02/06/2018

Homo Deus: Breve historia del mañana (Yuval Harari)

[book] Homo Deus
Yuval Harari
Yuval Harari es un historiador israelí que se volvió muy conocido cuando escribió el libro "Sapiens: de animales a Dioses", pero me interesó más la continuación, no cuando cuenta la historia del hombre dsede hace más de 10mil años, sino cuando especula hacia dónde vamos, desde la perspectiva de un historiador muy "enchufado" en la realidad actual y con herramientas históricas para analizar los fenómenos a largo plazo.

Es uno de mis libros preferidos, hace muchas afirmaciones sobre las que divago en los últimos 10 años o más, pero nunca tuve la claridad suficiente para expresarlo de manera tan sencilla como él lo plantea. Vale la pena leer a Yuval, entiendo que su libro Sapiens también es muy interesante, pero preferí saltar e ir directamente a su especulación acerca del futuro (partiendo del pasado y el presente actuales).

El concepto principal con el que concuerdo es que somos autómatas, muy muy complejos, pero autómatas. Y que somos iguales a los animales, algo que pienso desde niño. También se pregunta constantemente qué nos hace humanos, qué nos da derechos, porqué nos creemos tanto el centro del universo. Y finalmente habla de la especiación, el ser humano deja de ser Homo Sapiens, y se empiezan a crear nuevas especies, separadas por el poder y la posibilidad de manipulación que tenemos sobre nuestra realidad. Todos son cosas que me pregunto constantemente, y es difícil encontrar interlocutor para esos divagues inútiles. Quiénes o qué somos, hacia dónde vamos? To the final destruction!

Me gustó cuando habló de los relatos que nos hacemos, las religiones que creamos, y finalmente el concepto que presenta al final, el Dataísmo! Otro libro 5 estrellas!



March 10, 2017
1. La nueva agenda humana

Como bomberos en un mundo sin fuego, en el siglo XXI la humanidad necesita plantearse una pregunta sin precedentes: ¿qué vamos a hacer con nosotros? En un mundo saludable, próspero y armonioso, ¿qué exigirá nuestra atención y nuestro ingenio? Esta pregunta se torna doblemente urgente dados los inmensos nuevos poderes que la biotecnología y la tecnología de la información nos proporcionan. ¿Qué haremos con todo ese poder?

Las mismas herramientas que permiten a los médicos identificar y curar rápidamente nuevas enfermedades también pueden capacitar a ejércitos y a terroristas para dar lugar a enfermedades incluso más terribles y gérmenes patógenos catastróficos. Por lo tanto, es probable que en el futuro haya epidemias importantes que continúen poniendo en peligro a la humanidad pero solo si la propia humanidad las crea, al servicio de alguna ideología despiadada. Es probable que la época en la que la humanidad se hallaba indefensa ante las epidemias naturales haya terminado. Pero podríamos llegar a echarla en falta.

la mayoría de los humanos asumían la guerra como algo natural, mientras que la paz era un estado temporal y precario ... Mientras que en las sociedades agrícolas antiguas la violencia humana causaba alrededor del 15 por ciento de todas las muertes, durante el siglo XX la violencia causó solo el 5 por ciento, y en el inicio del siglo XXI está siendo responsable de alrededor del 1 por ciento de la mortalidad global.


Las armas nucleares han transformado la guerra entre superpoderes en un acto demente de suicidio colectivo, y por lo tanto han obligado a las naciones más poderosas de la Tierra a encontrar vías alternativas y pacíficas para resolver los conflictos


Hoy en día, la principal fuente de riqueza es el conocimiento. Y aunque se pueden conquistar campos petrolíferos por medio de la guerra, no es posible adquirir el conocimiento de esta manera.


Generaciones previas pensaban en la paz como la ausencia temporal de guerra


no debemos confundir la capacidad con la motivación


Antón Chéjov dijo que una pistola que aparezca en el primer acto de una obra teatral será disparada inevitablemente en el tercero. A lo largo de la historia, si reyes y emperadores adquirían algún arma nueva, tarde o temprano se veían tentados a usarla. Sin embargo, desde 1945, la humanidad ha aprendido a resistir esa tentación.


En esencia, el terrorismo es un espectáculo. Los terroristas organizan un espectáculo de violencia pavoroso, que capta nuestra imaginación y hace que nos sintamos como si retrocediéramos hasta el caos medieval. En consecuencia, los estados suelen sentirse obligados a reaccionar frente al teatro del terrorismo con un espectáculo de seguridad y orquestan exhibiciones de fuerza formidables, como la persecución de poblaciones enteras o la invasión de países extranjeros. En la mayoría de los casos, esta reacción desmesurada ante el terrorismo genera una amenaza mucho mayor para nuestra seguridad que los propios terroristas


Por sí solos, los terroristas son demasiado débiles para arrastrarnos de vuelta a la Edad Media y restablecer la ley de la selva. Pueden provocarnos, pero al final todo dependerá de nuestras reacciones.


Los que aducen que el mundo de 2016 sigue igual de aquejado por el hambre, las enfermedades y la violencia como el de 1916 perpetúan este punto de vista derrotista inmemorial. Dan por sentado que los enormes esfuerzos que los humanos han hecho a lo largo del siglo XX no han conseguido nada, y que la investigación médica, las reformas económicas y las iniciativas de paz han sido infructuosas.


la historia no tolera un vacío. Si la incidencia del hambre, la peste y la guerra se está reduciendo, algo acabará ocupando su lugar en la agenda humana.


Los humanos rara vez se sienten satisfechos con lo que ya tienen. La reacción más común de la mente humana ante los logros no es la satisfacción, sino el anhelo de más. Los humanos están siempre al acecho de algo mejor, mayor, más apetitoso.


¿Qué harán durante todo el día científicos, inversores, banqueros y presidentes? ¿Escribir poesía? ... ahora nos dedicaremos a ascender a los humanos a dioses, y a transformar Homo sapiens en Homo Deus ... es probable que los próximos objetivos de la humanidad sean la inmortalidad, la felicidad y la divinidad.


Los humanos siempre mueren debido a algún fallo técnico. El corazón deja de bombear sangre. La arteria principal se obtura con depósitos grasos. Células cancerosas se extienden por el hígado. Gérmenes se multiplican en los pulmones. ¿Y qué es responsable de todos estos problemas técnicos? Otros problemas técnicos.


Hasta cuando alguien muere debido a un huracán, a un accidente de automóvil o a una guerra, tendemos a considerarlo un fallo técnico que podía y debía haberse evitado. Si el gobierno hubiera adoptado una política mejor, si el Ayuntamiento hubiera hecho adecuadamente su tarea y si el jefe militar hubiera tomado una decisión más sensata, se habría evitado la muerte.

- Que hubiera pasado si ...
- Ansiedad del "y si ..."


En 2012, Kurzweil fue nombrado director de ingeniería de Google, y un año después Google puso en marcha una subcompañía llamada Calico cuya misión declarada es «resolver la muerte».[26]


En realidad, serán amortales, en lugar de inmortales. A diferencia de Dios, los superhumanos futuros podrán morir todavía en alguna guerra o accidente, y nada podrá hacerlos volver del inframundo. Sin embargo, a diferencia de nosotros, los mortales, su vida no tendrá fecha de caducidad. Mientras no los despedace una bomba o los atropelle un camión, podrán seguir viviendo de forma indefinida. Lo que probablemente los convertirá en las personas más ansiosas de la historia. Los que somos mortales ponemos en riesgo nuestra vida casi a diario, porque sabemos que, de todos modos, esta terminará. Así, efectuamos caminatas en el Himalaya, nadamos en el mar y hacemos otras muchas cosas peligrosas como cruzar la calle o comer fuera de casa. Pero si uno cree que puede vivir eternamente, estaría loco para jugarse la eternidad de ese modo

- Paradoja de ese tiempo. Si tuviéramos todo el tiempo a nuestra disposición, la eternidad por delante, qué sentido tendría hacer algo si podemos hacerlo mañana.
- O bien, podríamos animarnos a hacer mil cosas, porque tendríamos el tiempo suficiente para volvernos maestros en ese arte particular (piloto?)


Para empezar, la estructura familiar, los matrimonios y las relaciones entre padres e hijos se transformarían. En la actualidad, las personas todavía esperan estar casadas «hasta que la muerte nos separe», y gran parte de la vida gira en torno a tener y criar hijos. Ahora, imagine el lector a una persona con una esperanza de vida de ciento cincuenta años. Al casarse a los cuarenta, aún tiene por delante otros ciento diez. ¿Sería realista esperar que su matrimonio durara ciento diez años ... matrimonios en serie.


Las personas tendrán trayectorias profesionales mucho más largas, y deberán reinventarse una y otra vez incluso a los noventa años de edad.


El físico Max Planck dijo, en una famosa frase, que la ciencia avanza funeral a funeral. Quería decir que únicamente cuando una generación expira, tienen las nuevas teorías una oportunidad de erradicar las antiguas.


En mi opinión, las esperanzas de juventud eterna en el siglo XXI son prematuras, y a quien se las tome demasiado en serio le espera un amargo desengaño. No es fácil vivir sabiendo que vas a morir, pero es aún más duro creer en la inmortalidad y descubrir que estás equivocado ... La verdad es que la medicina moderna no ha prolongado la duración natural de nuestra vida en un solo año. Su gran logro ha sido salvarnos de la muerte prematura y permitirnos gozar de los años que nos corresponden.


Si tenemos en cuenta nuestra creencia en la santidad de la vida humana, añadimos la dinámica de la institución científica y rematamos todo esto con las necesidades de la economía capitalista, una guerra implacable contra la muerte parece inevitable. Nuestro compromiso ideológico con la vida humana nunca nos permitirá aceptar la muerte humana sin más. Mientras la gente muera de algo, nos esforzaremos por derrotarla.


¿Puede alguien imaginar un reto científico más apasionante que burlar la muerte… o un mercado más prometedor que el de la eterna juventud?


Cuando las personas asumieron que la muerte es inevitable, se habituaron desde una edad temprana a suprimir el deseo de vivir eternamente o lo desviaron hacia otros objetivos factibles. Las personas quieren vivir para siempre, de modo que componen una sinfonía «inmortal», se esfuerzan por conseguir la «gloria eterna» en alguna guerra o incluso sacrifican su vida para que su alma «goce de felicidad eterna en el paraíso». Gran parte de nuestra creatividad artística, nuestro compromiso político y nuestra devoción religiosa se alimenta del miedo a la muerte.


A lo largo de la historia, numerosos pensadores, profetas y personas de a pie definieron la felicidad, más que la vida, como el bien supremo. En la antigua Grecia, el filósofo Epicuro afirmó que adorar a los dioses es una pérdida de tiempo, que no hay existencia después de la muerte y que la felicidad es el único propósito de la vida. En los tiempos antiguos, mucha gente rechazó el epicureísmo, pero hoy en día se ha convertido en la opinión generalizada


Naciones industrializadas como Alemania, Francia y Japón establecieron gigantescos sistemas de educación, salud y prestaciones sociales, pero que se centraban en fortalecer la nación en lugar de asegurar el bienestar individual. Las escuelas se fundaron para producir ciudadanos hábiles y obedientes que sirvieran lealmente a la nación.


Si el hambre, la peste y la guerra están desapareciendo, si la humanidad experimenta una paz y prosperidad sin precedentes, y si la esperanza de vida aumenta de manera espectacular, sin duda todo esto hará felices a los humanos, ¿verdad? Falso. Cuando Epicuro definió la felicidad como el bien supremo, advirtió a sus discípulos que para ser feliz hay que trabajar con ahínco.


Usted está extático, pero no porque el balón haya entrado en la portería argentina o por las celebraciones que se producen en los Biergarten bávaros: en realidad, está reaccionando a la tempestad de sensaciones que tienen lugar en su interior. Unos escalofríos le recorren la columna vertebral, oleadas de electricidad le surcan el cuerpo, y siente que se disuelve en infinidad de bolas de energía que explotan. El lector no tiene que marcar el gol de la victoria en la final de la Copa del Mundo para sentir estas sensaciones.


El objetivo no era hacer que la gente fuera feliz, sino que la nación fuera más fuerte ... Cada vez más gente cree que los inmensos sistemas establecidos hace más de un siglo para fortalecer la nación deberían en verdad estar al servicio de la felicidad y el bienestar de los ciudadanos. No estamos aquí para servir al Estado: él está aquí para servirnos.


¿Qué preferiría el lector: ser un singapurense muy productivo pero insatisfecho o un costarricense menos productivo pero satisfecho?

- Buena pregunta, me la hago hace décadas.


A la larga, una amistad profunda nos satisfará más que una orgía frenética. Epicuro esbozó toda una ética de cosas que hay que hacer y que no hay que hacer para guiar a la gente a lo largo de la traicionera senda que lleva a la felicidad.


a pesar de la mayor prosperidad, confort y seguridad, la tasa de suicidios en el mundo desarrollado sea también mucho más elevada que en las sociedades tradicionales.


El estadounidense medio emplea así sesenta veces más energía que el cazador-recolector medio de la Edad de Piedra. ¿Es el estadounidense medio sesenta veces más feliz? Haríamos bien en sentirnos escépticos ante estos panoramas de color de rosa.


conseguir la verdadera felicidad puede ser mucho más difícil que abolir el sufrimiento total. En la Edad Media bastaba un pedazo de pan para que un campesino hambriento se sintiera alegre. ¿Cómo se aporta alegría a un ingeniero aburrido, con un salario excesivo y sobrepeso?


varios estudios han demostrado que los niveles subjetivos de bienestar en Estados Unidos en la década de 1990 seguían siendo aproximadamente los mismos que en 1950


Da la impresión de que nuestra felicidad choca contra algún misterioso techo de cristal que no le permite crecer a pesar de todos nuestros logros sin precedentes. Aunque proporcionemos comida gratis para todos, curemos todas las enfermedades y aseguremos la paz mundial, todo ello no hará añicos necesariamente ese techo de cristal. Conseguir la felicidad verdadera no va a ser mucho más fácil que vencer la vejez y la muerte.


El techo de cristal de la felicidad se mantiene en su lugar sustentado en dos fuertes columnas: una, psicológica; la otra, biológica. En el plano psicológico, la felicidad depende de expectativas, y no de condiciones objetivas. No nos satisface llevar una vida tranquila y próspera. En cambio, sí nos sentimos satisfechos cuando la realidad se ajusta a nuestras expectativas. La mala noticia es que, a medida que las condiciones mejoran, las expectativas se disparan ... En el plano biológico, tanto nuestras expectativas como nuestra felicidad están determinadas por nuestra bioquímica, más que por nuestra situación económica, social o política.


Según las ciencias de la vida, la felicidad y el sufrimiento no son otra cosa que equilibrios diferentes de las sensaciones corporales. Nunca reaccionamos a acontecimientos del mundo exterior, sino solo a sensaciones de nuestro propio cuerpo. Nadie padece por haber perdido el empleo, por haberse divorciado o porque el gobierno decidió entrar en guerra. Lo único que hace que la gente sea desgraciada son las sensaciones desagradables en su propio cuerpo.


a ciencia dice que nadie alcanza la felicidad consiguiendo un ascenso, ganando la lotería o incluso encontrando el amor verdadero ... Incluso marcar el gol de la victoria en la final de la Copa del Mundo no garantiza el éxtasis de por vida. En realidad, puede que todo vaya cuesta abajo desde ese momento.


Todo esto es culpa de la evolución. Durante incontables generaciones, nuestro sistema bioquímico se adaptó a aumentar nuestras probabilidades de supervivencia y reproducción, no nuestra felicidad. El sistema bioquímico recompensa los actos que conducen a la supervivencia y a la reproducción con sensaciones placenteras. Pero estas no son más que un truco efímero para vender. Nos esforzamos para conseguir comida y pareja con el fin de evitar las desagradables sensaciones del hambre y de gozar de sabores agradables y orgasmos maravillosos. Pero los sabores agradables y los orgasmos maravillosos no duran mucho, y si queremos volver a sentirlos, tenemos que ir en busca de más comida y más parejas.


Hay quien dirá que esto no es tan malo, porque no es el fin lo que nos hace felices: es el viaje. Escalar el Everest es más satisfactorio que hallarse en la cumbre; los flirteos y el juego previo son más excitantes que el orgasmo, y realizar experimentos de laboratorio que producirán resultados importantes es más interesante que recibir encomios y premios ... Las ratas presionaron el pedal una y otra vez, hasta que se desplomaron de hambre y agotamiento


Quizá la clave de la felicidad no sea ni la carrera ni la medalla de oro, sino combinar las dosis adecuadas de excitación y tranquilidad; pero la mayoría tendemos a saltar directamente del estrés al aburrimiento y de nuevo al estrés, y estamos igual de descontentos con el uno como con el otro.


para aumentar los niveles mundiales de felicidad necesitamos manipular la bioquímica humana ... Para bien o para mal, un porcentaje creciente de la población toma medicamentos psiquiátricos de forma regular, no solo para curar enfermedades debilitantes, sino también para encarar depresiones más leves y episodios ocasionales de abatimiento.


Si los alumnos adolecen de trastornos de atención y estrés y sacan malas notas, quizá debiéramos achacarlo a métodos de enseñanza anticuados, a clases abarrotadas y a un ritmo de vida artificialmente rápido. Quizá debiéramos cambiar las escuelas y no a los niños. Es interesante ver cómo han evolucionado los argumentos. La gente ha estado discutiendo acerca de los métodos educativos miles de años.


El miedo, la depresión y el trauma no los causan proyectiles, minas de tierra o coches bomba: los causan hormonas, neurotransmisores y redes neurales.


La búsqueda de la felicidad mediante la bioquímica es también la causa número uno de la criminalidad en el mundo. En 2009, la mitad de los reclusos de las prisiones federales de Estados Unidos habían ingresado en ellas debido a las drogas ... Las personas beben alcohol para olvidar, fuman marihuana para sentirse en paz y consumen cocaína y metanfetaminas para sentirse poderosos y seguros, mientras que el éxtasis les proporciona sensaciones de euforia y el LSD los envía a encontrarse con «Lucy in the Sky with Diamonds» ... Esto constituye una amenaza existencial al orden social y económico, razón por la que los países libran una guerra tenaz, sangrienta y desesperada contra el crimen bioquímico.


El principio está claro: las manipulaciones bioquímicas que refuerzan la estabilidad política, el orden social y el crecimiento económico se permiten e incluso se fomentan (por ejemplo, las manipulaciones que calman a los niños hiperactivos en la escuela o que hacen avanzar a los soldados en la batalla). Las manipulaciones que amenazan la estabilidad y el crecimiento se prohíben. Pero cada año nacen nuevas drogas en los laboratorios de investigación de universidades, compañías farmacéuticas y organizaciones criminales, y también cambian las necesidades del Estado y del mercado. A medida que la búsqueda bioquímica de la felicidad se acelere, remodelará la política, la sociedad y la economía, y será cada vez más difícil controlarla.


Hace unos dos mil trescientos años, Epicuro advirtió a sus discípulos que era probable que la búsqueda desmesurada de placer los hiciera más desgraciados que felices. Un par de siglos antes, Buda había hecho una afirmación todavía más radical al enseñar que la búsqueda de sensaciones placenteras es en realidad la raíz misma del sufrimiento ... Para conseguir la felicidad real, los humanos necesitan desacelerar la búsqueda de sensaciones placenteras, no acelerarla ... La sugerencia de Buda era reducir nuestra ansia de sensaciones agradables y no permitir que estas controlen nuestra vida. Según Buda, podemos entrenar nuestra mente para que aprenda a observar detenidamente cómo surgen y pasan constantemente dichas sensaciones. Cuando la mente sepa ver nuestras sensaciones como lo que son, vibraciones efímeras y sin sentido, dejará de interesarnos buscarlas. Porque ¿qué sentido tiene correr tras algo que desaparece tan deprisa como aparece? ... Con el tiempo, nuestra tolerancia a las sensaciones desagradables se reduce, y aumenta nuestro anhelo de sensaciones agradables. Tanto la investigación científica como la actividad económica se orientan a este fin, y cada año se producen mejores analgésicos, nuevos sabores de helados, colchones más cómodos y juegos más adictivos para nuestros teléfonos inteligentes, de modo que no padezcamos ni un solo instante de tedio mientras esperamos el autobús.


