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| Walter Isaacson |
Es muy entretenido! Y enfoca que la innovación nace del interior de una persona muy capaz, pero también necesita de los equipos, de los ejecutores, de otras disciplinas, para desarrollarse. Y la complejidad de hoy en día nos lleva a la conclusión que debemos construir en equipo (ya sea que utilicemos o nos apoyemos en innovaciones creadas antes de nosotros).
También muestra como la innovación es como una escalera, donde cada escalón permite que podamos seguir subiendo y construyendo más innovaciones. Como lo escribió Newton en 1676 en una carta a Hooke: "Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes"
Junto con el libro sobre la Historia de las Telecomunicaciones de José de la Peña (que nunca pude conseguir físico o digital), unos de los más interesantes de historia de las tecnologías que usamos hoy.
January 15, 2018
1. Ada, condesa de Lovelace
Babbage se echó atrás y aceptó que su escrito fuera publicado por separado en otra revista. Aquel día Ada se quejó así a su madre: Me he sentido acosada y presionada de la manera más desconcertante por la conducta del señor Babbage. […] Lamento tener que llegar a la conclusión de que es una de las personas más difíciles, egoístas e intemperantes con las que uno se puede relacionar. […] Le he dicho de inmediato a Babbage que ningún poder me induciría a prestarme a ninguna de sus disputas o a convertirme de ningún modo en su portavoz. […] Él estaba furioso; yo, firme e imperturbable.
Tenía problemas digestivos y respiratorios que se vieron agravados por el hecho de tratarla con láudano, morfina y otras formas de opio, que le produjeron cambios de humor y delirios ocasionales.
El propio concepto de «imaginación», especialmente si se aplicaba a la tecnología, la cautivaba. «¿Qué es la imaginación? —se preguntaba en un ensayo escrito en 1841—. Es la facultad de combinación. Aúna cosas, hechos, ideas y concepciones en combinaciones nuevas, originales, infinitas, en constante variación. […] Es eso que penetra en los mundos invisibles que nos rodean, los mundos de la ciencia.»
como muchos grandes teóricos que carecieron de colaboradores prácticos, fue incapaz de crear versiones de su dispositivo que funcionaran de manera fiable. Sin embargo, su concepto central, conocido como «rueda de Leibniz», influiría en el diseño de las calculadoras de la época de Babbage.
- Divide y vencerás. Concepto de capas de abstracción.
La nueva idea de Babbage, que concibió en 1834, era crear un computador universal capaz de realizar toda una serie de operaciones distintas basadas en un programa de instrucciones dadas. Así, podría hacerse que realizara una tarea y luego alterarlo para que pasara a realizar otra. Incluso podría hacerse que cambiara de tarea —o modificara su «pauta de acción», como explicaba Babbage— por sí solo basándose en sus propios cálculos intermedios. Babbage denominó a su propuesta «máquina analítica». Se había adelantado cien años a su tiempo.
Ada Lovelace supo apreciar plenamente el concepto de una máquina universal. Y, lo que es más importante, previó un atributo que podría hacer que fuera realmente asombrosa: potencialmente podía procesar no solo números, sino también cualesquiera notaciones simbólicas, incluidas las musicales y artísticas. Supo ver la poesía en aquella idea, y se propuso alentar también a otros a verla.
«Estoy muy impaciente por hablar con usted —escribió a comienzos de 1841—. Le daré una pista acerca de la temática. Me da la impresión de que en algún momento futuro […] usted puede hacer que mi mente se subordine a algunos de sus planes y objetivos. Si así fuera, si alguna vez pudiera ser digna o capaz de ser utilizada por usted, mi mente será suya.»
Ada señalaba que una máquina como la analítica podía almacenar, manipular, procesar y ejecutar cualquier cosa que pudiera expresarse con símbolos: palabras, lógica, música y cualquier otra cosa para cuya transmisión pudiéramos usar símbolos.
Una operación computacional, señalaba, podía alterar la relación no solo entre números, sino también entre cualesquiera símbolos que se hallaran lógicamente relacionados. «Podría actuar sobre otras cosas aparte del número, ya fueran objetos de los que resultara que sus relaciones mutuas fundamentales pudieran expresarse mediante las de la ciencia abstracta de las operaciones.»
Esta idea se convertiría en el concepto esencial de la era digital: cualquier clase de contenido, datos o información —música, texto, imágenes, números, símbolos, sonidos, vídeo— podía expresarse en forma digital y ser manipulada por máquinas. Ni siquiera el propio Babbage supo verlo plenamente, ya que se centró en los números.
La tercera aportación de Ada, en su «Nota G» final, fue la de determinar con gran detalle el funcionamiento de lo que hoy llamamos un «programa» o «algoritmo informático». El ejemplo que utilizó para ello fue un programa para calcular números de Bernoulli, contribuyó de paso a idear los conceptos de «subrutina» (una secuencia de instrucciones que realiza una tarea específica, como computar un coseno o calcular un interés compuesto, y que se puede introducir en programas más amplios en caso necesario) y de «bucle recursivo» (una secuencia de instrucciones que se repite) ... bases de lo que hoy denominamos «bifurcación» o «salto condicional», el paso a una secuencia de instrucciones distinta si se cumplen ciertas condiciones ... es justo decir que el algoritmo y la descripción detallada del programa para generar números de Bernoulli fueron el primer programa informático publicado en la historia. Y las iniciales que figuraban al final eran las de Ada Lovelace.
Babbage no consiguió más financiación para sus máquinas; estas jamás llegaron a construirse, y él murió en la pobreza. En cuanto a lady Lovelace, nunca volvió a publicar ningún otro artículo científico. Lejos de ello, su vida emprendió una espiral descendente, y se volvió adicta al juego y a los opiáceos ... murió, en 1852, a los treinta y seis años de edad, fue enterrada, cumpliendo una de sus últimas voluntades, en una tumba campestre junto a la del padre poeta al que nunca llegó a conocer, y que había muerto a la misma edad que ella.
January 18, 2018
2. El computador
vencer las dificultades mecánicas que planteaba unir muchos de aquellos dispositivos ... Digital ... Binaria ... Electrónica ... Universal
[Alan Turing] a los trece, lo mandaron a un internado. Fue hasta allí en su bicicleta; tardó dos días en cubrir casi cien kilómetros, completamente solo. Había en él cierta intensa soledad ... Podía mostrarse abstraído y soñador, absorto en sus pensamientos, lo que en ocasiones le hacía parecer insociable. […] Había veces en que su timidez le llevaba a actuar de manera extremadamente inapropiada. […] De hecho, creía que la reclusión en un monasterio medieval le habría sentado muy bien ... Su tutor en el internado informaba a sus padres en la Pascua de 1927: «Sin duda no es un muchacho “normal”; no es que eso le haga peor, pero probablemente sí más infeliz».
Durante el resto de su vida, Turing se debatiría con la cuestión de si la mente humana es fundamentalmente distinta de una máquina determinista, y poco a poco llegaría a la conclusión de que la distinción resultaba menos evidente de lo que él había creído.
el lógico austríaco Kurt Gödel, que por entonces tenía veinticinco años de edad y vivía con su madre en Viena, liquidó las dos primeras de aquellas preguntas con dos respuestas inesperadas: no y no.
La insolubilidad del problema de la parada, mostró, implicaba que el problema de decisión de Hilbert, el Entscheidungsproblem, era insoluble. Pese a lo que Hilbert parecía esperar, ningún procedimiento mecánico puede determinar el carácter demostrable de todo enunciado matemático. La teoría de incompletud de Gödel, la indeterminación de la mecánica cuántica y la respuesta de Turing al tercer desafío de Hilbert vinieron a asestar sendos golpes a un universo mecánico, determinista y predecible.
En los Laboratorios Bell, Shannon pudo ver de cerca la complejidad de los circuitos del sistema telefónico, que utilizaban interruptores eléctricos para redirigir llamadas y equilibrar cargas. En su mente, empezó a vincular el funcionamiento de aquellos circuitos a otro tema que le resultaba fascinante, el álgebra formulada noventa años antes por el matemático británico George Boole ... En otras palabras, se podía diseñar un circuito que contuviera muchos relés y puertas lógicas capaz de realizar, paso a paso, toda una secuencia de tareas lógicas.
«Es posible realizar operaciones matemáticas complejas mediante circuitos de relés», resumía al final. Este se convertiría en el concepto básico subyacente a todos los computadores digitales.
también en los Laboratorios Bell un matemático llamado George Stibitz, cuyo trabajo consistía en encontrar formas de manejar los cálculos cada vez más complejos que necesitaban los ingenieros telefónicos ... El computador de Stibitz no era programable, pero sí mostraba el potencial de un circuito de relés para hacer matemáticas binarias, procesar información y manejar procedimientos lógicos.
Una importante misión de los Laboratorios Bell era encontrar formas de amplificar una señal telefónica a largas distancias al tiempo que se eliminaba la estática. Los ingenieros tenían fórmulas que manejaban la amplitud y la fase de la señal, y a veces las soluciones a sus ecuaciones implicaban números complejos
La «calculadora de números complejos», como se la llamó, fue completada en 1939. Tenía más de cuatrocientos relés, cada uno de los cuales podía abrirse y cerrarse veinte veces por segundo.
