorías acerca de cuál será la respuesta que al fin daré, ¿y quién mejor que vosotros para capitalizar el mercado de los medios de comunicación? Mientras sigáis en desacuerdo violento entre vosotros y os destrocéis mutuamente en periódicos sensacionalistas, y en la medida en que dispongáis de agentes inteligentes, podréis continuar viviendo del cuento hasta que os muráis. ¿Qué os parece?
patas en el aire.–¡ Nuestra raza ha esperado siete millones y medio de años este Gran Día Optimista e Iluminador!–gritó el dirigente de los vítores–. ¡El Día de la Respuesta!
–Nunca más–gritó el hombre–, nunca más volveremos a levantarnos por la mañana preguntándonos: ¿Quién soy? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Tiene alguna importancia, cósmicamente hablando, si no me levanto para ir a trabajar? ¡Porque hoy, finalmente, conoceremos, de una vez por todas, la lisa y llana respuesta a todos esos problemillas inoportunos de la Vida, del Universo y de Todo!
La Respuesta a la Gran Pregunta...–¡ Sí...!–... de la Vida, del Universo y de Todo...–dijo Pensamiento Profundo.–¡ Sí...!–Es...–dijo Pensamiento Profundo, haciendo una pausa.–¡ Sí...!–Es...–¡¡¡...¿ Sí...?!!!–Cuarenta y dos–dijo Pensamiento Profundo, con calma y majestad infinitas.
Un ordenador que podrá calcular la Pregunta de la Respuesta Última, un ordenador de tan infinita y sutil complejidad, que la misma vida orgánica formará parte de su matriz funcional. ¡Y hasta vosotros adoptaréis formas nuevas para introduciros en el ordenador y conducir su programa de diez millones de años! ¡Sí! Os proyectaré ese ordenador. Y también le daré un nombre. Se llamará... la Tierra.
–Eso es–admitió Zaphod, con la especie de sonrisa que hace que a mucha gente se la encierre en una habitación de paredes acolchadas.
Pensamiento Profundo proyectó la Tierra, nosotros la construimos y vosotros la habitasteis.–Y los vogones llegaron y la destruyeron cinco minutos antes de que concluyera el programa–añadió Arthur, no sin amargura.–Sí–dijo el anciano, haciendo una pausa para mirar desalentado por la habitación–. Diez millones de años de planificación y de trabajo echados a perder como si nada. Diez millones de años, terrícola...
Tal vez esté viejo y cansado, pero siempre he pensado que las posibilidades de descubrir lo que realmente pasa son tan absurdamente remotas, que lo único que puede hacerse es decir: olvídalo y mantente ocupado.
Desde luego, la ciencia ha logrado cosas maravillosas, pero yo preferiría, con mucho, ser feliz a tener razón.
Aquellos que estudian la compleja interrelación de causa y efecto en la historia del Universo, dicen que esa clase de cosas ocurren a todas horas, pero que somos incapaces de prevenirlas.
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Efecto mariposa
–Y ahora, criatura terrícola–le dijo–, la situación en que nos encontramos es la siguiente: como ya sabes, hemos estado más o menos rigiendo tu planeta durante los últimos diez millones de años con el fin de hallar esa detestable cosa llamada Pregunta Última.
se llega a un punto en que se empieza a sospechar que si existe una verdad auténtica, es que toda la infinitud multidimensional del Universo está regida, casi sin lugar a dudas, por un hatajo de locos.
¡Sí, es excelente! Parece tener mucho significado sin que en realidad obligue a decir nada en absoluto. ¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre? Cuarenta y dos. ¡Excelente, excelente! Eso los confundirá. ¡Frankie, muchacho, estamos salvados!
«La historia de todas las civilizaciones importantes de la Galaxia tiende a pasar por tres etapas diferentes y reconocibles, las de Supervivencia, Indagación y Refinamiento, también conocidas por las fases del Cómo, del Por qué y del Dónde. »Por ejemplo, la primera fase se caracteriza por la pregunta: ¿Cómo podemos comer?; la segunda, por la pregunta: ¿Por qué comemos? y la tercera, por la pregunta: ¿Dónde vamos a almorzar?»
Epílogo, por Robbie Stamp
una raza de seres hiperinteligentes y pandimensionales construyeron en una ocasión un gigantesco superordenador llamado Pensamiento Profundo para calcular de una vez por todas la Respuesta a la Pregunta Última de la Vida, del Universo y de Todo lo demás. Durante siete millones y medio de años, Pensamiento Profundo ordenó y calculó, y al fin anunció que la respuesta definitiva era Cuarenta y dos; de manera que hubo de construirse otro ordenador, mucho mayor, para averiguar cuál era la pregunta verdadera. Y tal ordenador, al que se le dio el nombre de Tierra, era tan enorme que con frecuencia se le tomaba por un planeta, sobre todo por parte de los extraños seres simiescos que vagaban por su superficie, enteramente ignorantes de que no eran más que una parte del gigantesco programa del ordenador.
- Somos parte de un programa de computadora, una simulación
Son todo lo que queda del mayor experimento jamás concebido: averiguar la Pregunta Última y la Respuesta Última de la Vida, del Universo y de Todo lo demás

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