Se puede debatir si es algo bueno o malo, pero parece que el segundo gran proyecto del siglo XXI (garantizar la felicidad global) implicará remodelar Homo sapiens para que pueda gozar del placer perpetuo ... Si lo desea, uno podrá comprar la fuerza de Hércules, la sensualidad de Afrodita, la sabiduría de Atenea o la locura de Dionisio.


Cambios relativamente pequeños en genes, hormonas y neuronas bastaron para transformar a Homo erectus (incapaz de producir nada más interesante que cuchillos de sílex) en Homo sapiens, que produce naves espaciales y ordenadores. Quién sabe cuál podría ser el resultado de unos pocos cambios más en nuestro ADN, nuestro sistema hormonal o nuestra estructura cerebral ... Un enfoque más audaz prescinde por completo de las partes orgánicas y espera producir seres totalmente inorgánicos.


Pronosticar el futuro nunca fue fácil, y las tecnologías revolucionarias hacen que sea aún más arduo. Porque, por difícil que sea predecir el impacto de las nuevas tecnologías en ámbitos como el transporte, la comunicación y la energía, las tecnologías para mejorar a los humanos plantean un tipo de reto completamente distinto. Puesto que pueden emplearse para transformar las mentes y los deseos humanos, la gente que tiene la mente y los deseos actuales no puede, por definición, desentrañar sus implicaciones.


algo permaneció inalterable: la propia humanidad. Nuestros utensilios e instituciones son muy diferentes de los de la época bíblica, pero las estructuras profundas de la mente humana siguen siendo iguales. Esta es la razón por la que todavía podemos vernos entre las páginas de la Biblia, en los escritos de Confucio, o en las tragedias de Sófocles y Eurípides. Estos clásicos fueron creados por humanos que eran como nosotros


Muchos estudiosos intentan predecir qué aspecto tendrá el mundo en 2100 o en 2200. Es una pérdida de tiempo. Cualquier predicción que valga la pena debe tener en cuenta la capacidad de remodelar la mente humana, y esto es imposible ... promover Homo sapiens a Homo Deus. Este tercer proyecto, obviamente, incorpora los otros dos y se alimenta de ellos. Queremos la capacidad de remodelar nuestro cuerpo y nuestra mente por encima de todo para escapar de la vejez, la muerte y la desgracia, pero cuando la tengamos, ¿quién sabe qué otras cosas podremos hacer con dicha capacidad? Así, bien podríamos esperar que la nueva agenda humana vaya a contener en verdad un solo proyecto (con muchas ramas): conseguir la divinidad.


A lo largo de la historia se ha creído que la mayoría de los dioses gozaban no de omnipotencia, sino más bien de supercapacidades específicas como la de diseñar y crear seres vivos, la de transformar su propio cuerpo, la de controlar el ambiente y la meteorología, la de leer la mente y comunicarse a distancia, la de viajar a velocidades muy elevadas y, desde luego, la de librarse de la muerte y vivir indefinidamente


Es más probable que Homo sapiens se mejore a sí mismo paso a paso, y que se una a robots y ordenadores en el proceso, hasta que nuestros descendientes miren atrás y se den cuenta de que ya no son la clase de animal que escribió la Biblia, construyó la Gran Muralla en China y se rio con las gracias de Charlie Chaplin. Esto no ocurrirá en un día, ni en un año. De hecho, ya está ocurriendo, por medio de innumerables actos mundanos. Todos los días, millones de personas deciden conceder a su teléfono inteligente un poco más de control sobre su vida o probar un nuevo medicamento antidepresivo más eficaz.


Sea lo que sea en la actualidad el lector (ya se trate de un devoto hindú jugador de críquet o una lesbiana que aspira a ser periodista), en un mundo mejorado se sentirá como un cazador neandertal en Wall Street. No encajará ... en la actualidad, nuestro mundo de sentido puede hundirse en cuestión de décadas ... La investigación científica y los desarrollos tecnológicos se mueven a una velocidad mucho más célere de lo que la mayoría de nosotros puede comprender.


Aún recuerdo la primera vez que me topé con internet. Ocurrió en 1993, cuando estudiaba en el instituto. Fui con un par de compañeros a visitar a nuestro amigo Ido (que ahora es científico informático). Queríamos jugar al tenis de mesa. Ido ya era un gran aficionado a los ordenadores, y antes de abrir la mesa de ping-pong insistió en mostrarnos la última maravilla. Conectó el cable de teléfono al ordenador y pulsó algunas teclas. Durante un minuto, lo único que oímos fueron chirridos, crujidos y zumbidos, y después, silencio. No funcionó. Mascullamos y refunfuñamos, pero Ido volvió a intentarlo. Y otra vez. Y otra. Al final exclamó: «¡Hurra!», y anunció que había conseguido conectar su ordenador al ordenador central de la universidad, que estaba cerca. «¿Y qué hay allí, en el ordenador central?», preguntamos. «Bueno —admitió—, allí todavía no hay nada. Pero se pueden introducir todo tipo de cosas.» «¿Como qué?», preguntamos. «No lo sé —dijo—, todo tipo de cosas.» No parecía algo muy prometedor. Fuimos a jugar al pimpón, y durante las siguientes semanas disfrutamos de un nuevo pasatiempo: burlarnos de la ridícula idea de Ido. De esto hace menos de veinticinco años (en el momento de[…]


Cuando la gente se dé cuenta de lo rápidamente que nos precipitamos hacia lo gran desconocido y que no podemos contar siquiera con la muerte para protegernos de él, su reacción será confiar en que alguien pise el freno y consiga reducir la velocidad. Pero no podemos pisar el freno, por varias razones.


Aunque algunos expertos están familiarizados con los avances en un ámbito determinado, sea este la inteligencia artificial, la nanotecnología, los datos masivos (big data) o la genética, nadie es un experto en todos ellos. Por lo tanto, nadie es realmente capaz de conectar todos los puntos y ver la imagen entera. Diferentes ámbitos se influyen entre sí de formas tan intrincadas que ni las mentes más brillantes son capaces de adivinar cómo podrían impactar los descubrimientos en inteligencia artificial en la tecnología o viceversa. Nadie puede absorber todos los últimos descubrimientos científicos, nadie puede predecir qué aspecto tendrá la economía global dentro de diez años, y nadie tiene ninguna pista de hacia dónde nos dirigimos con tanta precipitación. Puesto que ya nadie entiende el sistema, nadie puede detenerlo.


Si el crecimiento llegara a detenerse, la economía no se asentaría en un cómodo equilibrio: caería en pedazos. Esta es la razón por la que el capitalismo nos anima a buscar la inmortalidad, la felicidad y la divinidad ... Una economía construida sobre el crecimiento perpetuo necesita proyectos interminables…, exactamente como la búsqueda de la inmortalidad, la dicha y la divinidad.


La reproducción sexual es una lotería ... Cuando la investigación con células madre nos permita crear una provisión ilimitada y barata de embriones humanos, podremos seleccionar nuestro bebé óptimo de entre centenares de candidatos, todos los cuales portarán nuestro ADN y serán perfectamente naturales, y ninguno de los cuales requerirá ninguna ingeniería genética futurista. Repitamos este procedimiento durante algunas generaciones y podremos terminar fácilmente con superhumanos (o con una distopía terrorífica).


Esta es la razón por la que es tan vital pensar en la nueva agenda de la humanidad. Precisamente porque tenemos cierto margen de elección con respecto al uso de las nuevas tecnologías, sería preferible que comprendiéramos qué está sucediendo y decidiéramos qué hacer al respecto antes de que ellas decidan por nosotros.


Pero la historia no funciona así. Quienes viven en palacios siempre han tenido proyectos diferentes de quienes viven en chozas, y es improbable que esto cambie en el siglo XXI.


no es en absoluto evidente que tengamos que apuntar hacia la inmortalidad, la dicha y la divinidad. Adoptar estos proyectos podría ser una gran equivocación. Pero la historia está llena de grandes equivocaciones.


buscar no es lo mismo que conseguir. La historia suele estar moldeada por esperanzas exageradas ... paradójicamente, a medida que acumulamos más datos y aumentamos la potencia de nuestros ordenadores, los acontecimientos se tornan más erráticos e inesperados ... Cuantos más datos tenemos y cuanto mejor entendemos la historia, más rápidamente la historia altera su rumbo y más rápidamente nuestro conocimiento queda desfasado.


Hace siglos, el saber humano aumentaba despacio, de modo que la economía y la política cambiaban también a un ritmo pausado. En la actualidad, nuestro conocimiento aumenta a una velocidad de vértigo, y teóricamente deberíamos entender el mundo cada vez mejor. Pero sucede exactamente lo contrario. Nuestro conocimiento recién adquirido conduce a cambios económicos, sociales y políticos más rápidos; en un intento de comprender lo que está ocurriendo, aceleramos la acumulación de saber, lo que solo lleva a trastornos más céleres y grandes. En consecuencia, cada vez somos menos capaces de dar sentido al presente o de pronosticar el futuro


Todos y cada uno de nosotros hemos nacido en una realidad histórica determinada, regida por normas y valores concretos, y gestionada por un sistema económico y político único ... la historia moldeó no solo nuestra tecnología, nuestra política y nuestra sociedad, sino también nuestros pensamientos, temores y sueños.


Los movimientos que pretenden cambiar el mundo suelen empezar reescribiendo la historia, con lo que permiten que la gente vuelva a imaginar el futuro ... el primer paso es volver a narrar su historia. La nueva historia explicará que «nuestra situación actual no es natural ni eterna. Antaño las cosas eran diferentes. Solo una sucesión de acontecimientos casuales creó el mundo injusto que hoy conocemos. Si actuamos con sensatez, podremos cambiar este mundo y crear otro mucho mejor».


Esta es la mejor razón para aprender historia: no para predecir el futuro, sino para desprendernos del pasado e imaginar destinos alternativos. Desde luego, esto no supone la libertad total: no podemos evitar estar moldeados por el pasado. Pero algo de libertad es mejor que ninguna.


Durante trescientos años, el mundo ha estado dominado por el humanismo, que sacraliza la vida, la felicidad y el poder de Homo sapiens. El intento de conseguir la inmortalidad, la dicha y la divinidad no hace más que llevar los antiguos ideales humanistas a su conclusión lógica.


el auge del humanismo contiene asimismo las semillas de su caída ... Debido a una creencia humanista intransigente en la sacralidad de la vida humana, mantenemos a personas con vida hasta que llegan a un estado tan lamentable que nos vemos obligados a preguntar: «¿Qué es exactamente tan sagrado aquí?».


Por ejemplo, es probable que ordenadores lo bastante potentes para entender y superar los mecanismos de la vejez y la muerte lo sean también para reemplazar a los humanos en cualquier tarea.


Para comprender todo esto debemos retroceder e investigar quién es realmente Homo sapiens, cómo el humanismo se convirtió en la religión dominante en el mundo y por qué es probable que intentar cumplir el sueño humanista cause su desintegración. Este es el objetivo esencial del libro.


muchos creen que la caída de los faraones y la muerte de Dios fueron acontecimientos positivos. Quizá el hundimiento del humanismo también sea beneficioso. Por lo general, la gente teme el cambio porque teme lo desconocido. Pero la única y mayor constante de la historia es que todo cambia.


March 14, 2017
2. El Antropoceno

Desde 1970, a pesar de una conciencia ecológica creciente, las poblaciones de animales salvajes se han reducido a la mitad (y en 1970 no eran precisamente prósperas) ... En lugar de temer los asteroides, deberíamos temernos a nosotros mismos ... Lo que empezó como un goteo de barcos de madera se ha convertido en un torrente de aviones, petroleros y buques de carga gigantescos que cruzan todos los océanos y unen todas las islas y continentes


animistas: creían que no había una separación esencial entre los humanos y los demás animales. El mundo (es decir, el valle en cuestión y las cordilleras que lo rodeaban) pertenecía a todos sus habitantes, y cada uno de ellos seguía un conjunto de reglas comunes ... En el Jardín del Edén, Adán y Eva vivían como recolectores. La expulsión del Edén tiene una semejanza asombrosa con la revolución agrícola. En lugar de permitir a Adán que siguiera recolectando frutos silvestres, un Dios colérico lo condena: «Con el sudor de tu rostro comerás el pan». Mientras que los animistas consideraban a los humanos un animal más, la Biblia asegura que son una creación única, y cualquier intento de reconocer el animal que hay en nuestro interior niega el poder y la autoridad de Dios. De hecho, cuando los humanos modernos descubrieron que en realidad evolucionaron a partir de reptiles, se rebelaron contra Dios y dejaron de escucharle, o incluso de creer en Su existencia.


Desgraciadamente, los humanos pueden causar un sufrimiento tremendo a los animales de granja de diversas maneras, incluso al tiempo que aseguran su supervivencia y su reproducción ... han heredado de sus antepasados salvajes muchas necesidades físicas, emocionales y sociales que son superfluas en las granjas humanas. Los ganaderos obvian de manera rutinaria dichas necesidades, sin pagar ninguna sanción económica. Encierran a los animales en jaulas diminutas, mutilan sus cuernos y cola, separan a madres de hijos y crían monstruos de forma selectiva. Los animales padecen mucho, pero siguen viviendo y multiplicándose


Tanto para los animales como para los humanos, la agricultura cambió las presiones de selección casi de la noche a la mañana, pero no cambió sus impulsos físicos, emocionales ni sociales ... Mientras que en la naturaleza los lechones mamarían entre diez y veinte semanas, en las granjas industriales se les desteta a la fuerza entre dos y cuatro semanas después de nacer, se les separa de su madre, y son enviados a engordar para su posterior sacrificio ... aún siente un impulso imperioso por hacer todo eso, y si dichos impulsos no se satisfacen, sufre mucho. Las puercas encerradas en cajones de gestación tienen típicamente síntomas de frustración aguda alternada con desesperación extrema

- La felicidad de la ignorancia. Nadie quiere saber cómo mueren, y menos como viven!


Los Organismos son Algoritmos ... las emociones no son únicamente una cualidad humana: son comunes a todos los mamíferos (así como a todas las aves y probablemente a algunos reptiles e incluso peces) ... las emociones son algoritmos bioquímicos vitales para la supervivencia y la reproducción de todos los mamíferos ... los biólogos han llegado a la firme conclusión de que el hombre que pulsa los botones y bebe el té es también un algoritmo.


Los algoritmos que controlan a los humanos operan mediante sensaciones, emociones y pensamientos ... Dichos algoritmos pasan constantemente controles de calidad por parte de la selección natural.


todo el cuerpo del babuino es la calculadora. Lo que llamamos sensaciones y emociones son en realidad algoritmos. El babuino siente hambre, siente miedo y tiembla al ver el león, y nota que se le hace la boca agua al ver las bananas. En una fracción de segundo experimenta una tormenta de sensaciones, emociones y deseos, que no es otra cosa que el proceso de cálculo. El resultado aparecerá como una sensación: de repente, el babuino sentirá que su espíritu se eleva, que sus pelos se erizan, sus músculos se tensan, su pecho se hincha, inhalará una gran bocanada y «¡Adelante! ¡Puedo hacerlo! ¡A por las bananas!». Alternativamente, podría estar abrumado por el terror, sus hombros descenderían, su estómago daría un vuelco, sus patas no lo sostendrán y «¡Mamá! ¡Un león! ¡Socorro!». A veces las probabilidades son tan parejas que es difícil decidirse. También esto se manifestará como una sensación. El papión se sentirá confundido e indeciso: «Sí… No… Sí… No… ¡Maldición! ¡No sé qué hacer!».


el 99 por ciento de nuestras decisiones (entre ellas, las elecciones más importantes de la vida, relacionadas con cónyuges, carreras y hábitats) las toman los refinadísimos algoritmos que llamamos sensaciones, emociones y deseos ... hay una emoción básica que todos los mamíferos comparten: el vínculo madre-hijo ... los mamíferos no pueden vivir solo de comida. También necesitan vínculos emocionales.


En el nuevo drama teísta, el sapiens se convirtió en el héroe central alrededor del cual giraba todo el universo ... Los cazadores-recolectores nunca se habían considerado seres superiores, porque apenas eran conscientes de su impacto en el ecosistema. La banda típica estaba formada por varias docenas de individuos, vivía rodeada por miles de animales salvajes, y su supervivencia dependía de comprender y respetar los deseos de dichos animales.


elefantes son mansan. «Nosotros vivimos en la selva, ellos viven en la selva. Todos somos mansan… Y también son mansan los osos, los ciervos y los tigres. Todos son animales de la selva». ¿Y qué pasa con las vacas? «Las vacas son diferentes. Tienes que guiarlas a todas partes.» ¿Y las gallinas? «No son nada. No son mansan.» ¿Y los árboles del bosque? «Sí… Viven mucho tiempo.» ¿Y los arbustos de té? «¡Oh!, los cultivo para poder vender las hojas y después comprar en la tienda lo que necesito. No, no son mansan.»[31]


También debemos tener presente el trato que los mismos humanos recibieron en la mayoría de las sociedades agrícolas. En el Israel bíblico y en la China medieval era común azotar a los humanos, esclavizarlos, torturarlos y ejecutarlos. Se los consideraba una mera propiedad. A los gobernantes ni se les pasaba por la cabeza pedir a los campesinos su opinión y les preocupaban poco sus necesidades. Los padres solían vender a sus hijos como esclavos o los daban en matrimonio al mejor postor. En tales condiciones, apenas sorprende que se obviaran los sentimientos de vacas y gallinas.


En el mito del Jardín del Edén, los humanos son castigados por su curiosidad y por su deseo de obtener conocimiento. Dios los expulsa del Paraíso ... Mientras que la revolución agrícola dio origen a las religiones teístas, la revolución científica dio origen a las religiones humanistas, en las que los humanos sustituyeron a los dioses. Mientras que los teístas adoran a theos («dios» en griego), los humanistas adoran a los humanos. La idea fundacional de religiones humanistas como el liberalismo, el comunismo y el nazismo es que Homo sapiens posee alguna esencia única y sagrada, que es el origen de todo sentido y autoridad en el universo. Cuanto ocurre en el cosmos se juzga bueno o malo según su impacto en Homo sapiens ... Mientras que el teísmo justificó la agricultura tradicional en el nombre de Dios, el humanismo ha justificado la moderna agricultura industrial en el nombre del Hombre.


De repente damos muestra de un interés sin precedentes por la suerte de las llamadas formas de vida inferiores, quizá porque estamos a punto de convertirnos en una de ellas. Si los programas informáticos alcanzan una inteligencia superhumana y unos poderes sin precedentes, ¿deberemos empezar a valorar esos programas más de lo que valoramos a los humanos? ¿Será aceptable, por ejemplo, que una inteligencia artificial explote a los humanos e incluso los mate para favorecer sus propias necesidades y deseos? Si nunca se les va a permitir que hagan eso, a pesar de su inteligencia y poder superiores, ¿por qué es ético que los humanos exploten y maten a cerdos? ¿Tienen los humanos alguna chispa mágica, además de inteligencia superior y mayor poder ... Si no existe tal chispa, ¿habría alguna razón para continuar asignando un valor especial a la vida humana incluso después de que los ordenadores sobrepasen a los humanos en inteligencia y poder?


March 14, 2017
3. La chispa humana

Nueva Zelanda se erigió en el primer país del mundo en reconocer legalmente a los animales como seres sensibles, cuando el Parlamento de Nueva Zelanda aprobó la enmienda a la Ley de Bienestar Animal. Tal ley estipula que ahora es obligatorio reconocer que los animales son sensibles y conscientes, y que por lo tanto hay que atender adecuadamente a su bienestar en contextos tales como la ganadería. En un país que tiene muchas más ovejas que humanos (30 millones frente a 4,5 millones), se trata de una declaración muy importante. Desde entonces, la provincia canadiense de Quebec ha aprobado una ley similar, y es probable que les sigan otros países.


Queremos creer que nuestra vida tiene algún sentido objetivo, y que nuestros sacrificios son importantes para algo que trascienda las historias que habitan nuestra cabeza. Pero, en realidad, la vida de la mayoría de las personas tiene sentido únicamente dentro de la red de historias que se cuentan las unas a las otras. El sentido se crea cuando muchas personas entretejen conjuntamente una red común de historias. ¿Por qué le encuentro sentido a un acto concreto (como por ejemplo casarse por la Iglesia, ayunar en el ramadán o votar el día de las elecciones)? Porque mis padres también creen que es significativo, al igual que mis hermanos, mis vecinos, la gente de ciudades cercanas e incluso los residentes de países lejanos. ¿Y por qué toda esa gente cree que tiene sentido? Porque sus amigos y vecinos comparten también esa misma opinión. La gente refuerza constantemente las creencias del otro en un bucle que se perpetúa a sí mismo. Cada ronda de confirmación mutua estrecha aún más la red de sentido, hasta que uno no tiene más opción que creer lo que todos los demás creen.