El Harvard Mark I tomaba prestadas muchas de las ideas de Babbage. Era digital, aunque no binario, ya que sus ruedas tenían 10 posiciones ... hacían falta unos seis segundos para resolver un problema de multiplicación, frente al segundo que tardaba la máquina de Stibitz.
Konrad Zuse estaba terminando el prototipo de una calculadora que era binaria y que podía leer instrucciones de una banda perforada ... Si había veinticinco variables, se podía tardar un año. De modo que Zuse, como tantos otros, se vio motivado por el deseo de mecanizar el tedioso proceso de resolver ecuaciones matemáticas ... el Z1 mostró que, en teoría, la concepción lógica que había diseñado Zuse funcionaba. Un amigo de la universidad que le ayudaba, Helmut Schreyer, le instó a construir juntos una nueva versión utilizando tubos de vacío electrónicos en lugar de interruptores mecánicos. Si en aquel momento lo hubieran hecho así, habrían pasado a la historia como los primeros inventores de un computador moderno operativo: binario, electrónico y programable ... defendía el uso de tubos de vacío para construir un computador a la vez rápido y potente. No obstante, cuando él y Zuse se lo propusieron al ejército alemán, en 1942, los mandos dijeron que confiaban en ganar la guerra antes de los dos años que harían falta para construir una máquina así.
[Atanasoff] su trabajo, que versó acerca de cómo puede polarizarse el helio mediante un campo eléctrico, implicaba tediosos cálculos. Mientras se esforzaba en resolver las fórmulas matemáticas utilizando una máquina sumadora de escritorio, soñaba con inventa r una calculadora que pudiera hacer la mayor parte del trabajo. Tras regresar a la Universidad Estatal de Iowa en 1930 como profesor adjunto, decidió que sus títulos en ingeniería eléctrica, matemáticas y física le habían preparado suficientemente para la tarea.
no tenía a su alrededor a nadie que le sirviera de caja de resonancia o que le ayudara a superar desafíos teóricos o de ingeniería.
Atanasoff examinó una lista de posibles dispositivos de memoria: agujas mecánicas, relés electromagnéticos, una pequeña pieza de material magnético que pudiera polarizarse mediante una carga eléctrica, tubos de vacío y un pequeño condensador eléctrico.
su sistema digital, ¿debía ser decimal o binario, o bien utilizar alguna otra base numérica? Atanasoff, que era un auténtico entusiasta de los sistemas numéricos, evaluó numerosas opciones. «Durante un tiempo se creyó que la base cien parecía relativamente prometedora —escribió en un artículo que no llegó a publicarse—. Ese mismo cálculo mostró que la base que teóricamente da la velocidad de cálculo más alta es e, la base natural.» Sin embargo, equilibrando la teoría con el espíritu práctico, finalmente se decidió por la base 2, el sistema binario.
El director de la División de Pesos y Medidas de la Oficina de Normas vivía cerca de nosotros, al igual que el director de la División de Radio.» También el jefe del Smithsonian era uno de los vecinos.
Luego se combinaban los cálculos de la máquina con el trabajo de más de 170 personas, la mayoría de ellas mujeres, conocidas como «calculadoras humanas», que trabajaban las ecuaciones pulsando las teclas y girando las manivelas de una serie de máquinas sumadores de escritorio. Se reclutó a estudiantes universitarias especializadas en matemáticas de todo el país. Pero, a pesar de ese esfuerzo, se necesitaba más de un mes para completar una sola tabla de tiro.
En junio de 1943 se inició la construcción del ENIAC. Mauchly, que seguía desempeñando sus tareas docentes, actuaba como consultor y visionario; Goldstine, como representante del ejército, supervisaba las operaciones y el presupuesto, y Eckert, con su pasión por el detalle y la perfección, era el ingeniero jefe.
Eckert despreciaba a quienes desdeñaban un asunto tildándolo de trivial. «La vida está hecha de toda una concentración de cosas triviales —diría en cierta ocasión—. Sin duda un computador no es más que una enorme concentración de cosas triviales.»
universal y completa en el sentido de Turing, lo que significa que en teoría podía abordar cualquier tarea. Y lo más importante: funcionaba. «Como invento es cosa seria —diría más tarde Eckert, comparando su máquina con la de Atanasoff—. Hay que tener todo un sistema que funcione.»75 Mauchly y Eckert consiguieron que su máquina hiciera algunos cálculos muy potentes, y esta se mantuvo en constante uso durante diez años. Sería la base de la mayoría de los ordenadores posteriores.
February 6, 2018
3. Programación
A principios de 1943, mientras se diseñaba el Colossus en Bletchley Park, Turing cruzó en barco el Atlántico con la misión de visitar los Laboratorios Bell, en Manhattan, donde se reunió con el grupo que trabajaba en el cifrado electrónico de voz, la tecnología que permitiría codificar y descodificar conversaciones telefónicas. Allí conoció al excéntrico genio Claude Shannon, el antiguo alumno del MIT que en 1937 había escrito una tesis doctoral seminal en la que demostraba cómo el álgebra booleana, que transformaba las proposiciones lógicas en ecuaciones con variables binarias, se podía plasmar en circuitos electrónicos. Shannon y Turing empezaron a quedar por las tardes para tomar el té y conversar durante horas.J
Turing quien, en un texto de 1948, expuso la idea con nitidez: «No necesitamos una infinita variedad de máquinas distintas que realicen tareas diferentes. Bastará con una sola. Del problema técnico de crear máquinas distintas para diversas tareas se pasa a la labor administrativa de “programar” la máquina universal para llevar a cabo esas tareas».
En 1940 Grace Hopper estaba aburrida. No tenía hijos, había perdido todo el interés en su matrimonio, e impartir clases de matemáticas no era tan satisfactorio como había imaginado ... A lo largo de los dieciocho meses siguientes dejó Vassar, se divorció de su marido y, a los treinta y seis años, se alistó en la marina estadounidense ... aprender un sencillo truco de los buenos escritores. «Me hizo ver que, si me trababa al leerlo en voz alta, debía corregir la frase. Cada día tenía que leer cinco páginas de lo que había escrito.»8 Sus frases se volvieron sencillas, concisas y claras.
Hopper entendía la programación de una manera muy sistemática. Descomponía cada problema de física o cada ecuación matemática en pequeños pasos aritméticos. «Simplemente, le ibas diciendo paso a paso al computador lo que tenía que hacer —explicó—. Toma este número, súmalo a ese otro y coloca el resultado aquí. Y ahora toma ese número y multiplícalo por este y ponlo ahí.»
Mark I solo era capaz de ejecutar unos tres comandos por segundo, mientras que el ENIAC construido en Penn podía ejecutar cinco mil en ese mismo tiempo.
February 2, 2018
February 2, 2018
3. Programación
Era la época en que los gobiernos estatales daban importancia a la educación y eran conscientes del valor económico y social que tenía el hecho de garantizar que fuera asequible.
Cada tubo podía manejar alrededor de mil bits de datos a un coste cien veces menor que si se empleara un circuito de tubos de vacío.
[Von Neumann] Erudito entusiasta y polifacético y un intelectual refinado, realizó importantes contribuciones a la estadística, la teoría de conjuntos, la geometría, la mecánica cuántica, el diseño de armas nucleares, la dinámica de fluidos, la teoría de juegos y la arquitectura de los computadores ... En 1930 se trasladó a la Universidad de Princeton para dar clases de física cuántica, y se quedó allí al incorporarse (junto con Einstein y Gödel) al profesorado fundador del Instituto de Estudios Avanzados.
A lo largo del verano y el otoño de ese año, se desplazó continuamente en tren entre Harvard, Princeton, los Laboratorios Bell y Aberdeen, actuando como una abeja intelectual, polinizando a los distintos grupos con las ideas que se habían ido adhiriendo a su mente mientras saltaba de un lugar a otro. Al igual que John Mauchly había viajado de un sitio a otro recopilando ideas que darían sus frutos en el primer computador electrónico operativo, Von Neumann vagaba entre los distintos centros de investigación recogiendo los elementos y conceptos que acabarían siendo incorporados a la arquitectura de programa almacenado.
A Von Neumann le impresionó saber que el ENIAC podía resolver en menos de una hora una ecuación en derivadas parciales que el Mark I de Harvard tardaría casi ochenta horas en solventar ... Von Neumann, que asumió el papel de consultor del equipo del ENIAC, promovía la idea de que el programa debería almacenarse en la misma memoria que sus datos, para que pudiera ser modificado fácilmente en plena ejecución ... un dispositivo de almacenamiento con posiciones localizables
Von Neumann era accesible, pero su figura también resultaba intelectualmente imponente. Cuando se pronunciaba, no era habitual que nadie le replicara. Pero Jennings lo hacía en ocasiones.
tal y como lo imaginó Alan Turing y lo plasmó John von Neumann, diluyó la distinción entre números que significan cosas y números que hacen cosas. Nuestro universo nunca volvería a ser el mismo» ... propuso al ejército que la nueva y mejorada versión del ENIAC fuera construida siguiendo estas directrices. Sería binario en lugar de decimal, utilizaría líneas de retardo de mercurio para su memoria, e incorporaría buena parte (aunque no todo) de lo que se acabaría conociendo como «arquitectura de Von Neumann
Su propensión a recopilar y comparar ideas, y su despreocupación a la hora de determinar con precisión su procedencia, fue útil para sentar las bases de los conceptos que se plasmaron en el EDVAC ... afirmó que no es posible atribuir individualmente el [..]