Durante el siglo XXI es probable que la frontera entre la historia y la biología se desvanezca, no porque descubramos explicaciones biológicas de los acontecimientos históricos, sino más bien porque las ficciones ideológicas reescriban las cadenas de ADN, los intereses políticos y económicos reescriban el clima, y la geografía de montañas y ríos dé paso al ciberespacio. A medida que las ficciones humanas se traduzcan en códigos genéticos y electrónicos, la realidad intersubjetiva engullirá por completo la realidad objetiva, y la biología se fusionará con la historia. En el siglo XXI, la ficción puede, por lo tanto, convertirse en la fuerza más poderosa de la Tierra, sobrepasando incluso a los asteroides caprichosos y a la selección natural. De ahí que si queremos entender nuestro futuro, en absoluto bastará con descifrar genomas y calcular números. También tenemos que descifrar las ficciones que dan sentido al mundo.


A Homo sapiens también le gusta pensar que goza de una condición moral superior, y que la vida humana tiene un valor mucho mayor que la de los cerdos, los elefantes o los lobos ... Estados Unidos es mucho más poderoso que Afganistán; ¿implica eso que las vidas norteamericanas tienen un mayor valor intrínseco que las vidas afganas? ... ¿En qué consiste esta chispa humana única?


solo el 15 por ciento de los estadounidenses cree que Homo sapiens evolucionó únicamente por medio de la selección natural, al margen de toda intervención divina; el 32 por ciento defiende que los humanos pudieron haber evolucionado a partir de formas de vida previas en un proceso que durase millones de años, pero que Dios orquestó todo el espectáculo, y el 46 por ciento cree que Dios creó a los humanos en su forma actual en algún momento de los últimos diez mil años, tal como afirma la Biblia.


La teoría de la evolución se basa en el principio de la supervivencia de los más aptos, que es una idea clara y sencilla (por no decir trivial). En cambio, las teorías de la relatividad y de la mecánica cuántica argumentan que es posible distorsionar el tiempo y el espacio, que algo puede aparecer de la nada y que un gato puede estar al mismo tiempo vivo y muerto ... La teoría de la relatividad no enfurece a nadie porque no contradice ninguna de nuestras preciadas creencias. A la mayoría de la gente le importa un comino que el espacio y el tiempo sean absolutos o relativos.


Se trata de una idea terrible, no solo para los cristianos y los musulmanes devotos, sino también para muchos laicos que no tiene ningún dogma religioso claro pero que no obstante quieren creer que cada humano posee una esencia individual eterna que permanece inalterada a lo largo de la vida y que puede sobrevivir intacta a la muerte ... Mi personalidad, mis deseos y mis relaciones nunca están quietos, y pueden transformarse completamente a lo largo de años y décadas. Pero, debajo de todo esto, yo sigo siendo la misma persona desde el nacimiento hasta la muerte…, y cabe esperar que también después de la muerte.


El camino que ha llevado a estos sensores arcaicos hasta el ojo humano es largo y tortuoso, pero si se dispone de centenares de millones de años, es posible recorrerlo por entero, paso a paso ... Se puede argumentar que las almas humanas no evolucionaron, sino que aparecieron en todo su esplendor un día radiante. Pero ¿qué día radiante, exactamente? Si observamos con detenimiento la evolución de la humanidad, veremos que es perturbadoramente difícil encontrarlo.


Cada humano que ha poblado el planeta llegó a existir como resultado de la inseminación de un óvulo femenino por parte de espermatozoides masculinos

- Excepto Jesus?


la mente es un flujo de experiencias subjetivas, como dolor, placer, ira y amor. Dichas experiencias mentales están constituidas por sensaciones, emociones y pensamientos interconectados, que surgen como un fogonazo y desaparecen de inmediato. Después, otras experiencias titilan y se desvanecen, surgen un instante y desaparecen. (Cuando reflexionamos sobre esto, a menudo intentamos clasificar las experiencias en diferentes categorías como sensaciones, emociones y pensamientos, pero en realidad todas están mezcladas) Esta colección frenética de experiencias constituye la secuencia de la conciencia. A diferencia del alma, imperecedera, la mente tiene muchas partes, cambia constantemente y no hay razones para pensar que sea eterna.


Toda experiencia subjetiva tiene dos características fundamentales: sensación y deseo. Robots y ordenadores no tienen conciencia, porque, a pesar de su infinidad de capacidades, no sienten nada ni anhelan nada.


En el siglo XVII, Descartes sostenía que solo los humanos sienten y anhelan, mientras que todos los demás animales son autómatas mecánicos, parecidos a un robot o a una máquina expendedora


la ciencia sabe muy poco acerca de la mente y la conciencia. La ortodoxia actual indica que la conciencia es creada por reacciones electroquímicas que tienen lugar en el cerebro, y que las experiencias mentales cumplen alguna función esencial de procesamiento de datos.[3] Sin embargo, nadie tiene ni idea de cómo una diversidad de reacciones bioquímicas y de corrientes eléctricas en el cerebro generan la experiencia subjetiva de dolor, ira o amor.


los científicos pueden incluso inducir sensaciones de enfado o de amor al estimular eléctricamente las neuronas adecuadas


el cerebro es un sistema muy complejo, con más de 80.000 millones de neuronas conectadas en numerosas e intrincadas redes. Cuando miles de millones de neuronas envían y reciben miles de millones de señales eléctricas, surgen las experiencias subjetivas. Aunque la transmisión y la recepción de cada señal eléctrica es un fenómeno bioquímico simple, la interacción entre todas estas señales da lugar a algo mucho más complejo: la secuencia de la conciencia ... cuanto mejor describimos este proceso, más difícil resulta explicar las sensaciones conscientes. Cuanto mejor entendemos el cerebro, más superflua parece la mente.


De hecho, muchas reacciones en cadena empiezan con la propia iniciativa de la mente y no con ningún estímulo externo inmediato. Así, el recuerdo de algún ataque anterior de un león podría aparecer de repente y espontáneamente en la mente de un hombre, lo que le haría pensar en el peligro que suponen los leones. Entonces el hombre reúne a la tribu y entre todos idean nuevos métodos para ahuyentar a los leones.


Los historiadores no argumentan que los Aliados ganaron la Segunda Guerra Mundial porque Dios estaba de su lado, los economistas no culpan a Dios de la crisis económica de 1929, y los geólogos no invocan Su voluntad para explicar los movimientos de las placas tectónicas.

- "Gracias a Dios!" sin embargo se dice todo el tiempo


Mientras que la existencia de un alma eterna es pura conjetura, la experiencia del dolor es una realidad directa y muy tangible. Si piso un clavo, puedo estar al cien por cien seguro de que sentiré dolor (aunque de momento carezca de una explicación científica para el dolor) ... todo el edificio de la política y la ética moderna está construido sobre experiencias subjetivas, y pocos dilemas éticos pueden resolverse con referencias estrictas a las actividades cerebrales. Por ejemplo, ¿qué hay de malo en la tortura o en la violación? Desde una perspectiva puramente neurológica, cuando un humano es torturado o violado, en el cerebro tienen lugar determinadas reacciones bioquímicas, y varias señales eléctricas se desplazan de un grupo de neuronas a otro. ¿Qué es lo que podría haber de malo en eso?


Cuando los ordenadores sustituyan a nuestro conductor de autobús, a nuestro profesor y a nuestro psiquiatra, ¿cómo podremos saber si tienen sentimientos o si solo son un conjunto de algoritmos mecánicos? ... hace miles de años que los filósofos advirtieron que no hay manera de demostrar de forma concluyente que nadie que no seamos nosotros mismos posee una mente. De hecho, incluso en el caso de los demás humanos, simplemente suponemos que tienen conciencia: no podemos saberlo con certeza.

- Y sabemos con certeza acerca de nosotros mismos? Pienso luego existo, o no sé si soy una simulación o solo parte de algo más grande?


Según el dogma científico actual, todo lo que experimento es el resultado de actividad eléctrica que tiene lugar en mi cerebro, y por lo tanto podría ser teóricamente factible simular todo un mundo virtual que yo no fuera capaz de distinguir del mundo «real» ... Cuando uno acepta la mera viabilidad de esta hipótesis, las matemáticas le llevan a una conclusión ciertamente aterradora: puesto que solo hay un mundo real, mientras que el número de mundos virtuales potenciales es infinito, la probabilidad de que habitemos el único mundo real es casi nula.


El Test de Turing es simplemente una réplica de un test trivial al que todo hombre gay había de someterse en la Gran Bretaña de 1950: ¿podía uno pasar por un hombre heterosexual? Turing sabía por experiencia propia que no importaba quien fueras: lo único que importaba era lo que los demás pensaran de ti. Según Turing, en el futuro los ordenadores serán como los homosexuales en la década de 1950: no importará si son conscientes o no, solo importará lo que la gente piense de ello


Cuando un animal exhibe un comportamiento emocional complejo, no podemos demostrar que este no sea el resultado de algún algoritmo muy sofisticado pero no consciente. Este argumento, naturalmente, también puede aplicarse a los humanos ... las empresas farmacéuticas emplean de forma rutinaria ratas como sujetos experimentales en el desarrollo de antidepresivos ... Los medicamentos psiquiátricos están destinados a inducir cambios no solo en el comportamiento humano, sino sobre todo en las sensaciones humanas. Cuando un cliente va a la consulta de un psiquiatra y le dice: «Doctor, deme algo que me saque de esta depresión», no quiere un estimulante mecánico que haga que se mueva febrilmente mientras sigue sintiéndose triste. Quiere sentirse alegre.


Puesto que no estamos familiarizados con ningún algoritmo que requiera conciencia, todo lo que un animal hace puede verse como el producto de algoritmos no conscientes en lugar de recuerdos y planes conscientes ... Cuando doy limosna a un mendigo, ¿acaso no reacciono ante las sensaciones desagradables que la visión del mendigo me hace sentir? ¿Me preocupa realmente el mendigo o sencillamente quiero sentirme mejor?


En esencia, los humanos no somos tan diferentes de ratas, perros, delfines y chimpancés. Al igual que ellos, carecemos de alma. Al igual que nosotros, ellos también tienen conciencia y un complejo mundo de sensaciones y emociones. Desde luego, cada animal posee sus rasgos y talentos únicos. También los humanos poseemos nuestros dones especiales.


A lo largo de estos veinte mil años, la humanidad ha pasado de cazar mamuts con lanzas de punta de piedra a explorar el sistema solar con naves espaciales, no gracias a la evolución de manos más diestras o de un cerebro mayor (de hecho, en la actualidad nuestro cerebro parece ser menor).[17] En cambio, el factor crucial en nuestra conquista del mundo fue nuestra capacidad de conectar entre sí a muchos seres humanos [cooperar]


La historia proporciona muchas pruebas de la importancia crucial de la cooperación a gran escala. Casi de manera invariable, la victoria la han logrado quienes han cooperado mejor, no solo en las luchas entre Homo sapiens y otros animales, sino también en los conflictos entre diferentes grupos humanos


¿Por qué son tan escasas las revoluciones? ¿Cómo es que a veces las masas aplaudan y aclamen, y hagan todo lo que el hombre del balcón les ordena, aunque en teoría en cualquier momento podrían abalanzarse sobre él y despedazarlo? ... el poder pasó a un pequeño grupo de actores políticos cuya única ventaja era la buena organización.


En la Rumanía comunista, casi todo era propiedad del Estado. La Rumanía democrática pronto privatizó sus activos, vendiéndolos a precio de saldo a los excomunistas, que fueron los únicos que advirtieron lo que ocurría y colaboraron para llenarse mutuamente los bolsillos.


una cosa es reunir a 100.000 personas en la plaza Tahrir y otra muy distinta controlar la maquinaria política, estrechar las manos adecuadas en las salas secretas adecuadas y dirigir un país con eficacia. En consecuencia, cuando Mubarak dimitió, los manifestantes no pudieron llenar el vacío. Egipto solo tenía dos instituciones suficientemente organizadas para gobernar el país: el ejército y los Hermanos Musulmanes. De ahí que la revolución fuera secuestrada primero por los Hermanos y finalmente por el ejército.


Nos gusta creer que somos especiales y que, por lo tanto, merecemos todo tipo de privilegios. Como prueba, señalamos los asombrosos logros de nuestra especie: hemos construido las pirámides y la Gran Muralla de China, hemos descifrado la estructura de los átomos y de las moléculas de ADN, hemos llegado hasta el Polo Sur y a la Luna. Si tales logros fueran el resultado de alguna esencia única que cada individuo humano posee (un alma inmortal, pongamos por caso), entonces tendría sentido sacralizar la vida humana. No obstante, dado que estos triunfos en realidad se derivan de la cooperación masiva,


La cooperación social entre la mayoría de los mamíferos sociales, como los chimpancés, los lobos y los delfines, se basa en la relación estrecha ... Los sapiens conocen bien estos trucos cooperativos. A veces establecen jerarquías de poder similares a las de los chimpancés comunes, mientras que en otras ocasiones cimientan los lazos sociales con sexo, al igual que los bonobos ... los sapiens no se comportan según una fría lógica matemática, sino según una cálida lógica social. Nos rigen las emociones.


Rechazamos las ofertas injustas porque la gente que aceptó con actitud sumisa ofertas injustas no sobrevivió en la Edad de Piedra ... Las personas son igualitarias por naturaleza, y las sociedades desiguales nunca pueden funcionar bien debido al resentimiento y a la insatisfacción ... Pero cuando se observa la conducta de masas humanas, se descubre una realidad completamente distinta. La mayoría de los reinos e imperios humanos eran muy desiguales, pero muchos de ellos fueron sorprendentemente estables y eficientes.


Mientras Federico contemplaba a sus tropas, que se reunían para iniciar la invasión, le dijo a uno de sus generales que lo que más le sorprendía de aquella escena era que «aquí estamos, completamente seguros, contemplando a 60.000 hombres; todos son nuestros enemigos, y no hay uno solo de ellos que no esté mejor armado ni sea más fuerte que nosotros, y sin embargo todos tiemblan en nuestra presencia, mientras que nosotros no tenemos razón alguna para temerles».


El liderazgo podría amenazar con castigar de manera severa e inmediata a los disidentes, al tiempo que prometería a los sumisos y pacientes recompensas eternas en la otra vida. Esto es lo que ocurría en el antiguo Egipto y en la Prusia del siglo XVIII, y así es como las cosas siguen funcionando en numerosos países de todo el mundo ... Tales amenazas y promesas suelen surtir efecto al crear jerarquías humanas estables y redes de cooperación masiva, siempre y cuando la gente crea que reflejan las leyes inevitables de la naturaleza o las órdenes divinas de Dios, y no simplemente caprichos humanos ... Los sapiens suelen usar marcas visuales como un turbante, una barba o un traje de negocios para comunicar: «Puedes confiar en mí, creo en la misma historia que tú»


hay un tercer nivel de realidad: el nivel intersubjetivo. Las entidades intersubjetivas dependen de la comunicación entre muchos humanos y no de las creencias y sentimientos de individuos humanos. Muchos de los agentes más importantes de la historia son intersubjetivos. El dinero, por ejemplo, no tiene valor objetivo. No podemos comer, beber ni vestirnos con un billete de un dólar. Pero mientras millones de personas crean en su valor, lo podemos utilizar para comprar comida, bebidas y ropa


En un momento dado están atareados modelando el mundo, y al siguiente ya no existen. Zeus y Hera fueron antaño poderes importantes en la cuenca del Mediterráneo, pero actualmente carecen de toda autoridad, porque nadie cree en ellos. La Unión Soviética podía haber destruido antaño a toda la especie humana, pero dejó de existir de un plumazo. A las dos de la tarde del 8 de diciembre de 1991, en una dacha estatal cerca de Viskuli, los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia firmaron los Acuerdos de Belavezha, que declaraban: «Nosotros, la República de Bielorrusia, la Federación Rusa y Ucrania, como estados fundadores de la URSS que firmaron el tratado de unión de 1922, por la presente establecemos que la URSS, como sujeto de ley internacional y realidad geopolítica, deja de existir».[25] Y eso fue todo. Ya no había Unión Soviética.


El valor del dinero no es lo único que puede evaporarse cuando la gente deja de creer en ello. Lo mismo puede ocurrir con leyes, dioses e incluso imperios enteros ... Estudiar historia implica contemplar cómo estas redes se tejen y se destejen, y comprender que lo que en una época a la gente le parece lo más importante de su vida se vuelve totalmente absurdo para sus descendientes.


Casi todos los domingos, el sacerdote explicaba (ayudándose de parábolas bien construidas y divertidas bromas) que no había salvación fuera de la Iglesia católica, que el Papa de Roma era nuestro santo padre y que teníamos que obedecer siempre sus órdenes. Si matábamos o robábamos, Dios nos enviaría al infierno; pero si matábamos a musulmanes infieles, Dios nos recibiría en el cielo ... De esta manera, hilo a hilo, la civilización medieval tejió su red de sentido, atrapando en ella como a moscas a John y a sus contemporáneos. Para John era inconcebible que todas estas historias no fueran más que fantasías de la imaginación.

- Atrapados como moscas!


Y los años pasan. A medida que el historiador observa, la red de sentido se desenmaraña, y otra se teje en su lugar.

- La nueva narrativa aparece, por eso controlar la narrativa es tan importante


Y los años siguen pasando. Donde antaño se erguía el castillo, ahora hay un centro comercial. En el cine proyectan por enésima vez Monty Python y el Santo Grial. En una iglesia vacía, un aburrido vicario se alegra sobremanera al ver a dos turistas japoneses. Les explica con detalle el significado de los vitrales de las ventanas mientras ellos sonríen educadamente y asienten sin entender nada en absoluto. En las escalinatas exteriores, una pandilla de adolescentes juega con sus iPhone. Miran en YouTube un nuevo remix de «Imagine», de John Lennon. «Imagina que no hay cielo —canta Lennon—, es fácil si lo intentas.» Un barrendero paquistaní barre las aceras mientras una radio cercana retransmite las noticias: las matanzas en Siria continúan, y la reunión del Consejo de Seguridad ha acabado en un punto muerto.

- Rebelión en la granja


Así es como se desarrolla la historia. La gente teje una red de sentido, cree en ella con todo su corazón, pero más pronto o más tarde la red se desenmaraña, y cuando miramos atrás, no podemos entender cómo nadie pudo haberla tomado en serio ... Dentro de cien años, nuestra creencia en la democracia y en los derechos humanos quizá les parezca igualmente incomprensible a nuestros descendientes.

- Estoy seguro que así será.
- Sin embargo aquí estamos.
  "Estoy aquí
  Queriéndote
  Ahogándome
  Entre fotos y cuadernos
  Entre cosas y recuerdos
  Que no puedo comprender" (Shakira)


Los sapiens dominan el mundo porque solo ellos son capaces de tejer una red intersubjetiva de sentido: una red de leyes, fuerzas, entidades y lugares que existen puramente en su imaginación común. Esta red permite que los humanos organicen cruzadas, revoluciones socialistas y movimientos por los derechos humanos ... ¿Sobrevivirán al siglo XXI los chimpancés, los elefantes, la selva amazónica y los glaciares árticos? Ello depende de los deseos y las decisiones de entidades intersubjetivas tales como la Unión Europea y el Banco Mundial, entidades que solo existen en nuestra imaginación compartida.


No hay otro animal que pueda medirse con nosotros, no porque carezcan de alma o de mente, sino porque carecen de la imaginación necesaria.

- La imaginación es más importante que el conocimiento (Einstein)


De la misma manera que separa a los humanos de los demás animales, esta capacidad de crear entidades intersubjetivas separa también las humanidades de las ciencias de la vida. Los historiadores buscan comprender el desarrollo de entidades intersubjetivas como los dioses y las naciones, mientras que los biólogos difícilmente reconocen la existencia de tales cosas.


Las humanidades, en cambio, ponen énfasis en la importancia crucial de entidades intersubjetivas, que no pueden reducirse a hormonas y neuronas. Pensar desde el punto de vista histórico significa adscribir poder real a los contenidos de nuestros relatos imaginarios. Evidentemente, los historiadores no obvian los factores objetivos, como los cambios climáticos y las mutaciones genéticas, pero confieren mucha mayor importancia a los relatos que la gente inventa y en los que cree.


March 20, 2017
4. Los narradores

Piense el lector en un hospital moderno, por ejemplo. Cuando llegamos, la recepcionista nos proporciona un formulario estándar y nos hace una serie de preguntas protocolarias. Nuestras respuestas son trasladadas a una enfermera, que las compara con el reglamento del hospital para decidir qué pruebas preliminares deben hacernos. Después nos toma, pongamos por caso, la tensión arterial y el ritmo cardíaco, y una muestra de sangre. El médico de guardia examina los resultados de estas pruebas iniciales, y sigue un protocolo estricto a la hora de decidir en qué ala del hospital nos va a ingresar. Una vez allí, nos someten a exámenes mucho más completos, como una radiografía o una fMRI, tal como estipulan gruesas guías médicas. Después, unos especialistas analizan los resultados según unas bases de datos estadísticos bien conocidas, y deciden qué medicamentos nos van a dar o qué pruebas adicionales nos harán. Dicha estructura algorítmica garantiza que en realidad no importe quién sea la recepcionista, la enfermera o el médico de guardia. Su personalidad, sus opiniones políticas y su estado de ánimo en ese momento son irrelevantes. Mientras todos sigan las normas y los protocolos, existe una gran probabilidad de que nos curen. Según el[…]


Paquete de la Edad de Piedra: El primer día, excursión a pie de diez horas por un bosque prístino e instalación del campamento para pernoctar en un calvero junto a un río. El segundo día bajaremos en canoa por el río durante diez horas y acamparemos en la orilla de un pequeño lago. El tercer día, los nativos nos enseñarán a pescar en el lago y a encontrar setas en los bosques cercanos. Paquete de proletario moderno: El primer día trabajaremos diez horas en una fábrica textil contaminada, y pasaremos la noche en un bloque de pisos repleto de gente. El segundo día trabajaremos diez horas como cajeros en unos grandes almacenes, e iremos a dormir al mismo bloque de pisos. En el tercer día los nativos nos enseñarán a abrir una cuenta bancaria y a rellenar los impresos para pedir una hipoteca.


Los humanos creen que son ellos quienes hacen la historia, pero en realidad la historia gira alrededor de esta red de relatos de ficción. Las capacidades básicas de los individuos humanos no han cambiado mucho desde la Edad de Piedra. Pero la red de relatos ha ido ganando en fuerza, y de esta manera ha empujado a la historia desde la Edad de Piedra hasta la Edad del Silicio.


Puesto que nunca morían y puesto que no tenían hijos que se pelearan por su herencia, los dioses acumulaban cada vez más propiedades y más poder. Un número creciente de sumerios eran empleados por los dioses, recibían préstamos de los dioses, labraban las tierras de los dioses, y debían impuestos y diezmos a los dioses ... Para los sumerios, Enki e Inanna eran tan reales como Google y Microsoft lo son para nosotros. Comparados con sus predecesores (los espectros y los espíritus de la Edad de Piedra), los dioses sumerios eran entidades muy poderosas ... Las actividades cotidianas las gestionaban los sacerdotes del templo (de la misma manera que Google y Microsoft necesitan contratar a humanos de carne y hueso para que gestionen sus negocios)


Los egipcios consideraban que el faraón era un dios real y no solo un representante divino. Todo Egipto pertenecía a este dios, y todas las personas tenían que obedecer sus órdenes y pagar sus impuestos ... Al igual que cualquier otro humano, el faraón tenía un cuerpo biológico con necesidades, deseos y emociones biológicos. Pero el faraón biológico tenía poca importancia. El verdadero dirigente del valle del Nilo era un faraón imaginado que existía en los relatos que millones de egipcios se contaban ... Incluso cuando la deidad viviente moría y su cuerpo era embalsamado y conducido en una extravagante procesión funeraria hasta la necrópolis real, situada en las afueras de Menfis, la burocracia seguía funcionando.


No se podían inventar relatos excesivamente complejos que la gente fuera incapaz de recordar. Pero la escritura posibilitó de pronto la creación de relatos muy largos e intrincados, que se almacenaban en tablillas y papiros en lugar de en el cerebro de humanos ... En las sociedades alfabetizadas, la gente está organizada en redes, de manera que cada persona constituye únicamente un pequeño paso de un algoritmo enorme, y es el algoritmo en su conjunto el que toma todas las decisiones importantes. Esta es la esencia de la burocracia.


El propio faraón no levantó siquiera un dedo, obsta decir. No recaudaba los impuestos por sí mismo, no dibujó ningún plano arquitectónico y, desde luego, nunca agarró una pala. Pero los egipcios creían que solo las plegarias al dios viviente que era el faraón y a su patrón celestial Sobek podrían salvar el valle del Nilo de las inundaciones y las sequías devastadoras. Estaban en lo cierto. El faraón y Sobek eran entidades imaginarias que no hicieron nada para que el nivel del agua del Nilo subiera o bajara, pero cuando millones de personas creyeron en el faraón y en Sobek y, por ello, cooperaron para construir presas y excavar canales, las inundaciones y las sequías empezaron a escasear. Comparados con los dioses sumerios, por no decir ya con los espíritus de la Edad de Piedra, los dioses del antiguo Egipto fueron entidades muy poderosas que fundaron ciudades, levantaron ejércitos y controlaron la vida de millones de humanos, vacas y cocodrilos.


hoy decimos de forma habitual que Estados Unidos hizo la primera bomba nuclear, que China hizo la presa de las Tres Gargantas o que Google está haciendo un coche autónomo. ¿Por qué no decir, pues, que el faraón hizo un embalse, y Sobek, un canal? ... hizo también más fácil para los humanos creer en la existencia de estas entidades ficticias, porque habituaba a la gente a experimentar la realidad por medio de símbolos abstractos.


Los protocolos e informes escritos en la capital de Dar es Salaam decían que en tal y cual fecha los habitantes de tal y cual aldea serían reubicados en tal y cual granja. En realidad, cuando los campesinos llegaron a su destino, no encontraron allí absolutamente nada. Ni casas, ni campos, ni herramientas. Los funcionarios informaron de grandes éxitos a sus colegas y al presidente Nyerere. En realidad, en menos de diez años, Tanzania pasó de ser el mayor exportador de alimentos de África a ser un importador neto de alimentos incapaz de subsistir sin ayuda externa


El lenguaje escrito pudo haberse concebido como un medio modesto para describir la realidad, pero gradualmente se convirtió en un medio poderoso para remodelarla. Cuando los informes oficiales chocaban contra la realidad objetiva, a menudo era la realidad la que tenía que ceder el paso. Quienquiera que haya tratado con las autoridades encargadas de los impuestos, con el sistema educativo o con cualquier otra burocracia compleja sabe que la verdad apenas cuenta. Lo que está escrito en el formulario es muchísimo más importante.


A medida que las burocracias acumulan poder, se hacen inmunes a sus propios errores. En lugar de cambiar sus relatos para que encajen con la realidad, pueden cambiar la realidad para que encaje con sus relatos. Al final, la realidad externa concuerda con sus fantasías burocráticas, pero solo porque forzaron a la realidad a hacerlo.


Muchas de las dificultades a las que se enfrentan los países africanos en la actualidad son en realidad consecuencia de que sus fronteras no tienen demasiado sentido. Cuando las fantasías escritas de las burocracias europeas toparon con la realidad africana, la realidad se vio obligada a rendirse.

- That's sad!


cuando las burocracias miden a la gente, las reglas que emplean suponen toda la diferencia. Cuando las escuelas empezaron a evaluar a la gente según calificaciones numéricas precisas, la vida de millones de estudiantes y profesores cambió drásticamente. Las calificaciones son un invento relativamente nuevo. A los cazadores-recolectores no se les calificó nunca por sus logros, e, incluso miles de años después de la revolución agrícola, pocos sistemas educativos utilizaban calificaciones precisas ... Como todo niño, profesor e inspector sabe, las habilidades necesarias para obtener calificaciones elevadas en un examen no equivalen a una comprensión verdadera de la literatura, la biología o las matemáticas.


En la práctica, el poder de las redes de cooperación humana depende de un delicado equilibrio entre la verdad y la ficción. Si distorsionamos demasiado la realidad, ello nos debilitará y no seremos capaces de competir contra rivales más perspicaces. Por otra parte, no podemos organizar con eficacia a masas de gente sin recurrir a algunos mitos ficticios. De modo que si nos mantenemos en la pura realidad, sin mezclar en ella algo de ficción, poca gente nos seguirá.


¿De verdad cree el lector que podría inspirarlos explicándoles que la energía dividida por la masa es igual a la velocidad de la luz al cuadrado? Si acaso lo cree, le invito a viajar a los actuales Afganistán o Siria y a probar suerte.


Si alguien objetase que «¡Esto no es más que trozos de papel!» y se comportase como si solo fueran trozos de papel, no llegaría muy lejos en la vida ... Las sagradas escrituras funcionan de la misma manera. La institución religiosa proclama que el libro sagrado contiene las respuestas a todas nuestras preguntas. Simultáneamente, presiona a tribunales, gobiernos y empresas para que se comporten de acuerdo con lo que dice el libro sagrado. Cuando una persona sabia lee las escrituras y después contempla el mundo, ve que, efectivamente, hay una buena concordancia entre ambos. Naturalmente, una tal persona sabia empezará a estudiar el libro sagrado, y, puesto que es sabia, se convertirá en un experto en las escrituras y será nombrado juez. Cuando sea juez, no permitirá que las mujeres den testimonio en el tribunal, y cuando elija a su sucesor, este será obviamente alguien que conozca bien el libro sagrado. Si alguien objeta que «¡Este libro es solo papel!» y se comporta en consecuencia, ese hereje no llegará muy lejos en la vida.

- La visión parcial de la mayoría (o de un grupo cercano) define una parcialidad subjetiva importante. Biased Vision of the World.


Los niños de todas las religiones y culturas creen que son el centro del mundo y por ello muestran poco interés genuino en las condiciones y los sentimientos de las demás personas. Esta es la razón por la que el divorcio es tan traumático para ellos. Un niño de cinco años no puede comprender que ocurra algo importante por razones que no tengan que ver con él. No importa la cantidad de veces que mamá y papá le digan que son personas independientes con sus propios problemas y deseos, y que no se divorcian por culpa del niño; este no puede asimilarlo. Está convencido de que todo ocurre por su causa. La mayoría de las personas abandonan esta ilusión infantil cuando crecen. Los monoteístas se aferran a ella hasta el día de su muerte.


Pero, aunque Heródoto y Tucídides comprendieron la realidad mucho mejor que los autores de la Biblia, cuando los dos mundos colisionaron, la Biblia ganó por KO. Los griegos adoptaron la visión judía de la historia, y no a la inversa.


Las ficciones nos permiten cooperar mejor. El precio que pagamos es que la misma ficción también determina los objetivos de nuestra cooperación. Así, podemos disponer de sistemas de cooperación muy complejos, que se emplean al servicio de objetivos e intereses ficticios. En consecuencia, puede parecer que el sistema funciona bien, pero únicamente si adoptamos los criterios propios del sistema ... Pero ¿es esto lo que realmente cuenta?


El Egipto faraónico era el reino más poderoso de su época, pero para el campesino humilde todo ese poder se traducía en impuestos y trabajo forzado en lugar de en clínicas y servicios de bienestar social ... La historia no es una narración única, sino miles de narraciones alternativas. Siempre que decidimos contar una, también decidimos silenciar las otras ... Las redes cooperativas humanas suelen juzgarse a sí mismas con varas de medir de su propia invención y, algo nada sorprendente, a menudo se adjudican calificaciones elevadas.

- La historia cuenta el que ganó la guerra, siempre el opositor era un bárbaro, menos mal triunfó el bien. Siempre gana el bien, es quien cuenta la historia.


considerar las cosas desde la perspectiva de alguna entidad real. ¿Cómo sabemos si una entidad es real? Muy sencillo. Bastará con que nos preguntemos: «¿Puede sufrir?». Cuando la gente prende fuego al templo de Zeus, Zeus no sufre. Cuando el euro pierde su valor, el euro no sufre. Cuando un banco quiebra, el banco no sufre. Cuando un país es derrotado en una guerra, el país en realidad no sufre. Es solo una metáfora. En cambio, cuando un soldado es herido en la batalla, sí que sufre. Cuando una campesina hambrienta no tiene nada que comer, sufre. Cuando una vaca es separada de su ternero recién nacido, sufre. Esto es la realidad.


La ficción no es mala. Es vital. Sin relatos aceptados de manera generalizada sobre cosas como el dinero, los estados y las empresas, ninguna sociedad humana compleja puede funcionar. No podemos jugar al fútbol a menos que todos creamos en las mismas normas inventadas, y no podemos disfrutar de los beneficios de los mercados y de los tribunales sin relatos fantásticos similares. Pero los relatos solo son herramientas. No deberían convertirse en nuestros objetivos ni en nuestras varas de medir. Cuando olvidamos que son pura ficción, perdemos el contacto con la realidad. Entonces iniciamos guerras enteras «para ganar mucho dinero para la empresa» o «para proteger el interés nacional». Empresas, dinero y naciones existen únicamente en nuestra imaginación. Los inventamos para que nos sirvieran, ¿cómo es que ahora nos encontramos sacrificando nuestra vida a su servicio?


Con la ayuda de la biotecnología y los algoritmos informáticos, estas religiones no solo controlarán nuestra existencia, minuto a minuto, sino que además serán capaces de modelar nuestros cuerpos, cerebros y mentes, y de crear mundos virtuales enteros. Diferenciar la ficción de la realidad y la religión de la ciencia será en consecuencia más difícil, pero también más esencial que nunca.


Siempre creemos en «la verdad». Solo son los demás los que creen en supersticiones. De manera parecida, pocas personas depositan su fe en poderes sobrenaturales ... La religión es cualquier historia de amplio espectro que confiere legitimidad superhumana a leyes, normas y valores. Legitima las estructuras sociales asegurando que reflejan leyes superhumanas. La religión asevera que los humanos estamos sujetos a un sistema de leyes morales que no hemos inventado y que no podemos cambiar.


March 23, 2017
5. La extraña pareja

los relatos religiosos casi siempre incluyen tres partes: 1. Juicios éticos, como «La vida humana es sagrada». 2. Afirmaciones fácticas, como «La vida humana empieza en el momento de la concepción». 3. Una mezcla de juicios éticos y afirmaciones fácticas, cuyo resultado son directrices tales como «Nunca debes permitir el aborto, ni siquiera un solo día después de la concepción».


En realidad, ni a la ciencia ni a la religión les importa demasiado la verdad, y por lo tanto pueden alcanzar fácilmente acuerdos, coexistir e incluso cooperar. La religión está interesada por encima de todo en el orden. Pretende crear y mantener la estructura social. La ciencia está interesada por encima de todo en el poder. Pretende adquirir el poder de curar las enfermedades, combatir las guerras y producir alimento.


Los relatos hacen las veces de cimientos y pilares de las sociedades humanas ... a menudo se dice que Dios ayuda a quienes se ayudan. Esta es una manera indirecta de decir que Dios no existe, pero si nuestra fe en Él nos inspira a hacer algo, ayuda.


Gracias a los ordenadores y la bioingeniería, la diferencia entre ficción y realidad se difuminará, a medida que la gente remodele la realidad para que se ajuste a sus ficciones favoritas ... Por lo tanto, para comprender por qué, y para enfrentarnos a los retos del siglo XXI, debemos volver a abordar una de las cuestiones más inquietantes de todas: ¿cómo se relaciona la ciencia moderna con la religión?

¿?


A los liberales, comunistas y seguidores de otros credos modernos no les gusta describir sus respectivos sistemas como «religión», porque identifican la religión con supersticiones y poderes sobrenaturales ... las religiones difieren entre sí en los detalles de sus narraciones, en sus mandamientos particulares, y en los premios y castigos que prometen.


Con independencia de lo que hagan, mientras los capitalistas continúen acumulando propiedad privada, es seguro que crearán conflictos de clases y que están destinados a ser derrotados por el proletariado en auge.

Contrarrestan el poder del proletariado o la mayoría (en las democracias) con el financiamiento de campañas y lobbies junto a los políticos. Así perpetúan o aumentan su poder en detrimento de las masas, aunque eso tiene un limite (o debería tener). El fin de la financiación de empresas a políticos en Brasil es un ejemplo.


Los seguidores de cada una de las religiones están convencidos que solo la suya es la verdadera. Quizá los seguidores de una religión estén en lo cierto ... de la misma manera que la brecha entre la religión y la ciencia es menor de lo que solemos pensar, la brecha entre la religión y la espiritualidad es mucho mayor. La religión es un pacto, mientras que la espiritualidad es un viaje.


Los estudios académicos podrían transformarse en un viaje espiritual si las grandes preguntas que fuéramos encontrando por el camino nos desviaran hacia destinos inesperados, que al principio ni siquiera habríamos imaginado. Por ejemplo, una joven puede empezar estudiando Economía para asegurarse un puesto de trabajo en Wall Street. Sin embargo, si lo que aprende hace que, de alguna manera, termine en un ashram hindú o ayudando a pacientes con VIH en Zimbabue, entonces a esto podemos considerarlo un viaje espiritual.


Los viajes espirituales no se parecen en nada a esto. Por lo general, llevan a las personas de manera misteriosa hacia destinos desconocidos. La búsqueda suele empezar con alguna gran pregunta como «¿Quién soy?», «¿Cuál es el sentido de la vida?», «¿Qué es bueno?». Mientras que muchas personas aceptan sin más las respuestas al uso que ofrecen los poderes que sean, los buscadores espirituales no quedan satisfechos tan fácilmente. Están dispuestos a seguir la gran pregunta a donde quiera que los conduzca, y no solo a lugares que conocen bien o quieren visitar.


Así, el alma transmigra de cuerpo en cuerpo, desperdiciando sus días en busca de comida, sexo y poder.


el objetivo de las religiones es cimentar el orden mundano, mientras que el de la espiritualidad es escapar de él ... para las religiones, la espiritualidad es una amenaza peligrosa.


el viaje espiritual siempre resulta trágico, porque es una senda solitaria adecuada para individuos y no para sociedades enteras. La cooperación humana requiere respuestas firmes y no solo preguntas, y los que se enfurecen contra las estructuras religiosas anquilosadas acaban forjando nuevas estructuras en su lugar.


Los científicos estudian cómo funciona el mundo, pero no existe método científico alguno para determinar cómo deberían comportarse los humanos. La ciencia nos dice que los humanos no pueden sobrevivir sin oxígeno. Sin embargo, ¿es correcto ejecutar a criminales asfixiándolos? La ciencia no sabe cómo dar respuesta a esta pregunta. Solo las religiones nos proporcionan la orientación necesaria.


Ningún experimento físico, ningún modelo económico ni ninguna ecuación matemática puede determinar si generar miles de megavatios y ganar miles de millones de yuanes es más valioso que salvar una antigua pagoda o el delfín fluvial chino. En consecuencia, China no puede funcionar solo a partir de teorías científicas. También necesita alguna religión o ideología.


Tanto los cristianos como los liberales creen que la vida humana es sagrada y que el asesinato es un crimen abominable. Pero no están de acuerdo en lo que respecta a determinados hechos biológicos: la vida humana, ¿empieza en el momento de la concepción, en el momento del nacimiento o en algún punto intermedio?


Según los !kung del desierto del Kalahari y varios grupos de inuits del Ártico, la vida humana solo se inicia después de haber puesto nombre a la persona. Cuando nace un niño, la gente espera un tiempo antes de ponerle nombre. Si deciden no conservar el bebé (ya sea porque padece alguna deformidad o debido a dificultades económicas), lo matan. Mientras lo hagan antes de la ceremonia de imposición del nombre, no se considera un asesinato


Si una científica de la actualidad pudiera viajar en el tiempo hasta la Europa medieval, no podría demostrar a nuestros antepasados que los decretos de los antiguos emperadores son irrelevantes en las disputas políticas contemporáneas.