Estoy completamente decidido a hacer lo que esté en mi mano para que este campo continúe siendo de dominio público (en lo que se refiere a las patentes) tanto como ello sea posible
Shannon —les contó Turing a sus colegas de los Laboratorios Bell un día durante el almuerzo— quiere introducir [en la máquina] no solo datos, ¡sino objetos culturales! ¡Quiere tocarle música!
centrándose en la posibilidad de que la máquina pudiese aprender a jugar a base de práctica. En otras palabras, podría ser capaz de probar nuevos gambitos y refinar su estrategia con cada nueva victoria o derrota. Este enfoque, en caso de tener éxito, representaría un salto cualitativo que sin duda deslumbraría a Ada Lovelace: las máquinas podrían hacer algo más que limitarse a seguir las instrucciones específicas que los humanos les diesen; podrían aprender de la experiencia y refinar sus propias instrucciones.
«¿Puede pensar una máquina?», publicada en la revista Mind en octubre de 1950. En ella, ideó lo que se conocería como el «test de Turing» ... La máquina bebé tendría, pues, que recibir su educación de alguna otra manera. Turing proponía un sistema de recompensas y castigos, que haría que la máquina repitiese ciertas actividades y evitase realizar otras. Con el paso del tiempo, la máquina desarrollaría sus propias ideas sobre cómo entender las cosas.
February 13, 2018
4. El transistor
Laboratorios Bell demostraron que puede generarse innovación de forma continuada cuando se junta a personas con talentos diversos, preferiblemente en espacios que propicien la proximidad física y permitan mantener reuniones frecuentes y encuentros casuales. Esta era la parte positiva. La negativa era que se trataba de grandes burocracias sometidas al control corporativo; los Laboratorios Bell, como el Xerox PARC, pusieron de manifiesto los límites de las organizaciones industriales cuando carecen de líderes apasionados y rebeldes capaces de transformar las innovaciones en productos excelentes.
La clave de la innovación —en los Laboratorios Bell y en la era digital en general— consistió en darse cuenta de que no existía conflicto alguno entre promover el genio individual y fomentar el trabajo en equipo ... Así pues, en 1936 se formó en los Laboratorios un grupo de estudios del estado sólido, consistente en una potente combinación de estrellas teóricas y aplicadas. Se reunían una vez por semana a última hora de la tarde para compartir novedades y practicar el chismorreo académico, y tras levantar la sesión se enzarzaban en conversaciones informales hasta altas horas de la madrugada. El hecho de reunirse cara a cara, en lugar de limitarse a leer los artículos de los demás aportaba un valor adicional; las intensas interacciones hacían que las ideas saltasen a órbitas más elevadas y, como los electrones, en ocasiones llegasen incluso a quedar libres y provocar reacciones en cadena.
Su padre estudió ingeniería de minas en el MIT, asistió a clases de música en Nueva York y aprendió siete idiomas mientras deambulaba por Europa y Asia como aventurero y especulador minero. Su madre se graduó en matemáticas y en arte por la Universidad de Stanford, y fue, que se sepa, una de las primeras personas en lograr ascender en solitario al monte Whitney ... acabaron actuando como en el viejo chiste de físicos: sabían que algo funcionaba en la práctica, pero ¿cómo podrían hacer que funcionase también en teoría?
Como formaban parte de una compañía regulada, que ejercía un monopolio sobre la mayoría de los servicios telefónicos, no necesitaban crear nuevos productos, y tenían prohibido por ley aprovechar su posición privilegiada para entrar en otros mercados. Para evitar las críticas y las acciones jurídicas antimonopolio, optaron por aplicar una política generosa a la hora de ceder sus patentes a otras empresas. En el caso del transistor, fijaron un precio notablemente bajo, 25.000 dólares, para cualquier compañía que quisiese producirlos, e incluso ofrecieron seminarios en los que explicaban sus técnicas de fabricación.
February 19, 2018
5. El microchip
una enseñanza clave para la innovación: es necesario comprender qué industrias son simbióticas para poder evaluar de qué manera puede una estimular a la otra.
Tampoco es que fuera un nombre muy apasionante, pero tenía la ventaja de poder abreviarlo como Intel. Eso sonaba bien. Fue una jugada astuta y sagaz, en muchos sentidos.
Se dio cuenta, en parte por pura necesidad, de que conceder a sus empleados horarios flexibles y bastante manga ancha a la hora de determinar cómo cumplir sus objetivos jugaba en su favor. La jerarquía directiva estaba acabada. Durante los años cincuenta, esta perspectiva se mezcló con el estilo de vida informal de California para dar paso a una cultura que incluía juergas bañadas con cerveza los viernes, horarios flexibles y opciones sobre las acciones.
Noyce poseía un talento extraordinario para la visión estratégica y para captar el panorama general; Moore comprendía los detalles, en concreto los relativos a la tecnología y la ingeniería.
Grove se dio cuenta de que, en lugar de estar encarnados en un solo individuo, esos rasgos podían darse en un equipo directivo. Aquel era el caso de Intel, dijo Grove, e hizo copias del capítulo para Noyce y Moore. Noyce era el expansivo; Moore, el reflexivo, y Grove, el hombre de acción.
A Noyce lo describía como «un visionario que sabía cómo estimular a la gente y venderles a otros la empresa cuando esta estaba en pañales». Una vez conseguido, Intel necesitaba que la dirigiese alguien que pudiese erigirla en pionera de cada nueva oleada de progreso tecnológico, «y Gordon era el científico brillante que sabía cómo dominar la tecnología». Por último, cuando tuvieron que competir con decenas de compañías, «necesitábamos un gerente ambicioso, que no se anduviera con chiquitas y que se concentrase en dirigirnos como empresa». Ese era Grove.
A Noyce le gustaban las reuniones, y había salas laterales en la oficina para cualquiera que necesitase organizar una en un momento dado. Su papel allí no era el de jefe, sino el de un pastor que los guiaba en
Grove comenzó a estudiar y asimilar el arte de la dirección como si se tratase de teoría de circuitos electrónicos. Con el tiempo llegaría a convertirse en autor de best sellers, con títulos como Solo los paranoicos sobreviven y Cómo aumentar el rendimiento de los directivos. No pretendía imponer un mando jerárquico en lo que Noyce había creado. Al contrario, contribuyó a inculcar una cultura equilibrada, concentrada y cuidadosa con los detalles, rasgos que no hubieran aflorado de manera natural con la manga ancha y la aversión a la confrontación propias de Noyce ... El mantra de Grove era: «El éxito trae complacencia. La complacencia trae fracaso. Solo sobrevive el paranoico». Es posible que Noyce y Moore no fuesen paranoicos, pero jamás fueron complacientes.
Intel no se limitó a desarrollar chips de vanguardia, sino que también creó la cultura que inspiraría a las empresas jóvenes financiadas con capital riesgo para que transformasen la economía
February 20, 2018
6. Videojuegos
Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT, fundado en 1959 por dos profesores que terminarían siendo míticos: John McCarthy, un hombre con aspecto de Papá Noel que acuñó el término «inteligencia artificial», y Marvin Minsky, un ser tan brillante que se antojaba la refutación de su convencimiento de que los ordenadores superarían algún día la inteligencia humana.
Tenía la teoría de que la inteligencia podía ser el producto de la interacción de componentes no inteligentes, como pequeños ordenadores, conectados por redes gigantescas.
PDP-1 fue el primer ordenador diseñado para la interacción directa con el usuario. Podía conectarse a un teclado y a un monitor que mostraba gráficos, y con una persona bastaba para hacerlo funcionar.
Steve Russell, que estaba ayudando al profesor McCarthy a crear el lenguaje LISP, que pretendía facilitar la investigación sobre inteligencia artificial. Russell era un geek consumado, desbordante de pasiones y obsesiones intelectuales que iban desde los trenes de vapor hasta las máquinas pensantes. Era bajo y nervioso, llevaba gafas de montura gruesa y tenía el pelo rizado. Cuando hablaba sonaba como si alguien hubiese pulsado el botón de avance rápido.
La innovación puede comenzar por el talento técnico, pero para revolucionar el mundo ha de combinarse con aptitudes para los negocios.
supuso un paso más en el estilo informal de las compañías emergentes de Silicon Valley. Todos los viernes se celebraba una fiesta de la cerveza y la marihuana, a veces rematada con un chapuzón en cueros, sobre todo si aquella semana habían cuadrado los números. «Descubrimos que nuestros empleados respondían mejor a las fiestas que a las pagas extra por cumplir una cuota», afirmó Bushnell.
a definir Silicon Valley. Su núcleo contenía ciertos principios: había que poner en cuestión la autoridad, había que soslayar las jerarquías, el inconformismo era digno de admiración y era necesario fomentar la creatividad. A diferencia de las corporaciones de la Costa Este, no existían un horario fijo ni unas normas de vestimenta, ni para la oficina ni para el jacuzzi.
La innovación requiere contar con tres cosas como mínimo: una gran idea, el talento técnico para llevarla a cabo y la experiencia empresarial (además de la sangre fría para cerrar tratos) para convertirla en un éxito.
March 5, 2018
7. Internet
¡Todo el mundo es una red! Y todos los datos en ella, meros paquetes que se almacenan y reenvían por breve tiempo en las colas y de los que no volvemos a oír jamás. ¡He aquí una red esperando a ser conmutada! ¿Conmutar o no conmutar? Esa es la cuestión: ¿Es más sabio para la red sufrir la estocástica del almacenamiento y reenvío o alzar sus circuitos frente a un mar de paquetes y ser su devota servidora?
las invenciones recientes más destacables introducidas en la cápsula del tiempo de la Feria Universal de Nueva York de 1939 fueron un reloj de Mickey Mouse y una maquinilla de afeitar de Gillette. El estallido de la Segunda Guerra Mundial cambiaría eso y traería consigo un auge de nuevas tecnologías, con Vannevar Bush a la cabeza.
Los avances en la ciencia, cuando se les da un uso práctico, suponen más empleo, mayores salarios, menos horas, cosechas más abundantes y más tiempo libre para recrearnos, para estudiar, para aprender a vivir sin los trabajos pesados y soporíferos que han sido la losa del hombre común durante las épocas pasadas» ... La creación de una relación triangular entre gobierno, industria y universidad fue, a su manera, una de las innovaciones significativas que contribuyeron a originar la revolución tecnológica de finales del siglo XX.
laboratorio de psicoacústica de Harvard. Con un interés creciente por la relación entre la psicología y la tecnología, por el modo en que interactuaban el cerebro humano y las máquinas, se trasladó al MIT para poner en marcha una sección de psicología integrada en el Departamento de Ingeniería Eléctrica ... En el MIT, Licklider se sumó al ecléctico círculo de ingenieros, psicólogos y humanistas que se reunían en torno al profesor Norbert Wiener, un teórico que estudiaba la forma en que humanos y máquinas trabajaban juntos y que acuñó el término «cibernética»
Cuanto más potente sea el computador, mayor será el incentivo para conectarlo con un pensamiento humano imaginativo, creativo y de alto nivel. Licklider se convirtió en un adepto de este enfoque, que más tarde denominó la «simbiosis hombre-computador».
Decía buscar esos mismos toques de creatividad en los diseños de los ingenieros de computación o de redes. «Se convirtió en un cazador de talentos para la creatividad realmente experto. Hablaba a menudo de lo que hacía creativa a la gente. Creía que era más fácil verlo en un artista, así que se esforzaba aún más por detectarlo en la ingeniería, donde las pinceladas no se ven de forma tan evidente.»
Con el tiempo compartido era diferente. Permitía conectar un gran número de terminales al mismo computador central, de modo que los usuarios podían introducir los comandos directamente y obtener una respuesta de manera casi instantánea. Como un gran maestro jugando simultáneamente docenas de partidas de ajedrez, la memoria de núcleos magnéticos del computador central llevaba el registro de todos los usuarios, y su sistema operativo era capaz de trabajar en modo multitarea y ejecutar múltiples programas. Esto proporcionaba a los usuarios una experiencia mágica;
La simbiosis hombre-computador», que Licklider publicó en 1960. «La esperanza es que, dentro de no muchos años, el cerebro humano y las máquinas computadoras estén unidos de un modo muy estrecho —escribió—, y que la asociación resultante piense como ningún cerebro humano lo haya hecho jamás y procese datos de un modo nunca atisbado por las máquinas de gestión de la información que conocemos hoy.»
humanos y máquinas «cooperarían en la toma de decisiones». En otras palabras, se mejorarían mutuamente. «Los hombres fijarán los objetivos, formularán las hipótesis, determinarán los criterios y llevarán a cabo las valoraciones. Las máquinas computadoras harán el trabajo rutinizable con el que preparar el terreno para el conocimiento y las decisiones en el pensamiento técnico y científico.»
- En realidad cada vez más le damos a las máquinas la responsabilidad de toma de decisiones (algunas veces, todavía basadas en reglas que definimos nosotros.. otras veces, en base a lo que las máquinas aprendieron por si solas
Al presidente Eisenhower le gustaban los científicos. Su cultura y su forma de pensar, su capacidad para ser racionales y huir de ideologías, lo atraían.
Con su irónico sentido del humor, empezó a referirse a su idea con el nombre «intencionadamente grandilocuente» de «la Red Intergaláctica de Computadoras». En un informe de abril de 1963 dirigido a los «miembros y afiliados» de esa red de ensueño, Licklider describía sus objetivos: «Consideremos una situación en que varios puestos distintos estén conectados en red […] ¿No es conveniente, o incluso necesario, que todos estos puestos se pongan de acuerdo en cuanto al lenguaje o, al menos, en cuanto a ciertas convenciones para preguntar cosas como “¿Qué lenguaje hablas?”».
Hay muchas formas de enviar datos a través de una red. La más sencilla, conocida como «conmutación de circuitos», es la que usan los sistemas telefónicos; una serie de conmutadores crean un circuito exclusivo para que las señales viajen en un sentido y en otro mientras dure la conversación, y esta conexión se mantiene abierta, incluso durante pausas largas. Otro método es la «conmutación de mensajes», o, como lo llamaban los telegrafistas, «conmutación de almacenamiento y reenvío». Un método todavía más eficaz es la «conmutación de paquetes», en la que los mensajes son fragmentados en pedacitos de exactamente el mismo tamaño, llamados «paquetes», a los que se añade un encabezado de destinatario especificando adónde deben ir. Luego estos paquetes se envían dando saltos por la red hasta su destino, pasando de nodo en nodo y usando los enlaces más disponibles en cada instante. Si determinados enlaces empiezan a atascarse por un exceso de datos, algunos paquetes son enrutados hacia caminos alternativos. Cuando todos los paquetes llegan a su nodo de destino, se reacoplan siguiendo las instrucciones de los encabezados. «Es como dividir una carta muy larga en docenas de postales, cada una numerada y dirigida al mismo lugar —explicó Vint Cerf, uno de los pioneros de internet—. Cada una toma una ruta distinta para llegar a su destino y luego se reacoplan.»
Hicieron falta noventa y cuatro oradores distintos para describir el sistema completo», dijo Baran maravillado. Cuando terminó, los ejecutivos de AT&T le preguntaron: «¿Ves ahora por qué la conmutación de paquetes no funcionaría?». Para su gran decepción, Baran se limitó a responder: «No».
Internet nació de un espíritu de colaboración creativa y de toma de decisiones distribuida, y sus fundadores querían proteger ese legado. Quedó arraigado en sus personalidades, y en el ADN del propio internet.
Eso condujo a una precaria situación de alerta máxima; era más probable que un país lanzara un ataque preventivo si temía que sus comunicaciones y su capacidad de respuesta no sobrevivieran a un enfrentamiento. «El origen de la conmutación de paquetes tiene mucho que ver con la guerra fría
Yo estaba arriba y vosotros, abajo, así que en realidad no teníais ni idea de lo que estaba pasando ni de por qué lo estábamos haciendo», le dijo Lukasik. A lo que Crocker le respondió, con un toque de humor que enmascaraba cierta sabiduría: «Yo estaba abajo y vosotros, arriba, así que no teníais ni idea de lo que estaba pasando ni de lo que estábamos haciendo».
Estos investigadores académicos de finales de la década de 1960, muchos de ellos vinculados a la contracultura antibelicista, crearon un sistema que se resistía al mando centralizado. Sortearía cualquier daño ocasionado por un ataque nuclear, pero también cualquier intento de someterlo a control ... Como típicos profesores veteranos, los investigadores de estos centros reclutaron a una tropa variopinta de estudiantes de posgrado para que hiciesen el trabajo.
Para recalcar su carácter informal, se me ocurrió la idea absurda de llamarlo “Petición de comentarios” [“Request for Comments”, RFC]; daba igual si era realmente una petición o no.» Eran las palabras perfectas para alentar la colaboración en la era de internet: amistosa, nada autoritaria, inclusiva y colegiada. «Seguramente ayudó que en aquellos tiempos evitáramos las patentes y demás restricciones; sin ningún incentivo económico para controlar los protocolos, era mucho más fácil alcanzar un acuerdo»
Vint Cerf escribió una RFC filosófica titulada «La gran conversación», que comenzaba así: «Hace mucho tiempo, en una red muy, muy lejana…». Una vez explicados los orígenes informales de las RFC, Cerf continuaba: «Tras la historia de las RFC está la historia del progreso de las instituciones humanas hacia el trabajo cooperativo». Era una afirmación imponente, y habría parecido presuntuosa si no fuese porque era cierta.