Puesto que no hemos descifrado los misterios de la conciencia, no podemos desarrollar un sistema universal de medición de la felicidad y del sufrimiento, y no sabemos cómo comparar la felicidad y el sufrimiento de individuos diferentes, por no decir ya de especies diferentes.


La sociedad moderna cree en los dogmas humanistas y usa la ciencia no con la finalidad de cuestionar dichos dogmas, sino con la finalidad de ponerlos en marcha.


March 25, 2017
6. La alianza moderna

A pesar de todos nuestros logros, sentimos una presión constante por hacer y producir cada vez más. Nos culpamos, culpamos a nuestro jefe, a la hipoteca, al gobierno, al sistema escolar. Pero nada de eso es lo culpable. Lo es el pacto moderno, que todos firmamos el día en que nacimos.


El plan cósmico daba sentido a la vida humana, pero también restringía el poder humano. Los humanos eran muy parecidos a actores en un escenario. El guion daba sentido a todas sus palabras, lágrimas y gestos, pero estipulaba límites estrictos a su actuación.


«Todos desempeñamos un papel en algún gran drama cósmico, ideado por los dioses o por las leyes de la naturaleza. No estamos al tanto del guion, pero podemos tener la certeza de que todo ocurre con una finalidad. Incluso esta guerra, esta peste o esta sequía terrible tiene su lugar en el plan superior de las cosas. Además, podemos contar que, con este dramaturgo, el relato seguramente acabará bien. Así que incluso la guerra, la peste o la sequía ocurren para bien…, si no aquí y ahora, en la otra vida».


La cultura moderna rechaza esta creencia en un gran plan cósmico. No somos actores en ningún drama de proporciones épicas. La vida no tiene guion, ni dramaturgo, ni director, ni productor… ni sentido. Hasta donde sabemos, desde el punto de vista científico, el universo es un proceso ciego y sin propósito, lleno de ruido y furia pero que no significa nada. Durante nuestra estancia infinitesimalmente breve en la diminuta mota que es nuestro planeta, nos preocupamos y nos pavoneamos de esto o de aquello, y después ya no se oye más de nosotros


Podemos hacer todo lo que queramos mientras encontremos la manera de hacerlo. No estamos limitados por nada excepto por nuestra propia ignorancia.


el pacto moderno ofrece a los humanos una enorme tentación, unida a una amenaza colosal. Tenemos delante mismo la omnipotencia, casi a nuestro alcance, pero bajo nosotros se abre el abismo de la nada más absoluta. A nivel práctico, la vida moderna consiste en una búsqueda constante del poder en el seno de un universo desprovisto de sentido. La cultura moderna es la más poderosa de la historia y está investigando, inventando, descubriendo y creciendo sin cesar. Al mismo tiempo, se encuentra acosada por más angustia existencial que ninguna otra cultura previa. La búsqueda moderna del poder se ve alimentada por la alianza entre el progreso científico y el crecimiento económico.


Los fondos eran escasos porque en aquellos tiempos había poco crédito, había poco crédito porque la gente no creía en el crecimiento, y la gente no creía en el crecimiento porque la economía estaba estancada. Por lo tanto, el estancamiento se perpetuaba ... Finalmente, el ciclo se rompió en la época moderna gracias a la creciente confianza de la gente en el futuro y al milagro resultante del crédito. El crédito es la manifestación económica de la confianza.


En la Edad Media, el brote de una peste hacía que la gente elevara la mirada al cielo y rogara a Dios para que les perdonara por sus pecados. En la actualidad, cuando la gente se entera de alguna epidemia nueva, coge el teléfono y llama a su corredor de Bolsa. Para la Bolsa de Valores, incluso una epidemia es una oportunidad de negocio.


Si un número suficiente de empresas prosperan, la confianza de la gente en el futuro aumenta, el crédito se expande, las tasas de interés caen, los emprendedores consiguen dinero con mayor facilidad y la economía crece. En consecuencia, la gente tiene todavía más confianza en el futuro, la economía sigue creciendo ... La mayoría de los sistemas naturales existen en equilibrio, y la mayoría de las luchas por la supervivencia son un juego de suma cero en el que uno solo puede prosperar a expensas del otro ... La modernidad, en cambio, se basa en la firme creencia de que el crecimiento económico no solo es posible, sino que es absolutamente esencial.

- Por eso los economistas o los inversores deben saber cada vez más de psicología, o sociología.. pero encontraron una mejor manera, manipular a la gente a través de los medios de comunicación.


Los políticos y economistas modernos insisten en que el crecimiento es vital por tres razones principales. Primera: cuando producimos más, podemos consumir más, aumentar nuestro nivel de vida y, supuestamente, gozar de una vida más feliz. Segunda: mientras la humanidad se multiplique, el crecimiento económico será necesario simplemente para permanecer donde estemos. Tercera: aun si los indios dejan de multiplicarse, e incluso si la clase media india está satisfecha con su nivel de vida actual, ¿qué tendrá que hacer el país con sus centenares de millones de ciudadanos afectados por la pobreza? Si la economía no crece y, por lo tanto, el pastel sigue teniendo el mismo tamaño, solo se puede dar más a los pobres quitando algo a los ricos.


La modernidad ha transformado «más cosas» en una panacea extensible a casi todos los problemas públicos y privados, desde el fundamentalismo islámico, pasando por el autoritarismo del Tercer Mundo, hasta un matrimonio fracasado ... El crecimiento económico se ha convertido así en el punto crítico en el que se encuentran casi todas las religiones, ideologías y movimientos modernos ... el famoso lema de Deng Xiaoping de que «el desarrollo es la única verdad firme» y que «no importa si el gato es blanco o negro, mientras cace ratones» ... En consecuencia, el credo de «más cosas» insta a individuos, a empresas y a gobiernos a descartar todo aquello que pueda obstaculizar el crecimiento económico, como la conservación de la igualdad social, la salvaguarda de la armonía ecológica o la honra a nuestros padres


El capitalismo de libre mercado tiene una respuesta clara. Si el crecimiento económico exige que relajemos los lazos familiares, animemos a la gente a vivir lejos de sus padres e importemos cuidadores del otro extremo del mundo, que así sea ... Pero ¿acaso el crecimiento económico es más importante que los lazos familiares? Al atreverse a efectuar juicios éticos de este tipo, el capitalismo de libre mercado ha cruzado la frontera que separa el terreno de la ciencia y el de la religión.


A partir de su creencia en el valor supremo del crecimiento, el capitalismo deduce su mandamiento número uno: invertirás tus beneficios en aumentar el crecimiento ... guerras innecesarias

- Muchas veces esas nuevas guerras eran una manera de reinvertido el dinero para lograr mayores beneficios, más botines de guerra, más tierras e impuestos. Otras veces para afianzarse en el poder, unir a la gente en contra del enemigo común. Tal como sigue siendo ahora mismo, los beneficios que buscan los políticos para la próxima elección. Hay que tocar los parámetros de las reglas, para buscar el beneficio común. Cuál es el común es el problema...


Si no saben hacerlo por sí mismos, dan el dinero a alguien que sí sabe, como banqueros e inversores de capital riesgo. Estos prestan el dinero a varios emprendedores ... Los beneficios de todas estas actividades permiten a los emprendedores devolver los préstamos con interés. Ahora no solo tenemos más trigo, más casas, más petróleo y más armas, sino también más dinero, que bancos y fondos de inversión pueden volver a prestar. Esta rueda nunca se detendrá, al menos según el capitalismo. Nunca llegará un momento en el que el capitalismo diga: «Ya está. Ya habéis crecido lo suficiente. Ahora podéis tomároslo con calma


Pero la economía humana puede crecer porque los humanos tienen la capacidad de descubrir nuevos materiales y nuevas fuentes de energía ... Escuela Internacional de Beijing, que atiende a hijos de diplomáticos extranjeros y de chinos de clase alta, dio un paso más allá y construyó una cúpula gigante, con un coste de cinco millones de dólares, sobre sus seis pistas de tenis y campos de deporte. Otras escuelas están haciendo lo mismo, y el mercado chino de purificadores de aire está en auge ... puesto que el ritmo no hace más que acelerarse, los márgenes de error son cada vez más pequeños. Si previamente bastaba con inventar algo sorprendente una vez cada siglo, en la actualidad necesitamos encontrar un milagro cada dos años.


No hay justicia en la historia. Cuando el desastre embiste, casi siempre los pobres sufren más ... Incluso si lo malo se vuelve peor y la ciencia no puede detener el diluvio, los ingenieros todavía podrán construir un Arca de Noé tecnológica para la casta superior, al tiempo que dejarán que miles de millones de personas se ahoguen. La fe en esta Arca de alta tecnología es en la actualidad una de las mayores amenazas al futuro de la humanidad y de todo el ecosistema.


En el mundo moderno, somos los humanos los que hacemos funcionar el negocio. De modo que nos hallamos sometidos noche y día a una presión constante ... Los lujos de ayer se convierten en las necesidades de hoy. Si antaño uno podía vivir bien en un apartamento de tres habitaciones con un coche y un único ordenador de sobremesa, ahora necesita una casa de cinco habitaciones con dos coches y una serie de iPods, tabletas y teléfonos inteligentes ... La avaricia era mala. La modernidad volvió el mundo patas arriba. Convenció a los colectivos humanos de que el equilibrio es mucho más aterrador que el caos, y puesto que la avaricia alimenta el crecimiento, es una fuerza del bien. En consecuencia, la modernidad animó a la gente a desear más, y desmanteló las disciplinas milenarias que refrenaban a la codicia.


Ahora bien, ¿a qué precio? A cambio del poder, el pacto moderno espera de nosotros que renunciemos al sentido. ¿Cómo se las arreglaron los humanos con esta espeluznante exigencia? Acatarla podría haber dado lugar fácilmente a un mundo oscuro, desprovisto de ética, estética y compasión. Pero lo cierto es que hoy en día la humanidad es no solo mucho más poderosa que nunca, sino también más pacífica y cooperativa. ¿Cómo lo consiguieron los humanos?


La humanidad fue salvada no por la ley de la oferta y la demanda, sino por el auge de una nueva religión revolucionaria: el humanismo.


March 26, 2017
7. La revolución humanista

Ángeles y demonios dejaron de ser entidades reales que deambulaban por los bosques y desiertos del mundo para transformarse en fuerzas interiores de nuestra propia psique. El cielo y el infierno dejaron también de ser lugares reales situados en algún lugar por encima de las nubes y por debajo de los volcanes, respectivamente, y pasaron a interpretarse como estados mentales internos. Experimentamos el infierno cada vez que encendemos los fuegos de la ira y el odio en nuestro corazón, y gozamos de la dicha celestial cada vez que perdonamos a nuestros enemigos, nos arrepentimos de nuestras fechorías y compartimos nuestra riqueza con los pobres. Cuando Nietzsche declaró que Dios había muerto, se refería a esto


¿qué persona puede tener en cuenta las experiencias de todos los seres humanos, y sopesarlas y compararlas de manera justa? Esta es la razón por la que los socialistas disuaden de la exploración propia y abogan por el establecimiento de instituciones colectivas fuertes, como partidos y sindicatos socialistas, cuyo objetivo es descifrar el mundo para nosotros.


¿Has pensado alguna vez en el hecho de que, a pesar de los horrores de la guerra, al menos es algo grande? Quiero decir que en ella uno se enfrenta a realidades. Las tonterías, el egoísmo, el lujo y la mezquindad general de la existencia vil y comercial que llevan las nueve décimas partes de las personas del mundo en tiempos de paz son sustituidas en la guerra por un salvajismo que al menos es más honesto y franco. Considéralo de esta manera: en tiempo de paz, uno vive únicamente su pequeña vida dedicado a trivialidades, preocupado por las propias comodidades, por asuntos de dinero y todas esas cosas: viviendo solo para sí. ¡Qué vida más sórdida!


Estaba sereno y decidido. Y esto perduró. El destino podía imponerme las pruebas supremas sin que mis nervios se destrozaran o mi razón sucumbiera.»[11] La experiencia de la guerra reveló a Hitler la verdad acerca del mundo: es una jungla dirigida por las leyes implacables de la selección natural. Los que rehúsan reconocer esta verdad no pueden sobrevivir. Si queremos medrar, no solo tenemos que comprender las leyes de la jungla, sino adoptarlas alegremente.


En las décadas de 1960 y 1970, el término «liberal» se convirtió en una palabra insultante en muchas universidades occidentales. Norteamérica y la Europa Occidental experimentaban una agitación social creciente, cuando diferentes movimientos de la izquierda radical pugnaban por socavar el orden liberal. Estudiantes de Cambridge, La Sorbona, la Universidad Libre de Berlín y la República Popular de Berkeley hojeaban el Pequeño Libro Rojo del presidente Mao, y colgaban el heroico retrato del Che Guevara en la cabecera de su cama. En 1968, la ola alcanzó su punto álgido con el estallido de protestas y alborotos en todo el mundo occidental. Las fuerzas de seguridad mexicanas asesinaron a docenas de estudiantes en la tristemente célebre Matanza de Tlatelolco; en Roma, los estudiantes lucharon contra la policía en la llamada Batalla de Valle Giulia, y el asesinato de Martin Luther King desencadenó días de disturbios y protestas en más de un centenar de ciudades estadounidenses. En mayo, los estudiantes se apoderaron de las calles de París, el presidente De Gaulle huyó a una base militar francesa de Alemania y los ciudadanos adinerados temblaban en la cama y soñaban con guillotinas. En 1970, el mundo tenía 130 países independientes, pero solo[…]


¿Qué le ocurrirá a la sociedad humana cuando la biotecnología nos permita tener bebés de diseño y abrir brechas sin precedentes entre los ricos y los pobres? No encontraremos las respuestas a todas estas preguntas en el Corán o la ley de la sharia, ni en la Biblia ni en las Analectas de Confucio, porque nadie en el Oriente Medio medieval ni en la antigua China sabía demasiado de ordenadores, genética o nanotecnología.


es imposible mantener el orden sin sentido ... El antídoto contra una existencia sin sentido y sin ley lo proporcionó el humanismo, un credo nuevo y revolucionario que conquistó el mundo durante los últimos siglos. La religión humanista venera a la humanidad


Mientras que tradicionalmente el gran plan cósmico daba sentido a la vida de los humanos, el humanismo invierte los papeles y espera que las experiencias de los humanos den sentido al gran cosmos. Según el humanismo, los humanos deben extraer de sus experiencias internas no solo el sentido de su propia vida, sino también el sentido del universo entero. Este es el mandamiento primario que el humanismo nos ha dado: crea sentido para un mundo sin sentido.


Rousseau sostenía que cuando buscaba las normas de la conducta en la vida, las encontró «en lo más recóndito de mi corazón, delineadas por la naturaleza en caracteres que nada puede borrar. Solo he de consultarme a mí mismo en relación con lo que quiero hacer; lo que siento que es bueno, es bueno, lo que siento que es malo, es malo»


Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM). Pero estas no son sagradas escrituras. El DSM diagnostica los achaques de la vida, no su sentido


durante la última década, la comunidad LGBT israelí ha organizado todos los años un desfile gay en las calles de Jerusalén. Es un día único de armonía en esta ciudad asediada por los conflictos, porque es la única ocasión en que los judíos, los musulmanes y los cristianos religiosos encuentran de repente una causa común: todos se enfurecen a la vez contra el desfile gay ... ellos deberían respetar los nuestros [derechos]».


No siempre es fácil. Para entrar en contacto con mis sentimientos, necesito filtrarlos de los vacuos eslóganes de propaganda, la infinidad de mentiras de políticos despiadados, el ruido generado por ingeniosos tergiversadores para distraer y las sabias opiniones de expertos pagados. Debo obviar todo este barullo y atender solo a mi auténtica voz interior.


En la Edad Media, esto se habría considerado el colmo de la insensatez. Los fugaces sentimientos de los ignorantes plebeyos en absoluto eran una base sólida para las decisiones políticas importantes ... En ética, el lema de los humanistas es: «Si hace que te sientas bien, hazlo». En política, el humanismo nos enseña que «el elector es quien mejor sabe lo que le conviene». En estética, el humanismo dice que «la belleza está en los ojos del espectador» ... En un mercado libre, el cliente siempre tiene la razón.


mejora genética de animales de granja para dar lugar a cerdos que crezcan más deprisa, a vacas lecheras que produzcan más leche y a pollos con más carne sobre los huesos.


la educación humanista moderna cree en enseñar a los alumnos a pensar por sí mismos. Es bueno saber qué opinaban Aristóteles, Salomón o santo Tomás de la política, el arte y la economía, pero, puesto que el origen supremo del sentido y la autoridad reside en nosotros mismos, es mucho más importante saber qué es lo que uno opina acerca de estas cuestiones.


Cuando nos enfrentamos a un problema práctico (como determinar la forma de la Tierra, construir un puente o curar una enfermedad), acopiamos datos empíricos y los analizamos matemáticamente. Cuando nos enfrentamos a un problema ético (como determinar si hay que permitir el divorcio, el aborto o la homosexualidad), leemos las escrituras. Esta solución fue adoptada en cierta medida por numerosas sociedades modernas, desde la Gran Bretaña victoriana al Irán del siglo XXI.


el humanismo ofrecía una alternativa. Cuando los humanos adquirieron más confianza en sí mismos, apareció una nueva fórmula del saber ético: CONOCIMIENTO = EXPERIENCIAS × SENSIBILIDAD. Si queremos conocer la respuesta a una cuestión ética, necesitamos conectar con nuestras experiencias íntimas y observarlas con la mayor de las sensibilidades. En la práctica, esto significa que buscamos el conocimiento invirtiendo muchos años en acopiar experiencias y aguzando nuestra sensibilidad para poder comprender dichas experiencias correctamente.


sensaciones, emociones y pensamientos ... mi experiencia comprende todo lo que perciba (calor, placer, tensión, etcétera), cualquier emoción que sienta (amor, temor, ira, etcétera) y cualesquiera pensamientos que surjan en mi mente ... Experiencias y sensibilidad se retroalimentan en un ciclo que nunca acaba ... No se puede experimentar algo si no se tiene la sensibilidad necesaria, y no se puede desarrollar esta sensibilidad a menos que se experimente una larga sarta de experiencias ... Así, el humanismo ve la vida como un proceso gradual de cambio interior, que lleva de la ignorancia al esclarecimiento por medio de experiencias. La finalidad superior de la vida humanista es desarrollar completamente nuestro conocimiento a través de una gran variedad de experiencias intelectuales, emocionales y físicas.


Wilhelm von Humboldt (uno de los principales arquitectos del moderno sistema educativo) dijo que el objetivo de la existencia es «una destilación de la más amplia experiencia posible de la vida en sabiduría» ... El yang y el yin de la modernidad son la razón y la emoción, el laboratorio y el museo, la cadena de producción y el supermercado. La gente suele ver solo el yang e imagina que el mundo moderno es árido, científico,


El mago de Oz. Recorre el camino de baldosas amarillas con Dorothy y sus amigos, confiando en que cuando lleguen a Oz el gran mago le dé un corazón, mientras que el Espantapájaros quiere un cerebro y el León desea valor. Al final de su viaje descubren que el gran mago es un charlatán y que no puede darles nada de eso. Pero descubren algo mucho más importante: todo lo que desean ya está en ellos. No se precisa ningún mago divino para obtener sensibilidad, sabiduría o valor


no importa el lugar, porque la guerra es un infierno en todas partes.


«Sí, estoy sufriendo. Pero el Papa y el emperador dicen que luchamos por una buena causa, de modo que mi sufrimiento tiene sentido».


Debido a este énfasis en la libertad, la rama ortodoxa del humanismo se conoce como «humanismo liberal» o simplemente «liberalismo».[*]


El humanismo se escindió en tres ramas principales. La rama ortodoxa sostiene que cada ser humano es un individuo único que posee una voz interior distintiva y una serie de experiencias que nunca se repetirán.


Celebrar elecciones democráticas no ayuda, porque entonces la pregunta será quién podrá votar en estas elecciones: ¿solo los ciudadanos alemanes o también los millones de asiáticos y africanos que quieren emigrar a Alemania? ¿Por qué dar trato de favor a un grupo en detrimento del otro?


Por lo general, las elecciones democráticas solo funcionan en el seno de poblaciones que ya comparten algún vínculo, como creencias religiosas y mitos nacionales comunes. Son un método para zanjar desacuerdos entre personas que ya están de acuerdo sobre cosas básicas.