Fue así como en la segunda mitad de 1969 —en pleno revuelo de Woodstock, el incidente de Chappaquiddick, las protestas contra la guerra de Vietnam, Charles Manson, el juicio de los Ocho de Chicago y el festival de Altamont— llegó la culminación de tres empresas históricas que llevaban casi una década gestándose. La NASA había conseguido enviar un hombre a la Luna; los ingenieros de Silicon Valley habían sido capaces de encontrar la manera de colocar un computador programable en un chip llamado «microprocesador», y la ARPA había creado una red que podía conectar computadores distantes
un recién doctorado de Harvard llamado Bob Metcalfe ideó una manera de usar cable coaxial (del tipo que se enchufa en los receptores de televisión por cable) para crear un sistema de elevado ancho de banda que denominó «Ethernet». Estaba inspirado en una red inalámbrica desarrollada en Hawái y conocida como ALOHAnet, que enviaba paquetes de datos a través de la señal de UHF y el satélite. Además, había una red de radio por paquetes en San Francisco, denominada PRNET, y una versión vía satélite llamada SATNET. A pesar de las similitudes, estas redes de conmutación de paquetes no eran compatibles ni interoperables.
la misión de crear un sistema que sirviera para conectarlas entre ellas y con otras redes de paquetes, un objetivo que sus colegas y él comenzaron a llamar «internetwork» («interred»). Al poco tiempo, el nombre se abrevió un poco, a «internet» ... No hay muchas cosas que puedan hacer eso sin romperse. Y aun así, a aquellos viejos protocolos que creamos les va estupendamente ... en 2014, Cerf estaba trabajando en la sede de Google en Washington D. C., aún pasándolo bien y asombrado ante las maravillas que habían obrado al crear internet.
El proceso de desarrollo tecnológico es como construir una catedral. En el curso de varios cientos de años, va llegando gente nueva, cada persona deposita un bloque sobre los antiguos cimientos y dice: «He construido una catedral». Al mes siguiente, se coloca un nuevo bloque encima del anterior. Y entonces aparece un historiador y pregunta: «Bueno, ¿quién ha construido esta catedral?». Peter puso algunos bloques por aquí, y Paul añadió algunos más. Si no vas con cuidado, puedes engañarte a ti mismo y acabar creyendo que hiciste la parte más importante. Pero la realidad es que cada contribución tiene que partir de un trabajo previo. Todo está vinculado al resto.
«La vida será más feliz para el individuo conectado a la Red, porque la gente con la que interaccionará de un modo más intenso será escogida más por una comunión de intereses y objetivos que por los azares de la proximidad», escribieron en un visionario artículo de 1968 titulado «El computador como dispositivo de comunicación». Su optimismo rayaba en el utopismo. «Habrá multitud de oportunidades para que todos (los que puedan permitirse un terminal) encuentren su vocación, pues el mundo entero de la información, con todos sus campos y disciplinas, estará abierto para él»
March 6, 2018
8. El ordenador personal
un ingeniero llamado Douglas Engelbart, que había asumido como la pasión de su vida inventar formas de que los ordenadores pudieran acrecentar la inteligencia humana. El padre de Engelbart, un ingeniero electrotécnico, tenía una tienda en Portland, Oregón, donde vendía y reparaba aparatos de radio; a su abuelo, que gestionaba presas hidroeléctricas en la región del noroeste del Pacífico, le gustaba llevarse a la familia a visitar las gigantescas plantas para ver cómo funcionaban las turbinas y los generadores. De modo que resultaba lógico que Engelbart desarrollara una pasión por la electrónica. En el instituto se enteró de que la marina tenía un programa, rodeado de secretismo, para formar a técnicos en una nueva y misteriosa tecnología llamada «radar», y se esforzó mucho en los estudios para asegurarse de poder entrar en él, algo que hizo.
Tremendamente tímido, se matriculó en una clase de baile folclórico griego de nivel intermedio en el Centro Social de Palo Alto, a fin de encontrar a una mujer con quien casarse, algo que hizo. Al día siguiente de la boda, mientras se dirigía en coche a su trabajo, sintió una espantosa aprehensión que le cambiaría la vida. «Cuando llegué al trabajo ya tenía claro que me había quedado sin objetivos.» Durante los dos meses siguientes se entregó asiduamente a la tarea de encontrar un objetivo en la vida que mereciese la pena. «Examiné todas las cruzadas a las que la gente se podía unir para averiguar cómo podía reciclarme.» Lo que más le llamó la atención fue el hecho de que cualquier esfuerzo por mejorar el mundo resultaba complejo. Pensó en la gente que intentaba luchar contra la malaria o aumentar la producción de alimentos en las zonas pobres, y descubrió que eso llevaba a una compleja serie de otras cuestiones, como la superpoblación y la erosión del suelo. Para tener éxito en cualquier proyecto ambicioso, había que evaluar todas las intrincadas ramificaciones de una acción, sopesar probabilidades, compartir información, organizar a la gente y otras cosas. «Entonces[…]
Cuando terminó su servicio militar, se matriculó en la Universidad de Colorado, donde se entregó a todas sus pasiones; estudió biología, matemáticas, música y teatro, mientras programaba supercomputadores en el Centro Nacional de Investigación Atmosférica. Luego ingresó en la escuela de posgrado de la Universidad de Utah, algo que terminaría por considerar «la mayor suerte que he tenido nunca». El pionero de la informática David Evans estaba creando allí el mejor programa de gráficos del país. El día en que llegó Kay, en el otoño de 1966, Evans le entregó un documento de una pila que tenía sobre su escritorio y le dijo que lo leyera. Era la tesis doctoral del MIT de Ivan Sutherland, que por entonces enseñaba en Harvard, pero que no tardaría en trasladarse a Utah. Redactada bajo la supervisión del teórico de la información Claude Shannon, la tesis llevaba por título «Sketchpad: un sistema de comunicaciones gráficas hombre-máquina».
el jefe del centro de investigación de la empresa de Webster, Nueva York, «el ordenador nunca será tan importante para la sociedad como la fotocopiadora». En un fastuoso congreso corporativo de Xerox celebrado en Boca Ratón, Florida (donde se pagó a Henry Kissinger para que pronunciara el discurso de apertura), se hizo una exhibición del sistema Alto. Por la mañana se realizó una demostración teatral que fue un eco de la «Madre de Todas las Demostraciones» de Engelbart, y por la tarde se montaron treinta Altos en una sala de exposiciones para que cualquiera pudiera usarlos. Los ejecutivos, todos ellos hombres, apenas mostraron interés, pero sus esposas se pusieron de inmediato a probar el ratón y a teclear. «Los hombres pensaban que para ellos era un menoscabo saber teclear —dijo Taylor, que no había sido invitado al congreso, pero que se presentó de todos modos—. Eso era algo que correspondía a las secretarias, de modo que no se tomaron en serio el Alto; pensaban que solo les gustaría a las mujeres. Aquello me reveló que Xerox nunca tendría el ordenador personal.»
«No veo razón alguna por la que alguien podría querer su propio ordenador», afirmó el presidente de DEC, Ken Olsen, en una reunión celebrada en mayo de 1974 en que su comité de operaciones discutía acerca de si crear o no una versión más pequeña de su PDP-8 para el consumidor individual
También estaba arraigada en ellos la característica creencia estadounidense, tan malinterpretada por Tocqueville, de que el individualismo a ultranza y el deseo de formar asociaciones eran absolutamente compatibles, incluso complementarios, especialmente cuando ello implicaba crear cosas en equipo.
trabajó en el turno de noche de un hospital psiquiátrico y se apuntó como cobaya en una serie de experimentos financiados por la CIA, el Proyecto MKUltra, destinados a probar los efectos de la droga psicodélica LSD. A Kesey terminó por gustarle la droga, y mucho. La explosiva combinación de estudiar escritura creativa, tomar ácido cobrando y trabajar como celador en un manicomio se tradujo en su primera novela, Alguien voló sobre el nido del cuco ... Ken Kesey fue una de las musas de la vertiente hippy de este tapiz cultural.
En 'El mito de la máquina', el sociólogo Lewis Mumford advertía de que el auge de los ordenadores podía suponer que «el hombre se convierta en un animal pasivo, sin objetivo y condicionado por las máquinas».
la conjunción de drogas, rock y tecnología del Trips Festival —¡ácido y tomas de corriente!— era discordante. Pero, de manera significativa, resultó ser una exhibición arquetípica de la fusión de elementos que configuraría la era del ordenador personal: tecnología, contracultura, espíritu emprendedor, artilugios, música, arte e ingeniería
«Yo veo a Dios en los instrumentos y mecanismos que funcionan de manera fiable»
Engelbart suscribía la visión de Bush de que algún día la gente tendría sus propios terminales, que podrían utilizar para manipular, almacenar y compartir información. Este amplio concepto necesitaba un nombre adecuadamente grandioso, y a Engelbart se le ocurrió uno, «inteligencia acrecentada.» A fin de poder actuar como pionero en aquella misión, se matriculó en Berkeley para estudiar informática, y obtuvo su doctorado en 1955.
Engelbart decidió usarla para encontrar una manera fácil de que los humanos interactuaran con las máquinas. «Busquemos dispositivos de selección en pantalla», le sugirió a su colega Bill English. Su objetivo era encontrar el modo más fácil de que un usuario señalara y seleccionara algo en una pantalla. Los investigadores estaban probando docenas de opciones distintas para mover un cursor en una pantalla, entre ellas lápices ópticos, palancas de mando, bolas rodantes, paneles táctiles, tabletas con estiletes y hasta un dispositivo que se suponía que los usuarios controlaban con las rodillas.