El nacionalismo liberal del siglo XIX requería que el imperio de los Habsburgo y el zarista respetaran las experiencias únicas de alemanes, italianos, polacos y eslovenos. El ultranacionalismo del siglo XX procedió a desencadenar guerras de conquista y a construir campos de concentración para la gente que bailaba siguiendo una tonada distinta.


el socialismo exige que yo deje de estar obsesionado conmigo y con mis sentimientos y en cambio me centre en lo que los demás sienten y en cómo mis actos influyen en sus

es muy probable que caiga en alguna de las trampas capitalistas. Mis opiniones políticas actuales, lo que me gusta y lo que no me gusta, y mis aficiones y ambiciones no reflejan mi auténtico yo. Reflejan más bien la educación que he recibido y mi entorno social. Dependen de mi clase social y están modelados por mi vecindario y mi escuela. Tanto a los ricos como a los pobres se les somete a un lavado de cerebro desde el momento en que nacen. A los ricos se les enseña a obviar a los pobres, mientras que a los pobres se les enseña a obviar sus verdaderos intereses. Ninguna cantidad de reflexión ni de psicoterapia ayudará, porque los psicoterapeutas trabajan también para el sistema capitalista.


Según el socialismo, en lugar de invertir años hablando de mi madre, mis emociones y mis complejos, debería preguntarme: «¿Quién es dueño de los medios de producción en mi país? ¿Cuáles son sus principales exportaciones e importaciones? ¿Cuál es la conexión entre los políticos gobernantes y la banca internacional?». Únicamente entendiendo el sistema socioeconómico que me rodea y teniendo en cuenta las experiencias de todas las demás personas podré comprender realmente lo que siento, y solo mediante la acción común podremos cambiar el sistema.


El humanismo evolutivo tiene una solución diferente para las experiencias humanas enfrentadas. Con sus raíces en el terreno firme de la teoría evolutiva darwinista, afirma que el conflicto es algo que hay que aplaudir en lugar de lamentar. El conflicto es la materia prima de la selección natural, que impulsa la evolución.


¿Quiénes son exactamente estos humanos superiores que anuncian la llegada del superhombre? Pues podrían ser razas enteras, tribus concretas o genios individuales excepcionales. En cada caso, lo que los hace superiores es que poseen unas capacidades mejores que se manifiestan en la creación de nuevo conocimiento, tecnología más avanzada, sociedades más prósperas o arte más bello. La experiencia de un Einstein o un Beethoven es mucho más valiosa que la de un borracho inútil, y es absurdo tratarlos como si tuvieran el mismo mérito.


el personaje Harry Lime dice: «Después de todo, no es tan espantoso… En Italia, cuando mandaban los Borgia, hubo mucho terror, guerras y matanzas, pero también fue la época de Miguel Ángel, de Leonardo da Vinci y del Renacimiento. En Suiza pasó lo contrario: hubo quinientos años de amor, de democracia y de paz. ¿Y cuál fue el resultado? El reloj de cuco» ... Nietzsche lo resumió diciendo que la guerra es «la escuela de la vida» y que «lo que no me mata me hace más fuerte».


Si somos liberales, diremos seguramente que las experiencias del profesor de musicología, del joven conductor o del cazador congolés son valiosas por igual, y que deben apreciarse por igual ... Este enfoque liberal se manifiesta, por ejemplo, en el disco de oro de la Voyager. En 1977, los estadounidenses lanzaron la sonda espacial Voyager I en un viaje al espacio exterior ... El disco contiene variada información científica y cultural sobre la Tierra y sus habitantes, algunas imágenes y voces, y varias docenas de piezas musicales de todo el mundo, que se supone que representan una buena muestra de logros artísticos terrestres.


Un socialista convencido explicará que el valor real de la música no depende de las experiencias del oyente individual, sino del impacto que tiene en las experiencias de otras personas y de la sociedad en su conjunto ... Bueno, no me pregunten a mí. Pregúntenle al delegado cultural del partido.


Los liberales estaban convencidos de que únicamente si se concedía a los individuos la máxima libertad para expresarse y seguir los dictados de su corazón, el mundo gozaría de una paz y una prosperidad sin precedentes ... Los alemanes fueron derrotados únicamente cuando los países liberales se aliaron con la Unión Soviética, que se llevó la peor parte del conflicto y pagó un precio mucho más elevado: 25 millones de ciudadanos soviéticos murieron en la guerra, en comparación con el medio millón de británicos y el medio millón de norteamericanos. Buena parte del mérito de derrotar al nazismo debe concederse al comunismo ... Washington se presentaba como el líder del mundo libre, pero la mayoría de sus aliados eran o bien reyes autoritarios (como el rey Jalid de Arabia Saudita, el rey Hassan de Marruecos y el sah de Persia) o bien dictadores militares (como los coroneles griegos, el general Pinochet en Chile, el general Franco en España, el general Park en Corea del Sur, el general Geisel en Brasil y el generalísimo Chiang Kai-shek en Taiwán).


Únicamente las armas nucleares salvaron la democracia liberal. La OTAN adoptó la doctrina de la DMA (destrucción mutua asegurada), según la cual incluso los ataques soviéticos convencionales tendrían una respuesta en forma de ataque nuclear total. «Si nos atacáis— amenazaban los liberales—, nos aseguraremos de que nadie salga vivo.» Detrás de este escudo monstruoso, la democracia liberal y el mercado libre consiguieron conservar sus últimos bastiones, y los occidentales pudieron gozar de sexo, drogas y rock and roll, así como de lavadoras, frigoríficos y televisores. Sin bombas nucleares no habría existido Woodstock, ni los Beatles, ni supermercados abarrotados. Pero a mediados de la década de 1970, y a pesar de las armas nucleares, parecía que el futuro pertenecía al socialismo ... El supermercado resultó ser mucho más fuerte que el gulag.


aunque uno de los pasatiempos favoritos de los académicos y los activistas occidentales es encontrar fallos en el paquete liberal, hasta el momento no han conseguido idear nada mejor ... Nadie parece saber en qué creen los chinos en la actualidad…, ni siquiera los propios chinos. En la teoría, el país todavía es comunista, pero en la práctica no ... Este vacío ideológico hace de China el caldo de cultivo más prometedor para las tecnorreligiones que surgen en Silicon Valley (y que abordaremos en los capítulos posteriores). Pero estas tecnorreligiones, con su creencia en la inmortalidad y los paraísos virtuales, tardarán al menos una década en consolidar. De manera que, a día de hoy, China no plantea una alternativa real al liberalismo.

a pesar de todo su fervor, los fanáticos en realidad no entienden el mundo del siglo XXI, y no tienen nada relevante que decir acerca de los nuevos peligros y oportunidades que las nuevas tecnologías generan a nuestro alrededor.

- Pero van a usar esas tecnologías de maneras irracionales para nosotros


en el siglo XIX, los ingenieros inventaron las locomotoras, las radios y los motores de combustión interna. Pero, tal como demostró el siglo XX, se pueden usar estas mismas herramientas para crear sociedades fascistas, dictaduras comunistas y democracias liberales. Sin algunas convicciones religiosas, las locomotoras no pueden decidir hacia dónde ir ... Las nuevas tecnologías matan a los dioses antiguos y dan a luz a otros


pero las religiones que pierden contacto con las realidades tecnológicas del momento pierden su capacidad de comprender siquiera las preguntas que se plantean. ¿Qué le ocurrirá al mercado laboral cuando la inteligencia artificial consiga mejores resultados que los humanos en la mayoría de las tareas cognitivas? ¿Cuál será el impacto político de una enorme clase nueva de personas inútiles desde el punto de vista económico? ¿Qué les ocurrirá a las relaciones, las familias y los fondos de pensiones cuando la nanotecnología y la medicina regenerativa conviertan a la gente de ochenta años ...


A menudo, la historia la modelan pequeños grupos de innovadores que miran hacia el futuro y no tanto masas que miran hacia el pasado ... En 1850, más del 90 por ciento de los humanos eran campesinos, y en las pequeñas aldeas a lo largo del Ganges, el Nilo y el Yangtsé nadie sabía nada de máquinas de vapor, vías férreas ni líneas de telégrafos. Pero el destino de estos campesinos ya se había decidido en Manchester y Birmingham, a manos del puñado de ingenieros, políticos y financieros que encabezaron la revolución industrial.


Los principales productos del siglo XXI serán cuerpos, cerebros y mentes, y la brecha entre los que saben cómo modificar cuerpos y cerebro y los que no será mucho mayor que la que existió entre la Gran Bretaña de Dickens y el Sudán del Mahdi. De hecho, será mayor que la brecha entre sapiens y neandertales. En el siglo XXI, los que viajen en el tren del progreso adquirirán capacidades divinas de creación y destrucción, mientras que los que se queden rezagados se enfrentarán a la extinción.

- La especiación


El islamismo, el cristianismo y otras religiones tradicionales siguen siendo actores importantes en el mundo, pero ahora su papel es principalmente reactivo. En el pasado fueron una fuerza creativa. El cristianismo, por ejemplo, difundió la idea, hasta entonces hereje, de que todos los humanos son iguales ante Dios, con lo que cambió las estructuras políticas humanas, las jerarquías sociales e incluso las relaciones de género ... Además de fomentar reformas sociales y éticas, el cristianismo fue responsable de importantes innovaciones económicas y tecnológicas. La Iglesia católica estableció el sistema administrativo más refinado de la Europa medieval, y fue pionera en el uso de archivos, catálogos, programaciones y otras técnicas de procesamiento de datos. El Vaticano era lo más cercano a Silicon Valley que tenía la Europa del siglo XII. La Iglesia estableció las primeras empresas económicas europeas: los monasterios, que durante mil años encabezaron la economía europea e introdujeron métodos agrícolas y administrativos avanzados. Los monasterios fueron las primeras instituciones que usaron relojes, y, durante siglos, ellos y las escuelas catedralicias fueron los centros de enseñanza más importantes de Europa, además de contribuir a la fundación de muchas de las primeras universidades europeas, como las de Bolonia, Oxford y Salamanca.


Historia de la sexualidad, de Michel Foucault, o el «Manifiesto cíborg», de Donna Haraway ... lo que los científicos descubren y lo que los ingenieros desarrollan puede poner al descubierto los defectos inherentes a la visión liberal del mundo y la ceguera de clientes y votantes. Cuando la ingeniería genética y la inteligencia artificial revelen todo su potencial, el liberalismo, la democracia y el mercado libre podrían quedar tan obsoletos como los cuchillos de pedernal, los casetes, el islamismo y el comunismo.


¿qué ocurrirá cuando nos demos cuenta de que clientes y votantes nunca toman decisiones libres, y cuando tengamos la tecnología para calcular, diseñar o mejorar sus sentimientos? Si todo el universo está sujeto a la experiencia humana, ¿qué sucederá cuando la experiencia humana se convierta en otro producto diseñable más que en esencia no difiera de ningún otro artículo del supermercado?



May 29, 2017
8. La bomba de tiempo en el laboratorio


- cuantos más sacrificios hacemos para construir un relato imaginario, tanto más fuerte se vuelve el relato, porque deseamos con desesperación dar sentido a esos sacrificios y al sufrimiento que hemos causado. En política, esto se conoce como el síndrome de «nuestros muchachos no murieron en vano».


Es nuestro libre albedrío lo que infunde sentido al universo, y, puesto que ningún desconocido puede saber cómo nos sentimos en verdad o predecir con seguridad nuestras decisiones, no debemos confiar en ningún Gran Hermano que se ocupe de nuestros intereses y deseos ... «Porque decide hacerlo. Utiliza su libre albedrío para elegir el asesinato, por lo que es totalmente responsable de su crimen» ... Los procesos electroquímicos cerebrales que culminan en un asesinato son deterministas o aleatorios o una combinación de ambos, pero nunca son libres.

- Chan!!


Las decisiones que son el resultado de accidentes subatómicos aleatorios tampoco son libres. Son, simplemente, fruto del azar. Y cuando accidentes aleatorios se combinan con procesos deterministas, tenemos resultados probabilistas, pero esto no equivale a libertad.

- Brutal!


Sin embargo, si un animal elige «libremente» qué comer y con quién aparearse, entonces la selección natural se queda sin nada sobre lo que operar ... Los humanos actúan según sus deseos. Si por «libre albedrío» se entiende la capacidad de actuar según nuestros deseos…, entonces sí, los humanos tienen libre albedrío, al igual que los chimpancés, los perros y los loros ... no es si loros y humanos pueden llevar a término sus deseos íntimos: la pregunta es si, para empezar, pueden elegir sus deseos.

- Chan!!


Si los organismos en verdad carecen de libre albedrío, ello implica que podemos manipular e incluso controlar sus deseos mediante el uso de drogas, ingeniería genética y estimulación directa del cerebro ... Después de todo, explica Talwar, las ratas «trabajan por placer», y cuando los electrodos estimulan el centro de recompensa de su cerebro, «la rata siente el nirvana».[3]

- Hay que preguntarle al científico si quiere ser enchufado así y hacer todo por placer, según lo dictado por un tercero que manipula toda la situación.
- O ya lo somos simulados o conectados a una 'matriz'?
- De cualquier forma, no creo que le guste la idea, principalmente cuando en el camino hay mucho que aprender hasta tocar las zonas correctas, muchas otras ratas pasaron por eso antes que se entienda el mecanismo. Hacemos lo mismo con el? Cuantos científicos serán necesarios para entender bien el mecanismo?



es posible crear o aniquilar incluso sentimientos complejos tales como el amor, la ira, el temor y la depresión mediante la estimulación de los puntos adecuados del cerebro humano ... En el hospital Hadassah de Jerusalén, los médicos han iniciado un tratamiento novedoso para pacientes con depresión aguda. Implantan electrodos en su cerebro y conectan los electrodos a un ordenador minúsculo implantado en su pecho. Al recibir una orden del ordenador, los electrodos emplean corrientes eléctricas débiles para paralizar el área cerebral responsable de la depresión. El tratamiento no siempre tiene éxito, pero en algunos casos los pacientes informaron de que la sensación de oscura futilidad que les había atormentado toda la vida desaparecía como por arte de magia ... por primera vez en mi vida, en mi cabeza todo se había callado al fin. […] La ausencia de inseguridad en mi cerebro fue una revelación. De repente se hizo aquel silencio increíble en mi cabeza […]. Espero que puedan comprenderme, pero lo que más ansiosamente deseé durante las semanas que siguieron a mi experiencia era volver y conectarme de nuevo a aquellos electrodos. También empecé a plantearme muchas pregunta


un relato invisible que modela nuestras decisiones conscientes de formas que rara vez comprendemos. ¿Qué ocurriría si pudiéramos reescribir nuestros monólogos interiores o incluso silenciarlos completamente de cuando en cuando?[8]

- Con medicamentos, electrodos, o con terapia cognitiva conductual? O un poco de los tres. La ventaja de las acciones y de los pensamientos es que solo depende de mí mismo. Pero lo mismo podríamos decir de los antibióticos no? Que es sistema inmunológico trabaje y para eso descanso y trato de hacerle fuerte. O me pongo la vacuna para 'manipular' al sistema inmunológico?


¿Queremos dominar el piano pero cada vez que llega la hora de practicar preferimos ver la televisión? No hay problema: solo pongámonos el casco, instalemos el programa adecuado y tendremos muchas ganas de tocar el piano.


Sí, mi cuerpo está constituido por aproximadamente 37 billones de células,[9] ... La mayoría de los experimentos han indicado que no hay un único yo a la hora de tomar ninguna de estas decisiones. Se derivan de un tira y afloja entre diferentes entidades internas que a menudo se hallan en conflicto ... el yo experimentador no recuerda nada. No cuenta relatos y apenas se le consulta cuando hay que tomar grandes decisiones. Recuperar recuerdos, contar relatos y tomar grandes decisiones constituyen el monopolio de una entidad muy distinta de nuestro interior: el yo narrador.


El valor de toda la experiencia viene determinado por el promedio de los momentos culminantes y los finales ... No hay una única respuesta a esta pregunta, porque el paciente tiene al menos dos yoes distintos, y estos tienen intereses diferentes ... La mayoría de las decisiones críticas que tomamos en la vida (relacionadas con la pareja, la carrera, la residencia y las vacaciones) las toma nuestro yo narrador ... A decir verdad, el yo experimentador y el yo narrador no son entidades completamente separadas, sino que están fuertemente entrelazadas. El yo narrador usa nuestras experiencias como materia prima importante (pero no exclusiva) para sus relatos. Tales relatos, a su vez, modelan lo que el yo experimentador siente en verdad. Experimentamos el hambre de manera diferente cuando ayunamos durante el Ramadán, cuando ayunamos en preparación para una prueba médica y cuando no comemos porque no tenemos dinero.


el yo experimentador suele ser lo bastante fuerte para sabotear los planes mejor diseñados del yo narrador. Por ejemplo, en Año Nuevo puedo tomar la resolución de empezar una dieta e ir al gimnasio todos los días. Estas grandes decisiones son el monopolio del yo narrador. Pero la semana siguiente, cuando llega la hora de ir al gimnasio, el yo experimentador toma el mando. No tengo ganas de ir al gimnasio y, en cambio, pido una pizza, me siento en el sofá y enciendo el televisor ... Cuando dicen «yo», se refieren al relato que hay en su cabeza, no al torrente de experiencias que viven. Nos identificamos con el sistema interno que coge el alocado caos de la vida y lo transforma en cuentos en apariencia lógicos y consistentes


Don Quijote crea para sí un mundo imaginario en el que él es un campeón legendario que está dispuesto a luchar contra gigantes y salvar a doña Dulcinea del Toboso. En realidad, don Quijote es Alonso Quijano, un anciano caballero rural, la noble Dulcinea es una ordinaria muchacha pueblerina de una aldea cercana y los gigantes son molinos de viento ... Es mucho más fácil vivir con la fantasía, porque la fantasía da sentido al sufrimiento.


Si se quiere hacer que la gente crea en entidades imaginarias tales como dioses y naciones, hay que hacer que sacrifiquen algo valioso. Cuanto más doloroso es el sacrificio, más se convence la gente de la existencia del receptor imaginario. Un pobre campesino que sacrifica un buey inestimable en honor a Júpiter se convencerá de que Júpiter existe; de otro modo, ¿cómo iba a excusar su estupidez? ... Pocas personas tienen estómago para admitir algo así.

- O cuando perciben que hay mucha fantasía en los relatos diarios, entran en depresión profunda!


Compañías comerciales suelen inyectar millones en empresas fallidas, mientras que individuos privados se aferran a matrimonios disfuncionales y puestos de trabajo sin futuro. Porque el yo narrador preferiría seguir padeciendo en el futuro antes que admitir que su sufrimiento pasado careció totalmente de sentido.


Finalmente, si queremos salir limpios de los errores del pasado, nuestro yo narrador debe inventar algún giro en el guion que infunda sentido a estos errores. Por ejemplo, un veterano de guerra pacifista puede decirse: «Sí, he perdido las piernas a consecuencia de un error. Pero gracias a ese error ahora comprendo que la guerra es el infierno, y en adelante dedicaré mi vida a luchar por la paz. Así, mi herida tuvo algún sentido positivo: me enseñó a valorar la paz».

Quiero un nuevo relato, pero debo estar convencido, no lo encontraré racionalmente, debo 'sentirlo'.


el yo también es un relato imaginario, al igual que las naciones, los dioses y el dinero.


Cada uno de nosotros tiene un sofisticado sistema que se deshace de la mayoría de nuestras experiencias, conserva solo unas pocas muestras bien escogidas, las mezcla con fragmentos de películas que hemos visto, novelas que hemos leído, discursos que hemos oído, y ensoñaciones propias, y con todo este revoltijo teje un relato en apariencia coherente sobre quién soy yo, de dónde vengo y adónde voy. Dicho relato me dice a quién amar, a quién odiar y qué hacer conmigo. Dicho relato puede hacer incluso que sacrifique mi vida, si eso es lo que requiere el guion. Todos tenemos nuestro género. Algunas personas viven una tragedia, otras habitan en un drama religioso inacabable, aún otras abordan la vida como si se tratara de una película de acción, y no son pocas las que actúan como si de una comedia se tratara. Pero, al final, todas son solo relatos.


Los humanos son maestros de la disonancia cognitiva, y nos permitimos creer algo en el laboratorio y algo totalmente diferente en el tribunal o el Parlamento ... cuando los descubrimientos científicos heréticos se traduzcan en tecnología cotidiana, actividades rutinarias y estructuras económicas, resultará cada vez más difícil mantener este doble juego, y nosotros (o nuestros herederos) probablemente necesitaremos un paquete totalmente nuevo de creencias religiosas e instituciones políticas.


May 29, 2017
9. La gran desconexión

En el siglo XXI tres acontecimientos prácticos pueden hacer que esta creencia haya quedado obsoleta: 1. Los humanos perderán su utilidad económica y militar, de ahí que el sistema económico y político deje de atribuirles mucho valor. 2. El sistema seguirá encontrando valor en los humanos colectivamente, pero no en los individuos. 3. El sistema seguirá encontrando valor en algunos individuos, pero estos serán una nueva élite de superhumanos mejorados y no la masa de la población.


Google contestará: «Bueno, te conozco desde el día que naciste. He leído todos tus correos electrónicos y registrado todas tus llamadas telefónicas y conozco tus películas favoritas, tu ADN y el historial completo de tu corazón. Tengo datos exactos acerca de cada cita que has tenido y, si quieres, puedo mostrarte gráficos segundo a segundo de tu ritmo cardíaco, tensión arterial y niveles de azúcar de cada vez que quedaste con John o con Paul. Si es necesario, incluso puedo proporcionarte una puntuación matemática precisa de cada encuentro sexual que tuviste con uno u otro. Y, naturalmente, los conozco tan bien como a ti. Sobre la base de toda esta información, de mis magníficos algoritmos y de estadísticas sobre millones de relaciones que hace décadas que reúno…, te aconsejo que te quedes con John, ya que tienes un 87 por ciento de probabilidades de vivir a la larga más satisfecha con él. »De hecho, te conozco tanto que también sé que no te gusta esta respuesta. Paul es mucho más guapo que John, y puesto que concedes tanto peso a la apariencia externa, querías secretamente que yo te dijera ”Paul”. La apariencia es importante, desde luego, pero no tanto[…]


Si las expectativas médicas se hacen realidad, la gente del futuro incorporará a su cuerpo una serie de dispositivos biométricos, órganos biónicos y nanorrobots que supervisarán su salud y la defenderán de infecciones, enfermedades y lesiones. Pero estos dispositivos tendrán que estar permanentemente conectados a la red, tanto para actualizarlos con las últimas noticias médicas como para protegerlos de las nuevas plagas del ciberespacio. De la misma manera que mi ordenador casero sufre ataques constantes de virus, gusanos y troyanos, lo mismo le ocurrirá a mi marcapasos, a mi audífono y a mi sistema inmunitario nanotecnológico. Si no actualizo regularmente el programa antivirus de mi cuerpo, un día me despertaré y descubriré que los millones de nanorrobots que recorren mis venas están ahora controlados por un pirata informático norcoreano. Así, las nuevas tecnologías del siglo XXI podrían invertir la revolución humanista, despojando a los humanos de su autoridad y confiriendo en cambio poderes a algoritmos no humanos.


conceder a la gente derechos políticos aumenta su motivación y su capacidad de iniciativa, lo cual es útil tanto en el campo de batalla como en la fábrica.


Fuerzas de alta tecnología dirigidas por drones sin piloto y cibergusanos están sustituyendo a los ejércitos de masas del siglo XX, y los generales delegan cada vez más decisiones a los algoritmos ... Cuando una teniente de guardia al cibermando advierte que sucede algo extraño, coge el teléfono y llama a su superior, quien alerta inmediatamente a la Casa Blanca. Lamentablemente, para cuando el presidente descuelga el auricular rojo, la guerra ya se ha perdido. En cuestión de segundos, un ciberataque suficientemente sofisticado podría hacer que la red eléctrica de Estados Unidos dejara de funcionar, que los centros de control aéreo norteamericanos quedaran inutilizados, que se produjeran numerosos accidentes industriales en plantas nucleares e instalaciones químicas, que se interrumpieran las redes de comunicación de la policía, el ejército y los servicios secretos…, y que se borraran registros financieros de manera que billones de dólares se desvanecieran sin dejar rastro y nadie supiera quién es dueño de qué. Lo único que contendría la histeria general sería que, con internet, la televisión y la radio inactivas, la gente no se daría cuenta de la magnitud total del desastre.

En particular, no parece que los ordenadores estén a punto de tener conciencia ni de empezar a experimentar emociones y sensaciones.

- Son inputs o procesos internos que ayudan al proceso de inteligencia, será que por eso evolutivamente desarrollamos esa conciencia, emociones y sentimientos?
- Los algoritmos podrían utilizar otras herramientas, una escala ética impuesta o bien leyes de la robótica.


¿qué es lo realmente importante: la inteligencia o la conciencia?
La conciencia no es una herramienta para la auto sustentación? Si no tengo más consciencia de quién soy, qué base tengo para seguir viviendo ... Algunos economistas predicen que, más pronto o más tarde, los humanos no mejorados serán completamente inútiles


los expertos intentan comprender qué ocurrió en este denominado Flash Crash (crac fugaz). Sabemos que la culpa fue de los algoritmos, pero todavía no sabemos con certeza qué fue lo que falló ... Sin embargo, no está claro por qué diantres uno necesitaría saber termodinámica o geometría en un mundo que disponga de estos programas informáticos tan inteligentes.[7]


El médico solo tiene cinco minutos para hacer un diagnóstico correcto, porque ese es el tiempo por el que paga el seguro que uno tiene contratado. Ese tiempo no permite más que hacer unas pocas preguntas y quizá un examen rápido. Después, el médico contrasta esta escasa información con el historial clínico del paciente, y con el vasto mundo de las enfermedades humanas ... en un experimento reciente, un algoritmo informático diagnosticó el 90 por ciento de los casos de cáncer de pulmón que se le presentaron, mientras que los médicos solo acertaron en el 50 por ciento.[8] ... después de diez años de estudios y períodos de prácticas, todo lo que tenemos es un médico. Si queremos dos médicos, tenemos que repetir todo el proceso desde cero. En cambio, si se resuelven los problemas técnicos que dificultan la puesta en marcha de Watson, tendremos no uno, sino un número infinito de médicos ... aunque cueste 100.000 millones de dólares hacer que funcione, a la larga será mucho más barato que formar a médicos humanos.


En los departamentos de Mattersight, nuestra llamada es dirigida por un algoritmo inteligente. Primero indicamos el motivo de nuestra llamada. El algoritmo escucha nuestra petición, analiza las palabras que hemos elegido y nuestro tono de voz, y deduce no solo nuestro estado emocional, sino también nuestra personalidad: si somos introvertidos, extravertidos, rebeldes o dependientes. A partir de dicha información, el algoritmo nos pone en contacto con el agente que mejor se ajusta a nuestro estado de ánimo y personalidad. El algoritmo sabe si necesitamos una persona empática que escuche pacientemente nuestras quejas o alguien racional y sensato que nos proporcione la solución técnica más rápida. Una buena conexión significa a la vez tener clientes más satisfechos y que el departamento de atención al cliente gaste menos tiempo y dinero.[12]


El dilema más importante en la economía del siglo XXI bien pudiera ser qué hacer con toda la gente superflua. ¿Qué harán los humanos conscientes cuando tengamos algoritmos no conscientes y muy inteligentes capaces de hacer casi todo mejor? Cuando los algoritmos sin mente sean capaces de enseñar, diagnosticar y diseñar mejor que los humanos, ¿qué haremos?


Google DeepMind aprendió por su cuenta a jugar a 49 juegos clásicos de Atari. Uno de los programadores, el doctor Demis Hassabis, explicó que «la única información que dimos al sistema fueron los píxeles en bruto de la pantalla y la idea de que tenía que conseguir una puntuación alta. Y todo lo demás tenía que deducirlo por sí mismo».


a lo largo de los últimos miles de años, los humanos nos hemos ido especializando. Un taxista o un cardiólogo se especializan en un ámbito mucho más estrecho que un cazador-recolector, lo que hace que sea más fácil sustituirlos con IA.


A medida que los algoritmos expulsen a los humanos del mercado laboral, la riqueza podría acabar concentrada en manos de la minúscula élite que posea los todopoderosos algoritmos, generando así una desigualdad social y política sin precedentes. Alternativamente, los algoritmos podrían no solo dirigir empresas, sino también ser sus propietarios. En la actualidad, la ley humana ya reconoce entidades intersubjetivas, como empresas y naciones, como «personas legales». Aunque Toyota o Argentina no tengan cuerpo ni mente, se hallan sujetas a las leyes internacionales, pueden poseer tierras y dinero, y demandar y ser demandadas en los tribunales. Pronto podríamos conceder un estatus similar a los algoritmos. Un algoritmo podría entonces poseer un fondo de capital riesgo sin tener que obedecer los dictados de ningún patrón humano.


En el siglo XXI podemos asistir a la creación de una nueva y masiva clase no trabajadora: personas carentes de ningún valor económico, político o incluso artístico, que no contribuyen en nada a la prosperidad, al poder y a la gloria de la sociedad. Esta «clase inútil» no solo estará desempleada: será inempleable.


La probabilidad de que en 2033 los algoritmos informáticos desplacen a los arqueólogos es de solo el 0,7 por ciento, porque su trabajo requiere tipos de reconocimiento de pautas muy refinados, y no produce grandes beneficios. De ahí que sea improbable que las empresas o el gobierno inviertan lo necesario para automatizar la arqueología en los próximos veinte años.[19]

- Es por la dificultad o porque no hay beneficios? Creo que los beneficios son el problema acá.


Es posible que la prosperidad tecnológica haga viable alimentar y sostener a las masas inútiles incluso sin esfuerzo alguno por parte de estas. Pero ¿qué las mantendrá ocupadas y satisfechas? Las personas tendrán que hacer algo o se volverán locas. ¿Qué harán durante todo el día? Una solución la podrían ofrecer las drogas y los juegos de ordenador. Las personas innecesarias podrían pasar una cantidad de tiempo cada vez mayor dentro de mundos tridimensionales de realidad virtual, que les proporcionarían mucha más emoción y compromiso emocional que la gris realidad exterior. Pero esta situación asestaría un golpe mortal a la creencia liberal en el carácter sagrado de la vida y de las experiencias humanas. ¿Qué hay de sagrado en holgazanes inútiles que se pasan el día devorando experiencias artificiales?


Una situación hipotética popular imagina que una empresa diseña la primera superinteligencia artificial y la pone a prueba de manera inocente: le hace calcular pi. Antes de que nadie se dé cuenta de lo que está sucediendo, la IA se apodera del planeta, elimina a la raza humana, emprende una campaña de conquista hasta los confines de la galaxia y transforma todo el universo conocido en un superordenador gigantesco que, a lo largo de miles de millones de años, calcula pi cada vez con mayor precisión. Después de todo, esta es la misión divina que su Creador le dio.[21]


Los algoritmos que conforman un humano no son libres. Están modelados por los genes y las presiones ambientales, y toman decisiones, ya sea de manera determinista, ya sea al azar, pero no libremente.

- Todavía no entendemos bien la física cuántica, algo que puede o no está en el mismo lugar, todavía hay espacio para la 'divinidad' hasta que entendamos y se reduzca el espacio de divinidad ... y la belleza estará en los cálculos del algoritmo.


la creencia en el individualismo se hundirá y la autoridad pasará de los individuos humanos a algoritmos en red ... bastará con que un algoritmo exterior me conozca mejor que yo mismo y que cometa menos errores que yo


Gracias a nuestra comprensión creciente de la biología humana, la medicina nos mantiene vivos el tiempo suficiente para que nuestra mente y nuestro «yo auténtico» se desintegre y desaparezca. Con demasiada frecuencia, lo que queda es un conjunto de sistemas biológicos disfuncionales ... Un deseo similar de mejorar la salud humana bien podría hacer que la mayoría desmantelemos voluntariamente las barreras que protegen nuestros espacios privados y permitamos que las burocracias del Estado y las compañías internacionales accedan a nuestros recovecos más íntimos.


teniendo un sistema que me conoce mejor, sería insensato dejar la autoridad en manos del yo narrador ... si toma suficientes decisiones buenas, la gente le concederá cada vez más autoridad. A medida que pase el tiempo, las bases de datos aumentarán, las estadísticas se harán más precisas, los algoritmos mejorarán y las decisiones serán todavía mejores ... el algoritmo necesitó un conjunto de solo 10 «Me gusta» para superar las predicciones de los compañeros de trabajo. Necesitó 70 «Me gusta» para superar las de los amigos, 150 para superar las de los familiares, y 300 para hacerlo mejor que los cónyuges. En otras palabras, si el lector ha pulsado 300 veces «Me gusta» en su cuenta de Facebook, ¡el algoritmo de Facebook puede predecir sus opiniones y deseos mejor que su esposo o esposa!


en las próximas elecciones presidenciales Facebook podría conocer no solo las opiniones políticas de decenas de millones de estadounidenses, sino también quiénes de ellos son los trascendentales votantes que cambiarán su voto, y en qué sentido lo harán. Facebook podría decirnos que en Oklahoma la carrera entre republicanos y demócratas es particularmente reñida, Facebook podría identificar a 32.417 votantes que todavía no han decidido a quién votar, y Facebook podría determinar qué es lo que cada candidato necesita decir para inclinar la balanza. ¿Cómo podría Facebook obtener estos datos políticos inestimables? Se los proporcionamos gratis.

- Y esto antes del escándalo de Cambridge Analytica


En el siglo XXI, nuestros datos personales son probablemente el recurso más valioso que la mayoría de los humanos aún pueden ofrecer, y los estamos cediendo a los gigantes tecnológicos a cambio de servicios de correo electrónico y divertidos vídeos de gatitos.


supongamos que hay un atasco en la carretera n.º 1, mientras que la carretera n.º 2 está relativamente despejada. Si Waze deja que todos lo sepan, todos los conductores se dirigirán a la carretera n.º 2, y también esta quedará congestionada. Cuando todo el mundo emplea el mismo oráculo y todo el mundo cree en él, el oráculo se transforma en un soberano. De modo que Waze debe pensar por nosotros. Quizá solo informe a la mitad de los conductores de que la carretera n.º 2 está despejada y oculta dicha información a la otra mitad. De esta forma, la congestión se aliviará en la carretera n.º 1 sin bloquear la n.º 2.


Cuando los Cortana evolucionen de oráculos a representantes, podrían empezar a hablarse directamente entre sí, en nombre de sus dueños. Esto podría empezar de manera muy inocente, cuando mi Cortana contacte con el tuyo para acordar un lugar y una fecha de reunión. Al poco tiempo, un empresario podría decirme que no me moleste en enviarle mi currículum, sino que sencillamente deje que su Cortana pregunte a mi Cortana. O el Cortana de un amante potencial podría acercarse a mi Cortana, y los dos podrían comparar notas para decidir si haríamos buena pareja… sin que los dueños humanos lo sepamos.


somos muchos los que cedemos nuestra privacidad y nuestra individualidad, publicamos todo lo que hacemos, vivimos conectados a la red y nos ponemos histéricos si la conexión se interrumpe aunque sea solo unos minutos. La transferencia de la autoridad de los humanos a los algoritmos se está dando a nuestro alrededor, no como resultado de alguna decisión gubernamental crucial, sino debido a una avalancha de decisiones mundanas.


El individuo no será aplastado por el Gran Hermano: se desintegrará desde dentro ... dos de las tres amenazas prácticas al liberalismo: primera, que los humanos perderán completamente su valor; segunda, que los humanos seguirán siendo valiosos colectivamente, pero perderán su autoridad individual, y en cambio serán gestionados por algoritmos externos ... La tercera amenaza para el liberalismo es que algunas personas seguirán siendo a la vez indispensables e indescifrables, pero constituirán una élite reducida y privilegiada de humanos mejorados


cuando el voto del campesino pobre vale exactamente lo mismo que el del multimillonario. La solución liberal a la desigualdad social es conceder el mismo valor a las diferentes experiencias humanas, en lugar de crear las mismas experiencias para todos. Sin embargo, ¿cuál será la suerte de esta solución cuando ricos y pobres estén separados no solo por la riqueza, sino también por brechas biológicas reales? ... Los aristócratas medievales afirmaban que por sus venas corría sangre azul superior y los brahmanes hindúes insistían en que eran naturalmente más listos que nadie, pero esto era pura ficción. Sin embargo, en el futuro podríamos ver cómo se abren brechas reales en las capacidades físicas y cognitivas entre una clase superior mejorada y el resto de la sociedad.


la medicina del siglo XX benefició a las masas porque el siglo XX fue la época de las masas. Los ejércitos del siglo XX necesitaban millones de soldados sanos y la economía necesitaba millones de trabajadores sanos. En consecuencia, los estados establecieron servicios de salud pública para asegurar la salud y el vigor de todos. Nuestros mayores logros médicos fueron la provisión de servicios de higiene masivos, las campañas de vacunaciones masivas y la superación de las epidemias masivas. La élite japonesa de 1914 tenía un interés particular en vacunar a los pobres y en construir hospitales y sistemas de alcantarillado en los barrios humildes porque si querían que Japón fuera una nación fuerte con un ejército fuerte y una economía fuerte, necesitaban muchos millones de soldados y obreros sanos.

- Hoy los gobiernos solo necesitan votantes cautivos para mantenerse en el poder (lo único que les importa). Y algunos programas sociales + el relato del enemigo poderoso son suficientes para ello. El bienestar real no importa, mientras la élite siga disfrutando de mejoras constantes.


Para competir con Japón, Brasil necesitará mucho más a un puñado de superhumanos mejorados que a millones de trabajadores de a pie sanos.


¿Cómo pueden las creencias liberales sobrevivir a la aparición de superhumanos con capacidades físicas, emocionales e intelectuales excepcionales? ¿Qué ocurrirá si resulta que esos superhumanos tienen experiencias fundamentalmente diferentes de las de los sapiens normales? ¿Qué ocurrirá si a los superhumanos les aburren las novelas sobre las experiencias de humildes ladrones humanos, mientras que los humanos normales y corrientes encuentran ininteligibles los culebrones sobre los amoríos de los superhumanos?

- Ya prácticamente es real hoy, cada vez menos conviven y se cruzan las distintas 'castas'. Solo en el servicio que prestan.



May 31, 2017
10. El océano de la conciencia

Si empezamos a usar el casco de atención cada vez en más situaciones, podríamos acabar perdiendo la capacidad de tolerar la confusión, las dudas y las contradicciones, de la misma manera que hemos perdido la capacidad de oler, soñar y prestar atención. El sistema puede empujarnos en aquella dirección, porque por lo general nos recompensa por las decisiones que tomamos y no por nuestras dudas. Pero una vida de decisiones resueltas y de arreglos rápidos podría ser más pobre y más somera que una de dudas y contradicciones. Cuando mezclamos una capacidad práctica para modificar la mente con nuestra ignorancia del espectro mental y con los intereses limitados de gobiernos, ejércitos y empresas, lo que obtenemos es una receta para crear problemas. Podemos mejorar con éxito nuestro cuerpo y nuestra mente, al tiempo que en el proceso perdemos nuestra mente. En realidad, el tecnohumanismo podría acabar degradando a los humanos.


Homo Deus conservará algunos rasgos humanos esenciales, pero también gozará de capacidades físicas y mentales mejoradas que le permitirán seguir siendo autónomo incluso frente a los algoritmos no conscientes más sofisticados. Puesto que la inteligencia se está escindiendo de la conciencia y se está desarrollando a una velocidad de vértigo, los humanos deben mejorar activamente su mente si quieren seguir en la partida.


Somos como los habitantes de una isla pequeña y aislada cuyos pobladores acaban de inventar la primera barca y están a punto de hacerse a la mar sin tener un mapa ni, siquiera, un destino ... Igual que los espectros de la luz y del sonido son mucho mayores de lo que los humanos podemos ver y oír, el espectro de los estados mentales es mucho mayor de lo que el humano medio imagina ... la mayor parte de la investigación científica sobre la mente y la experiencia humanas se ha llevado a cabo con personas de sociedades WEIRD (occidentales, educadas, industrializadas, ricas y democráticas), que no constituyen una muestra representativa de la humanidad. El estudio de la mente humana ha asumido hasta ahora que Homo sapiens es Homer Simpson.