«oNLine System», o NLS. Además del ratón, este incluía muchos otros avances que conducirían a la revolución del ordenador personal: gráficos en pantalla, pantallas con múltiples ventanas, publicaciones digitales, diarios tipo blog, colaboraciones al estilo Wikipedia, documentos compartidos, correo electrónico, mensajería instantánea, vínculos de hipertexto, videoconferencias tipo Skype y formateo de documentos. Uno de sus genios tecnológicos protegidos, Alan Kay, que más tarde promovería todas y cada una de esas ideas en el Xerox PARC, diría de Engelbart: «No sé qué hará Silicon Valley cuando se quede sin las ideas de Doug».
El año había sido turbulento. En 1968, la ofensiva del Tet puso a la población estadounidense en contra de la guerra de Vietnam; Robert Kennedy y Martin Luther King fueron asesinados, y Lyndon Johnson anunció que no se presentaría a la reelección. Las protestas pacifistas cerraron las principales universidades y entorpecieron la Convención Nacional Demócrata de Chicago. Los rusos aplastaron la Primavera de Praga; Richard Nixon fue elegido presidente, y el Apolo 8 orbitó la Luna. Ese mismo año también se fundó Intel y Stewart Brand publicó el primer Whole Earth Catalog.
Stewart Brand se hallaba a unos cincuenta kilómetros al sur, en el laboratorio de Engelbart, cerca de Stanford, generando imágenes de ordenador y manejando las cámaras. Dos líneas de radiocomunicación por microondas y una conexión telefónica transmitían al laboratorio cada clic de ratón y cada pulsación de teclado que hacía Engelbart, y enviaban imágenes e información de vuelta al auditorio. El público presenció incrédulo cómo Engelbart colaboraba con otros colegas distantes para crear un documento; diferentes personas hicieron correcciones, agregaron gráficos, cambiaron la maquetación, crearon un mapa e incorporaron elementos auditivos y visuales en tiempo real. Incluso fueron capaces de crear juntos vínculos de hipertexto. En suma: ya en 1968, Engelbart efectuó una demostración de casi todo lo que hoy hace un ordenador personal conectado a una red. Los dioses de las demostraciones le acompañaron, y para su sorpresa no se produjo fallo alguno. La multitud le obsequió con una gran ovación. Algunos de los asistentes incluso se precipitaron hacia el escenario como si fuera una estrella del rock, lo que en algunos aspectos podría decirse que era cierto.
A Kay le llamó la atención el hecho de que los ordenadores parecieran aumentar antes que reducir el trabajo pesado de los humanos ... Kay extraía ideas de numerosas fuentes. Asistió a una conferencia de Marvin Minsky, del MIT, sobre la inteligencia artificial y el terrible modo en que las escuelas estaban anulando la creatividad de los jóvenes estudiantes al no enseñarles a abordar imaginativamente la complejidad. «Lanzó una tremenda diatriba contra los métodos de educación tradicionales», recordó Kay. Luego conoció a un colega de Minsky, Seymour Papert, que había creado un lenguaje de programación llamado LOGO que resultaba lo bastante sencillo como para que lo utilizara un escolar. Uno de sus numerosos trucos consistía en permitir a los estudiantes que emplearan órdenes simples para controlar una tortuga robótica que se movía por toda el aula
«Dado que el coste de mantener un archivo de información en el ordenador y hacerlo accesible al público será pequeño, hasta un estudiante de instituto podría competir con el New Yorker si escribiera lo bastante bien y si el boca a oreja y la mención por parte de reseñadores atrajera la atención pública sobre él.» También predijo los contenidos elaborados por medio de una colaboración abierta; un usuario podría «decirle al sistema si la cura para la calvicie del año anterior había funcionado o no y conseguir un resumen de las opiniones de quienes se habían molestado en dejar constancia de sus impresiones sobre la cura que ahora él se planteaba probar»
En 1970, Xerox Corporation siguió los pasos de Bell System poniendo en marcha un laboratorio dedicado a la investigación pura. Para evitar que se viera contaminado por la mentalidad burocrática de la empresa o por las exigencias cotidianas de su negocio, se ubicó en el parque industrial de Stanford, a casi cinco mil kilómetros de la sede central de la empresa en Rochester, Nueva York.
Cuando Kay fue al PARC para su entrevista formal, le preguntaron cuál esperaba que fuera su gran logro. «Un ordenador personal», respondió. Cuando le preguntaron qué era eso, cogió una cartera del tamaño de un cuaderno, la abrió y dijo: «Esto será una pantalla plana. Habrá un teclado aquí abajo, y tendrá suficiente potencia para almacenar su correo, archivos, música, material gráfico y libros. Todo en un paquete más o menos de este tamaño y de alrededor de un kilogramo de peso. De eso es de lo que estoy hablando». Su entrevistador se rascó la cabeza y murmuró entre dientes: «Sí, claro». Pero Kay consiguió el trabajo.
Una combinación de este dispositivo “para llevar a todas partes” y de una utilidad de información global como la red de la ARPA o una televisión por cable bidireccional llevará las bibliotecas y las escuelas (por no hablar de las tiendas y las vallas publicitarias) a casa.» Era una visión atractiva del futuro, pero que aún tardaría otras dos décadas en inventarse ... «Solo contraté a gente a la que se le iluminaban los ojos al oír hablar de la idea del ordenador portátil —recordaba Kay—. Pasábamos una gran parte del día fuera del PARC, jugando al tenis, montando en bici, bebiendo cerveza, comiendo comida china y hablando constantemente del Dynabook
Jerry Elkind, el gerente del laboratorio de ordenadores del PARC. «Jerry Elkind y Alan Kay eran como criaturas de planetas distintos; uno era un austero y riguroso ingeniero y el otro, un audaz filibustero filosófico» ... Tras la reunión, se llevó a Kay aparte, lo consoló y le ofreció algunos consejos. Tenía que dejar de ser un soñador solitario y, en lugar de ello, preparar una propuesta bien articulada y acompañada de un presupuesto. «¿Qué es un presupuesto?», le preguntó Kay.
«Efrem decía que, si la gente le ponía la mano encima, lo rompería —recordaba Felsenstein—. Yo comulgaba con la que se convertiría en la filosofía de la Wikipedia, en virtud de la cual, si se permitía acceder a la gente, esta adoptaría una actitud protectora y lo arreglaría cuando se estropeara.» Él creía que los ordenadores tenían que ser como juguetes. «Si animas a la gente a trastear con el equipo, podrás desarrollar un ordenador y una comunidad en simbiosis.»
«La sociedad distópica concebida por George Orwell tras la Segunda Guerra Mundial, más o menos en la misma época en que se inventó el transistor, no se ha materializado en absoluto —escribieron los historiadores Michael Riordan y Lillian Hoddeson—, debido en gran parte a que los dispositivos electrónicos transistorizados han potenciado a las personas creativas y a los emprendedores despiertos mucho más que al Gran Hermano.»
- El que ríe por último ríe mejor?
Para cuando tuvo lugar la tercera reunión del club, en abril de 1975, había hecho un divertido descubrimiento. Había escrito un programa para ordenar números, y, mientras lo ejecutaba, escuchaba una emisión meteorológica en una radio de transistores de baja frecuencia. La radio empezó a hacer «zip-zzziiip-ZZZIIIPP», en distintos tonos, y Dompier se dijo a sí mismo: «¡Mira por dónde! ¡Mi primer dispositivo periférico!». Entonces se puso a experimentar. «Probé algunos otros programas para ver cómo sonaban, y después de unas ocho horas de trastear tenía un programa capaz de producir tonos musicales y, de hecho, de hacer música.» Elaboró un gráfico de los tonos producidos por sus diferentes bucles de programa, y finalmente logró introducir un programa por medio de los conmutadores de palanca que, al ejecutarse, tocaba «The Fool on the Hill», de los Beatles, en su pequeño aparato de radio.
March 22, 2018
9. Software
Lleva a cabo el trabajo de logística que permite que la unidad central de procesamiento compute: pasar de un programa a otro; asignar espacio de almacenamiento a los ficheros, y mover los datos que entran o salen de los módems, las unidades de disco y las impresoras»
Allen ideó una manera de emular el microprocesador de un mainframe. Como explicó a posteriori, la emulación del 8008 «reflejaba una perogrullada en los ambientes tecnológicos que se remontaba a las teorías de Alan Turing en los años treinta: cualquier ordenador se puede programar para que se comporte como cualquier otro».
programar el sistema de gestión de su red eléctrica, contrató a Gates y Allen. Gates y sus padres hablaron con el director de Lakeside, que estuvo de acuerdo en que ese trabajo sería más beneficioso desde un punto de vista educativo que asistir al último semestre de la escuela. Allen pensaba lo mismo respecto a su semestre en la universidad.
Gates solo solicitó la admisión en tres universidades —Harvard, Yale y Princeton— y adoptó una estrategia diferente con cada una de ellas. «Tengo un talento natural para redactar solicitudes de entrada en la universidad», se jactó, plenamente consciente de su capacidad para brillar en los procesos de selección. De cara a Yale, se presentó como un aspirante a político e hizo hincapié en el mes de prácticas estivales en el Congreso; para Princeton, se centró en su deseo de ser ingeniero de software, y para Harvard explicó que su pasión eran las matemáticas. También se planteó la posibilidad del MIT, pero en el último momento prefirió jugar al pinball en lugar de hacer la entrevista. Lo aceptaron en las tres y optó por Harvard.
Como muchos innovadores, Gates era un rebelde sin causa. Decidió que no asistiría a las clases de ninguna de las asignaturas en las que estaba matriculado, y que solo lo haría en asignaturas a las que no se había apuntado. Cumplió esta regla a rajatabla
Steve Ballmer era muy distinto de Gates. Grande, escandaloso y sociable, era un adicto a las actividades del campus al que le encantaba participar en múltiples organizaciones o dirigirlas. Estaba en el Hasty Pud ding Club, que escribía y producía obras de teatro, y ejercía, con el entusiasmo de una animadora, como entrenador del equipo de fútbol. Era editor del Advocate, la revista literaria del campus, y director publicitario del Crimson, el periódico. Incluso se apuntó a uno de los caducos clubes masculinos, y convenció a su nuevo amigo del alma, Gates, para que hiciese lo propio. «Una experiencia extraña», la definió Gates.
Una noche estaban cenando en la Currier House, la residencia de Gates, sentados a una mesa con otros obsesos de las matemáticas, y empezaron a quejarse de la aburrida tarea que tenían por delante: escribir las subrutinas matemáticas de coma flotante que permitirían que el programa manejase números tanto muy pequeños como muy grandes, y números decimales en notación científica. Entonces, un chico de Milwaukee de pelo rizado, Monte Davidoff, soltó: «Yo he escrito subrutinas como esas».
En junio de 2007, cuando volvió a Harvard para recibir un título honorario, comenzó su discurso con un comentario dirigido a su padre, que estaba entre el público. «He esperado más de treinta años para poder decir esto: “Papá, siempre te dije que volvería para graduarme”.»
Gates exigió un contrato formal y, tras mucho regatear, acordó conceder la licencia del software a MITS durante diez años, para que se distribuyese con cada Altair, a cambio de 30 dólares por copia. Gates logró introducir en el acuerdo dos cláusulas que tendrían relevancia histórica. Exigió que Allen y él conservaran la propiedad del software; MITS poseería únicamente el derecho a ofrecerlo bajo licencia. También pidió que MITS hiciese «todo lo que esté en su mano» para ceder la licencia del software a otros fabricantes de ordenadores, repartiéndose los ingresos con Gates y Allen. Esto sentó un precedente para el acuerdo al que Gates llegaría seis años más tarde con IBM.
Gates era quien poseía una personalidad más característica del innovador. «Un innovador suele ser un fanático, alguien a quien le encanta lo que hace, que trabaja día y noche, capaz de ignorar hasta cierto punto las cosas normales, y que por tanto se arriesga a que se le considere un poco desequilibrado —explicó—. Sin duda, desde la adolescencia y hasta los treinta años, yo encajaba en ese modelo.» Trabajaba, como lo había hecho en Harvard, a rachas que podían durar hasta treinta y seis horas, y después se acurrucaba en el suelo de su despacho y se quedaba dormido. Allen contó que Gates «vivía en estados binarios; o bien rebosaba de la energía nerviosa procedente de la docena de cocacolas que se tomaba al día, o bien estaba completamente muerto».
Gates era también un rebelde con escaso respeto por la autoridad, otro rasgo característico de los innovadores. A la gente como Roberts, un antiguo oficial de las fuerzas aéreas con cinco hijos que lo trataban de usted, Gates le parecía un niño mimado ... arriesgarse era algo congénito, y se relajaba a última hora de la noche conduciendo a velocidades de infarto por carreteras de montaña hasta una fábrica de cemento abandonada. «A veces me preguntaba por qué Bill conducía tan rápido —comentó Allen—. Llegué a la conclusión de que era su forma de liberar tensión. Nuestro trabajo le resultaba tan estresante que necesitaba tener alguna manera de dejar de pensar durante un rato en el negocio y en el código.
Wozniak tuvo que pasar la noche en el calabozo, donde enseñó a los demás reclusos cómo sacar los cables del ventilador del techo y conectarlos a los barrotes de las celdas para que el carcelero se llevase una descarga cuando fuera a abrir la puerta ... Normalmente, me costaba mucho explicarle a la gente los diseños en los que estaba trabajando, pero Steve lo entendía enseguida —contó Wozniak—. Me gustaba. Era bastante delgado y enjuto, y estaba lleno de energía.» Jobs también estaba impresionado.
A pesar de sus hábitos zen recién adquiridos, Jobs se sintió impelido a informar a sus compañeros de trabajo de que los consideraba unos «tontos del culo» cuyas ideas eran una mierda ... Le enseñé que, si actúas como si pudieses hacer algo, lo acabarás consiguiendo. Le dije: “Finge que controlas perfectamente la situación y la gente supondrá que es así”.» ...Woz pensaba que tardaría varias semanas en completar la tarea, pero, en el que fue uno de los primeros casos prácticos de lo que sus colegas llamaban su «campo de distorsión de la realidad», Jobs miró a Woz sin pestañear y lo convenció de que podía hacerlo en cuatro días.
Uno de los asistentes a la reunión hizo circular una hoja con las especificaciones del nuevo microprocesador de Intel. «Esa noche repasé la hoja con los datos del microprocesador y vi que disponía de una instrucción para añadir el contenido de una posición de memoria al registro A —recordaba—. Me dije: “Esto es interesante”. Además, tenía otra instrucción que se podía utilizar para restar el contenido de la memoria del registro A ...Tras permanecer todo el día dedicado al diseño de calculadoras en HP, Wozniak pasaba por su casa para una cena rápida y volvía a su cubículo para trabajar en su ordenador.
Formaban una pareja extraña pero poderosa. Woz era un ingenuo angelical que parecía un oso panda y Jobs, un embaucador poseído con aspecto de galgo. Gates había forzado a Allen a cederle más de la mitad del negocio que tenían en común
Stanford y estudió el Cuisinart. Decidió que el próximo ordenador personal debería parecerse a un electrodoméstico; todo encajaría dentro de una impecable carcasa y no necesitaría montaje. Desde la fuente de alimentación hasta el software, del teclado al monitor, todo debería estar íntimamente integrado.
Otras de las empresas eran Cromemco, Vector Graphics, Southwest Technical Products, Commodore e IMSAI. Con todo, el Apple II fue el primer ordenador sencillo y completamente integrado, del hardware al software. Salió a la venta en junio de 1977 por 1.298 dólares, y en tres años se vendieron cien mil unidades ... Que IBM sacase un ordenador personal sería como enseñar a un elefante a bailar claqué», afirmó un experto.
los ordenadores son como las matemáticas; podemos crear nuestro propio mundo, con sus propias reglas.»
La manera mejor y más efectiva de liderar es conseguir que la gente haga las cosas porque quiere hacerlas, no porque uno quiere que las haga.» Un líder así sabe cómo propiciar la autogestión de los grupos.
Cada modelo tenía sus ventajas e incentivos para la creatividad, y también sus profetas y discípulos. Con todo, la estrategia que mejor funcionó fue la de que coexistiesen los tres modelos, junto con diversas combinaciones de abierto y cerrado, integrado y no integrado, privativo y libre, Windows y Mac, Unix y GNU, Linux y OS X, iOS y Android; una variedad de enfoques que compiten desde hace décadas, se estimulan mutuamente y ejercen de contrapoder para evitar que cualquiera de los modelos llegue a ser tan dominante como ahogar para la innovación.
April 3, 2018
April 3, 2018
10. Conectados
se haría realidad la visión de Bush, Licklider y Engelbart de ordenadores que incrementarían la inteligencia humana al servir de herramientas tanto para la creatividad personal como para la colaboración.
En 1973 encargó un análisis del tráfico en ARPANET que puso de manifiesto que, menos de dos años después de su invención, el correo electrónico suponía el 75 por ciento del total del tráfico
listas de correo». La primera lista importante, en 1975, fue SF-Lovers, para amantes de la ciencia ficción. En un principio, los gestores de la ARPA se plantearon cerrarla, por temor a que a algún senador no le hiciese mucha gracia que se empleara el dinero del ejército en financiar un lugar de encuentro virtual de gente interesada en la ciencia ficción, pero los moderadores del grupo lograron argumentar que se trataba de un experimento valioso en la gestión de grandes intercambios de información.
El pequeño aparato que por fin estableció una conexión entre los ordenadores domésticos y las redes globales se llamaba «módem». Podía modular y demodular (de ahí su nombre) una señal analógica, como la que recorría un circuito telefónico, para transmitir y recibir información digital. Permitía así que cualquiera conectase sus ordenadores a otros a través de las líneas telefónicas, y eso constituyó el pistoletazo de salida de la revolución online.
Generemos una conversación —propuso—, traigamos a la gente más brillante del mundo y dejemos que decidan sobre qué quieren hablar.» ... Solo estar en The WELL y hablar con gente con la que una no se plantearía establecer contacto en otro contexto, tenía su propio atractivo
Von Meister formaba parte de la primera generación de emprendedores de los medios de comunicación —más parecidos a Ted Turner que a Mark Zuckerberg—, que vivían a lo grande y aunaban hasta tal punto insensatez y astucia que eran casi indistinguibles. Le gustaban las mujeres llamativas y el buen vino tinto, los coches deportivos y los aviones privados, el whisky escocés de calidad y los puros de contrabando. «Bill von Meister no era solo un emprendedor en serie, sino un emprendedor patológico —dijo Michael Schrage, que escribió sobre él para el Washington Post—.