Uno de los artículos más importantes acerca de la filosofía de la mente se titula «What Is It Like to Be a Bat?».[3] En este artículo de 1974, el filósofo Thomas Nagel indica que una mente de sapiens no puede comprender el mundo subjetivo de un murciélago ... hay una variedad infinita de estados mentales que ningún sapiens, murciélago o dinosaurio experimentó en cuatro mil millones de años de evolución terrestre, porque no tenían las facultades necesarias. Sin embargo, en el futuro, drogas poderosas, ingeniería genética, cascos electrónicos e interfaces directas cerebro-ordenador podrían abrir pasajes a estos lugares. Al igual que Colón y Magallanes navegaron más allá del horizonte para explorar nuevas islas y continentes desconocidos, quizá un día naveguemos hacia las antípodas de la mente.


Los miembros de las sociedades opulentas actuales no necesitan este conocimiento tan diligente. Podemos ir al supermercado y comprar cualquiera de los 1.000 productos alimentarios diferentes, cada uno de los cuales ha sido supervisado por las autoridades sanitarias. Pero sea lo que sea que elijamos (pizza italiana o fideos tailandeses), es probable que lo comamos apresuradamente sentados frente al televisor, sin apenas prestar atención a su sabor (razón por la que los productores de alimentos inventan constantemente nuevos sabores excitantes, que de alguna manera podrían atravesar el telón de la indiferencia) ... cuando vamos de vacaciones podemos elegir entre miles de destinos asombrosos. Pero, una vez allí, es probable que nos dediquemos a jugar con nuestros teléfonos inteligentes en lugar de conocer de verdad el lugar. Tenemos más donde elegir que nunca, pero, al margen de lo que escojamos, hemos perdido la capacidad de prestarle verdadera atención.[6]


¿Ha provocado la reducción de nuestra capacidad de oler, de prestar atención y de soñar que nuestra vida sea más pobre y más gris? Es posible. Pero, aunque tal fuera el caso, para los sistemas económico y político ha merecido la pena. Nuestro jefe quiere que comprobemos constantemente nuestro correo electrónico en lugar de oler flores o soñar con hadas ... Los psicólogos humanistas han señalado que las personas angustiadas no suelen desear una solución rápida: quieren que alguien las escuche y empatice con sus temores y recelos


Cuando intentamos escucharnos, a menudo nos vemos inundados por una cacofonía de ruidos en conflicto. De hecho, hay veces en que no queremos oír nuestra auténtica voz, porque puede revelar secretos inoportunos y peticiones incómodas. Muchas personas toman grandes precauciones para no sondearse demasiado profundamente ... Cuando comprendamos el sistema bioquímico que produce todas estas voces, podremos jugar con los interruptores, aumentar el volumen aquí, reducirlo allí, y hacer que la vida sea mucho más fácil y cómoda. Daremos Ritalin a la abogada estresada, Prozac al soldado culpable y Cipralex a la esposa insatisfecha. Y esto es solo el comienzo ... Según la psiquiatría moderna, muchas «voces interiores» y «deseos auténticos» no son otra cosa que el producto de desequilibrios bioquímicos y enfermedades neurológicas. Las personas que padecen depresión clínica suelen abandonar una y otra vez carreras prometedoras y relaciones sanas porque algún fallo bioquímico hace que lo vean todo a través de un cristal oscuro.


este es el drama que el progreso tecnológico está intentando producir para nosotros. La tecnología promete que, cuando nuestros deseos nos incomoden, nos sacará de apuros. Cuando el clavo del que cuelga todo el universo se encuentre en un punto problemático, la tecnología lo arrancará y lo clavará en algún otro lugar. Pero ¿dónde, exactamente? Si pudiera poner ese clavo en cualquier lugar del cosmos, ¿dónde debería clavarlo, y por qué allí, de todos los lugares posibles? ... cuando dispongamos de dicho control, el tecnohumanismo no sabrá qué hacer con él, porque la sagrada voluntad humana se convertirá simplemente en un producto de diseño más. Nunca podremos tratar con estas tecnologías mientras creamos que la voluntad y la experiencia humanas son el origen supremo de la autoridad y el sentido.


La falta de visión no siempre es una bendición, y no todas las visiones son necesariamente malas. En el siglo XX, la visión distópica nazi no se diluyó de forma espontánea. Fue derrotada por las visiones igualmente grandiosas del socialismo y el liberalismo. Es peligroso confiar nuestro futuro a las fuerzas del mercado, porque estas fuerzas hacen lo que es bueno para el mercado y no lo que es bueno para la humanidad o para el mundo. La mano del mercado es ciega además de invisible, y si se la deja a su libre albedrío podría no hacer nada con respecto a la amenaza del calentamiento global o del peligroso potencial de la inteligencia artificial. Algunas personas creen que, al fin y al cabo, alguien está al cargo.


June 7, 2017
11. La religión de los datos

si adoptamos una visión realmente amplia de la vida, todos los demás problemas y cuestiones resultan eclipsados por tres procesos interconectados: 1. La ciencia converge en un dogma universal, que afirma que los organismos son algoritmos y que la vida es procesamiento de datos. 2. La inteligencia se desconecta de la conciencia. 3. Algoritmos no conscientes pero inteligentísimos pronto podrían conocernos mejor que nosotros mismos.


las mismas leyes matemáticas se aplican tanto a los algoritmos bioquímicos como a los electrónicos. De esta manera, el dataísmo hace que la barrera entre animales y máquinas se desplome, y espera que los algoritmos electrónicos acaben por descifrar los algoritmos bioquímicos y los superen.


Quizá el lector no esté de acuerdo con la idea de que los organismos son algoritmos y que jirafas, tomates y seres humanos son solo métodos diferentes de procesar datos. Pero tiene que saber que este es el dogma científico actual, y que está cambiando nuestro mundo hasta hacerlo irreconocible ... sociedades enteras como las colmenas, las colonias de bacterias, los bosques y las ciudades humanas. También los economistas interpretan cada vez más la economía como un sistema de procesamiento de datos.


En el fondo, son sistemas de procesamiento de datos que compiten. El capitalismo emplea el procesamiento distribuido, mientras que el comunismo se basa en procesamiento centralizado. El capitalismo procesa datos mediante la conexión directa de todos los productores y consumidores entre sí, permitiéndoles intercambiar información y tomar decisiones de manera independiente. Por ejemplo, ¿cómo se determina el precio del pan en un mercado libre? Bueno, cada panadería puede producir tanto pan como quiera y ponerle el precio que quiera. Los clientes tienen la misma libertad para comprar tanto pan como puedan permitirse o ir a comprarlo a un competidor. No es ilegal cobrar 1.000 euros por una baguette, pero es muy probable que nadie la compre.


Tal como explicaba Friedrich Hayek, el gurú austríaco de la economía: «En un sistema en el que el conocimiento de los datos relevantes está disperso entre muchas personas, los precios pueden actuar para coordinar los actos individuales de diferentes personas».[2] ... los capitalistas están a favor de impuestos bajos. Impuestos elevados significan que gran parte de todo el capital disponible se acumula en un lugar: las arcas del Estado, y que, en consecuencia, cada vez más decisiones dependen de un único procesador: el gobierno.


El capitalismo no derrotó al comunismo porque fuera más ético, porque las libertades individuales fueran sagradas o porque Dios estuviera enfadado con los paganos comunistas. Por el contrario, el capitalismo ganó la Guerra Fría porque el procesamiento de datos distribuido funciona mejor que el procesamiento de datos centralizado, al menos en períodos de cambios tecnológicos acelerados


En los siglos XIX y XX, la revolución industrial se desarrolló con la suficiente lentitud para que políticos y votantes se mantuvieran un paso por delante y regularan y manipularan su trayectoria. Pero mientras que el ritmo de la política no ha cambiado mucho desde los tiempos del vapor, la tecnología ha pasado de la primera marcha a la cuarta. Las revoluciones tecnológicas dejan ahora rezagados a los procesos políticos, lo que hace que tanto los miembros del Parlamento como los votantes pierdan el control ... para cuando la engorrosa burocracia gubernamental se decida a actuar en la ciberregulación, internet habrá mutado diez veces. La tortuga gubernamental no puede seguir el ritmo de la liebre tecnológica. Está agobiada por los datos.


En el siglo XX, los dictadores tenían grandes visiones de futuro. Tanto comunistas como fascistas pretendían destruir completamente el viejo mundo y construir en su lugar un mundo nuevo. Se opine lo que se opine de Lenin, Hitler o Mao, no se los puede acusar de haber carecido de visión ... tanto parlamentos como dictadores están inundados por datos que no pueden procesar con suficiente rapidez, los políticos de hoy en día piensan a una escala mucho más pequeña que sus predecesores de hace un siglo. En consecuencia, en los inicios del siglo XXI, la política está desprovista de visiones grandiosas. El gobierno se ha convertido en mera administración. Gestiona el país, pero ya no lo dirige. Se asegura de que a los profesores se les pague puntualmente y que los sistemas de alcantarillado no rebosen, pero no tiene ni idea de dónde estará el país dentro de veinte años.


En un sistema caótico, la visión en túnel tiene sus ventajas, y el poder de los multimillonarios es estrictamente proporcional a sus objetivos. Si el hombre más rico del mundo quisiera ganar otros 1.000 millones de dólares, podría fácilmente amañar el sistema para conseguir su objetivo. Por el contrario, si quisiera reducir la desigualdad global o detener el calentamiento global, ni siquiera él podría hacerlo, porque el sistema es demasiado complejo.


Sin embargo, los vacíos de poder rara vez duran mucho. Si en el siglo XXI las estructuras políticas tradicionales ya no pueden procesar los datos con suficiente rapidez para producir visiones significativas, estructuras nuevas y más eficientes aparecerán por evolución y ocuparán su lugar. Estas nuevas estructuras podrían ser muy distintas de cualesquiera instituciones políticas previas, ya sean democráticas o autoritarias. La única pregunta es quién construirá y controlará dichas estructuras.


Cuando Colón conectó por vez primera la red eurasiática con la red americana, únicamente unos cuantos bits de datos podían cruzar el océano cada año ... el resultado será la creación de un sistema de procesamiento de datos nuevo y más eficiente, el llamado Internet de Todas las Cosas. Cuando dicha misión se cumpla, Homo sapiens desaparecerá ... Este sistema cósmico de procesamiento de datos será como Dios. Estará en todas partes y lo controlará todo, y los humanos están destinados a fusionarse con él ... el libro de profecías de Ray Kurzweil se titula The Singularity is Near, un eco del grito de san Juan Bautista: «El reino de los cielos está cerca» (Mateo 3:2).


Homo sapiens es un algoritmo obsoleto. A fin de cuentas, ¿cuál es la ventaja de los humanos sobre las gallinas? Únicamente que en los humanos la información fluye en pautas mucho más complejas que en las gallinas. Los humanos absorben más datos y los procesan utilizando algoritmos mejores. (En el lenguaje cotidiano, esto significa que supuestamente los humanos tienen emociones más profundas y capacidades intelectuales superiores. Pero recuerde el lector que, según el dogma biológico actual, emociones e inteligencia no son otra cosa que algoritmos.) Bueno, si pudiéramos crear un sistema de procesamiento de datos que absorbiera más datos incluso que un ser humano y que los procesara de manera aún más eficiente, ¿no sería dicho sistema superior a un humano exactamente de la misma manera en la que el humano a la gallina?


El dataísmo no se limita a profecías ociosas. Como toda religión, tiene sus mandamientos prácticos. El primero y principal: un dataísta debe maximizar el flujo de datos conectándose cada vez a más medios, y produciendo y consumiendo cada vez más información ... Su segundo mandamiento es conectarlo todo al sistema, incluidos los herejes que no quieren ser conectados. Y «todo» significa más que solo los humanos. Significa todas las cosas ... el mayor pecado es bloquear el flujo de datos. ¿Qué es la muerte sino una situación en la que la información no fluye? De ahí que el dataísmo sostenga que la libertad de información es el mayor de todos los bienes ... La libertad de información, en cambio, no se concede a los humanos. Se concede a la información. Además, este valor nuevo puede afectar a la tradicional libertad de expresión, al dar trato de favor al derecho de información para que circule libremente sobre el derecho de los humanos a poseer datos y a restringir su movimiento.


De esta manera, 50 millones de coches colectivos podrían sustituir a 1.000 millones de coches particulares, y también necesitaríamos menos carreteras, puentes, túneles y aparcamientos ... Siempre, claro está, que yo renuncie a mi privacidad y permita que los algoritmos sepan siempre dónde estoy y adónde quiero ir ... quizá no sea necesario convencer al lector, en especial si tiene menos de veinte años. La gente quiere, sencillamente, formar parte del flujo de datos, incluso si esto significa perder su privacidad, su autonomía y su individualidad ... El individuo se convierte en un minúsculo chip dentro de un sistema gigantesco que en verdad nadie acaba de entender. Cada día absorbo innumerables bits de datos por medio de correos electrónicos, llamadas telefónicas y artículos; proceso los datos, y transmito de vuelta nuevos bits mediante más correos electrónicos, llamadas telefónicas y artículos. No sé muy bien dónde encajo en el gran programa de las cosas, y cómo mis bits de datos se conectan con los bits producidos por otros miles de millones de humanos y ordenadores.


A medida que el sistema global de procesamiento de datos se vuelve omnisciente y omnipotente, conectarse con el sistema se convierte en el origen de todo sentido. Los humanos quieren fusionarse con el flujo de datos porque cuando formas parte del flujo de datos, formas parte de algo mucho mayor que tú ... Si vamos a la India y vemos un elefante, no lo miramos y nos preguntamos: «¿Qué siento?»; estamos demasiado atareados buscando nuestro teléfono inteligente, fotografiando al elefante, publicando la fotografía en Facebook y después comprobando nuestra cuenta cada dos minutos para ver cuántos «Me gusta» nos han dado ... La nueva consigna dice: «Si experimentas algo, regístralo. Si registras algo, súbelo. Si subes algo, compártelo».


Por sí mismas, las experiencias humanas no son superiores en absoluto a las experiencias de lobos o elefantes. Un bit de datos es tan bueno como otro. Sin embargo, un humano puede escribir un poema sobre su experiencia y subirlo a la red, con lo que enriquece el sistema global de procesamiento de datos. Esto hace que sus bits cuenten ... Debemos demostrarnos y demostrar al sistema que todavía tenemos valor. Y el valor no consiste en tener experiencias, sino en transformar dichas experiencias en datos que fluyan libremente.


Podríamos intentar mejorar el sistema humano de procesamiento de datos, pero esto quizá no sea suficiente. Puede que el Internet de Todas las Cosas cree pronto unos flujos de datos tan enormes y rápidos que incluso los algoritmos humanos mejorados no puedan abarcarlos. Cuando el automóvil sustituyó al carruaje tirado por caballos, no mejoramos los caballos: los retiramos. Quizá sea ya hora de hacer lo mismo con Homo sapiens.


enfoque estrictamente funcional de la humanidad, y tasa el valor de las experiencias humanas según su función en los mecanismos de procesamiento de datos. Si desarrollamos un algoritmo que cumpla mejor la misma función, las experiencias humanas perderán su valor. Así, si podemos sustituir no solo a taxistas y a médicos, sino también a abogados, a poetas y a músicos con programas informáticos superiores, ¿por qué habría de preocuparnos que dichos programas no tengan conciencia ni experiencias subjetivas


La humanidad parece sentenciada. Pero en el último momento, contra toda probabilidad, la humanidad triunfa gracias a algo que los alienígenas, los robots y los superordenadores no podían sospechar y son incapaces de entender: el amor ... Al equiparar las experiencias humanas a los patrones de datos, el dataísmo socava nuestra principal fuente de autoridad y sentido, y anuncia una tremenda revolución religiosa, como no se ha visto desde el siglo XVIII ... con el tiempo, el Internet de Todas las Cosas podría acabar volviéndose sagrado por derecho propio.


Las ideas únicamente cambian el mundo cuando cambian nuestro comportamiento.


El humanismo dio entonces instrucciones prácticas detalladas de cómo escucharse y recomendó prácticas tales como contemplar puestas de sol, leer a Goethe, escribir un diario personal, tener charlas de corazón con un buen amigo y celebrar elecciones democráticas ... Nuestro amor, nuestro miedo y nuestra pasión no son fenómenos espirituales nebulosos, útiles únicamente para componer poesía. Por el contrario, compendian millones de años de sabiduría práctica ... en el siglo XXI, los sentimientos ya no son los mejores algoritmos del mundo. Estamos desarrollando algoritmos superiores que utilizan una potencia de computación sin precedentes y bases de datos gigantescas. Los algoritmos de Google y Facebook no solo saben exactamente cómo nos sentimos, sino también un millón de datos más sobre nosotros que ni siquiera sospechamos. En consecuencia, ahora debemos dejar de escuchar a nuestros sentimientos y, en cambio, empezar a escuchar a estos algoritmos externos.


«¿Quieres saber quién eres en verdad? —pregunta el dataísmo—. Entonces olvídate de las montañas y los museos. ¿Te has hecho secuenciar el ADN? ¡¿No?! ¿A qué esperas? Hazlo hoy mismo. Y convence a tus abuelos, padres y hermanos para que también se hagan secuenciar el ADN: sus datos serán muy valiosos para ti. ¿Y has oído hablar de esos dispositivos biométricos portátiles que miden durante veinticuatro horas al día tu tensión arterial y tu ritmo cardíaco? Bien, pues cómprate uno, póntelo y conéctalo a tu teléfono inteligente. Y mientras vas de compras, adquiere una cámara móvil y un micrófono, graba todo lo que haces y súbelo a la red. Y permite que Google y Facebook lean tus correos electrónicos, supervisen todas tus charlas y mensajes, y conserven un registro de todos tus «Me gusta» y todos tus clics. Si haces todo esto, los grandes algoritmos del Internet de Todas las Cosas te dirán con quién casarte, qué carrera seguir y la conveniencia o no de iniciar una guerra.»


con el auge del aprendizaje por medio de máquinas y de las redes neurales artificiales, cada vez hay más algoritmos que evolucionan de manera independiente, mejorándose y aprendiendo de sus errores. Analizan cantidades astronómicas de datos, que ningún humano podría abarcar, y aprenden a reconocer pautas y a adoptar estrategias que escapan a la mente humana. El algoritmo germen podría ser desarrollado inicialmente por humanos, pero a medida que vaya creciendo, seguirá su propio camino e irá a donde ningún humano ha ido antes… y a donde ningún humano podrá seguirlo.


¿es ese su único sentido? El dataísmo está alcanzando una comprensión cada vez mayor de los procesos de toma de decisiones, pero también pudiera estar adoptando una concepción cada vez más sesgada de la vida ... Es probable que un examen crítico del dogma dataísta sea no solo el mayor reto científico del siglo XXI, sino también el proyecto político y económico más urgente. Los estudiosos de las ciencias de la vida y las ciencias sociales deberían preguntarse si se nos escapa algo cuando entendemos la vida como procesamiento de datos y toma de decisiones. ¿Acaso hay algo en el universo que no pueda reducirse a datos?


Nos esforzamos por modificar el Internet de Todas las Cosas con la esperanza de que nos haga saludables, felices y poderosos. Pero cuando esté terminado y funcione, podríamos vernos reducidos de ingenieros a chips, después a datos, y finalmente podríamos disolvernos en el torrente de datos como un terrón en un río caudaloso ... En el decurso de la historia, los humanos han creado una red global y lo han evaluado todo según su función dentro de la red.


Cuando pensamos acerca del futuro, nuestros horizontes suelen estar limitados por las ideologías y los sistemas sociales del presente ... En el pasado, la censura funcionó al bloquear el flujo de la información. En el siglo XXI, la censura funciona avasallando a la gente con información irrelevante. La gente, simplemente, no sabe a qué prestar atención, y a menudo pasa el tiempo investigando y debatiendo asuntos secundarios. En tiempos antiguos, tener poder significaba tener acceso a datos. Hoy en día, tener poder significa saber qué obviar. Así, de todo lo que ocurre en nuestro caótico mundo, ¿en qué deberíamos centrarnos? ... ampliar nuestros horizontes podría hacer que el tiro saliera por la culata provocándonos aún más confusión e inactividad


El mundo está cambiando más deprisa que nunca, y nos vemos inundados por cantidades imposibles de datos, de ideas, de promesas y de amenazas. Los humanos ceden su autoridad al libre mercado, al conocimiento masivo y a algoritmos externos debido en parte a que no pueden abarcar el diluvio de datos.

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