En el lanzamiento oficial del servicio, que tuvo lugar en julio de 1979 en el hotel Plaza de Manhattan, el escritor de ciencia ficción y rostro publicitario Isaac Asimov proclamó: «¡Este es el comienzo de la era de la información!» ... The Source conectaba los ordenadores domésticos mediante líneas telefónicas con una red que ofrecía tablones de anuncios, intercambio de mensajes, noticias, horóscopos, guías de restaurantes, clasificaciones de vinos, compras, información meteorológica, horarios de vuelos y cotizaciones bursátiles. En otras palabras, fue uno de los primeros servicios online dirigido a los consumidores. (El otro fue CompuServe, una red de compartición de tiempo de computación orientada a las empresas que en 1979 se empezaba a aventurar en el mercado de las conexiones telefónicas de consumidores.)
donde podía estar celebrándose una sesión con algún personaje famoso. Los usuarios de AOL no eran clientes o suscriptores, sino «miembros». AOL creció porque contribuía a crear una red social ...«septiembre eterno». El nombre aludía al hecho de que cada septiembre llegaba a las universidades una nueva hornada de alumnos primerizos que, desde las redes de los campus, accedían a internet. Al principio sus publicaciones solían ser irritantes, pero al cabo de unas semanas ya habían aprendido la suficiente «netiqueta» como para integrarse en la cibercultura. Sin embargo, la apertura de los diques en 1993 provocó un flujo interminable de novatos, que desbordó las normas sociales de la Red y desvirtuó la sensación de pertenecer a un mismo club existente hasta entonces. «Septiembre de 1993 pasará a la historia como el “septiembre que nunca acabó”»
El padre de Gore también había sido senador. «Recuerdo ir en coche con mi padre desde Carthage a Nashville mientras él me explicaba por qué necesitábamos algo mejor que esas carreteras de dos carriles —recordaba Gore hijo—. No bastarán para satisfacer nuestras necesidades.»40 Gore padre contribuyó a redactar la legislación del programa de autopistas interestatales, aprobada con los votos de los dos grandes partidos, lo cual le sirvió de inspiración a su hijo para ayudar a promocionar lo que él apodó la «autopista de la información» ... Tras ser elegido vicepresidente en 1992, Gore impulsó la Ley de Infraestructura Nacional de la Información de 1993, que puso internet a disposición del público en general y lo introdujo en la esfera comercial
Se financió principalmente con dinero público, pero dio beneficios miles de veces superiores a la inversión, al constituir el germen de una nueva economía y una era de crecimiento económico.
April 10, 2018
April 10, 2018
11. La Red
Cuando apareció el navegador Mosaic, Yang desvió su atención hacia la Red, y junto con Filo comenzó a recopilar a mano un directorio de sitios siempre en constante expansión. Estaba organizado por categorías —como «Negocios», «Educación», «Entretenimiento», «Gobierno», etc.—, y cada categoría contaba con decenas de subcategorías. A finales de 1994, habían rebautizado la guía con el nombre de Yahoo! De entrada, había un problema obvio; con el número de sitios web multiplicándose por diez cada año era imposible mantener un directorio actualizado a mano. Por suerte, había una herramienta que ya se estaba usando para rebuscar información guardada en los sitios de FTP y Gopher. Se la conocía como «araña web», porque se dedicaba a deslizarse de un servidor a otro por todo internet recopilando un índice. Las dos arañas web más famosas recibieron los nombres de dos personajes de cómic, Archie (para los archivos FTP) y Veronica (para Gopher). En 1994, una multitud de ingenieros decididos estaban creando sus arañas para que sirviesen como herramienta de búsqueda en la Red. Entre ellas se encontraban WWW Wanderer («merodeadora web»), creada por Matthew Gray en el MIT; WebCrawler («oruga web»), obra de Brian Pinkerton en la Universidad de Washington[…]
Entre los libros que inspiraron a Brin se encontraban las memorias del físico Richard Feynman, que pregonó el poder resultante de la unión de las ciencias y el arte del mismo modo que lo hiciera Leonardo da Vinci. «Recuerdo que había un fragmento en el que explicaba cuánto deseaba ser un Leonardo, un artista y científico al mismo tiempo —dijo Brin—. Me pareció muy alentador. Creo que es un empeño que conduce a la realización.» Brin fue capaz de finalizar los estudios de secundaria en tres años y de licenciarse en el mismo tiempo por la Universidad de Maryland, donde obtuvo un posgrado en matemáticas e informática.
los padres de Berners-Lee eran científicos informáticos. Se dedicaban a la programación del Ferranti Mark I, la versión comercial del computador de programa almacenado de la Universidad de Manchester. Una tarde, en casa, el padre (cuyo jefe le había pedido que preparase una disertación sobre cómo conseguir que los ordenadores fueran más intuitivos) aludió a varios libros sobre el cerebro humano que estaba leyendo. Su hijo recordaba: «La idea que me quedó grabada fue que los ordenadores podrían llegar a ser mucho más potentes si se lograba programarlos para que vinculasen información que de otro modo permanecería inconexa». También hablaron sobre el concepto de «máquina universal» de Alan Turing. «Así fue como me di cuenta de que lo que limitaba todo lo que podías hacer con un ordenador no eran sino los límites de tu propia imaginación.»
Berners-Lee nació en 1955, el mismo año que Bill Gates y Steve Jobs, y consideraba que aquella fue una época perfecta para interesarse en la electrónica. Los chicos de aquel tiempo conseguían con facilidad un equipo básico y unos componentes con los que pudieran jugar. «Las cosas salían a nuestro paso en el momento preciso
«Empezamos a concebir circuitos lógicos bastante complejos, pero terminaban siendo imposibles de llevar a cabo porque requerían el uso de demasiados transistores», señaló. No obstante, poco después de toparse con aquel problema, los microchips estuvieron al alcance de todos en las tiendas de electrónica. «Uno compraba aquellas bolsitas de microchips con la paga semanal y se daba cuenta de que podía construir el núcleo de un computador.» Y no solo eso; además, uno podía comprender el núcleo del computador, ya que había recorrido el camino que iba desde los simples interruptores hasta los microchips pasando por los transistores, consciente de cómo funcionaba cada elemento.
Cuando uno ha logrado construir algo con cables y clavos, si oye decir que un chip o un circuito lleva un conmutador, se siente seguro al usarlo porque es consciente de que puede diseñar otro igual —afirmó—. Ahora los muchachos consiguen un MacBook y lo consideran un dispositivo. Lo tratan como un frigorífico y esperan que se llene de cosas buenas, pero no saben cómo funciona. No acaban de comprender lo que mis padres y yo sabíamos: que el único límite de lo que se puede llevar a cabo con un ordenador lo impone la imaginación de quien lo usa.»
Whole Earth Catalog del siglo XIX, y estaba repleto de información y relaciones al azar, todo bien indexado. «Se emplaza a los averiguadores a consultar el índice del final», se informaba en la portadilla. En 1894 llevaba 89 ediciones y había vendido 1.188.000 ejemplares. «Aquel libro servía de portal a un enorme acervo de información; uno encontraba de todo, desde cómo quitar manchas de la ropa hasta consejos para invertir dinero
descubriría una gran verdad sobre la innovación: las ideas nuevas afloran cuando una multitud de conceptos casuales encajan entre sí hasta fusionarse. Describió este proceso de la siguiente manera: «Las ideas a medio concretar flotan a nuestro alrededor. Provienen de distintos sitios, y la mente tiene una manera maravillosa de hacerlas revolotear hasta que un día encajan
Utilizando un ordenador NeXT, el elegante híbrido de terminal de trabajo y ordenador personal creado por Jobs antes de ser expulsado de Apple, Berners-Lee adaptó el protocolo en el que había estado trabajando (llamado Remote Procedure Call, «llamada a procedimiento remoto»), que permitía a un programa que se estuviese ejecutando en un ordenador invocar una subrutina perteneciente a otro ...lo presionaron para que cambiase las tres palabras y las convirtiese en Uniform Resource Locators («localizadores de recursos uniformes», esas URL del estilo de http://www.cern.ch, que ahora usamos a diario
A finales de 1990 había creado un conjunto de herramientas que permitieron que su red de trabajo cobrase vida: un Hypertext Transfer Protocol (HTTP, «protocolo de transferencia de hipertexto») para que el hipertexto pudiese ser intercambiado online, un Hypertext Markup Language (HTML, «lenguaje de marcas de hipertexto») para crear páginas, un navegador rudimentario que sirviese como la aplicación de software encargada de recuperar y mostrar la información, y un software para servidor capaz de responder a las peticiones de la red.
Vaga pero excitante», anotó en el margen superior del documento su jefe, Mike Sendall. «Cuando leí la solicitud de Tim —admitiría más tarde—, no podía ni imaginarme de qué se trataba, pero me pareció que era algo genial.» De nuevo, un inventor genial se vio necesitado de un colaborador para que una idea cobrase vida ... Juntos formaron una sociedad que suele verse en los equipos de innovadores, el diseñador de producto visionario y el diligente administrador de proyectos ... Un día, Cailliau intentó comentar el plan de un proyecto con BernersLee y se dio cuenta de que «¡no comprendía el concepto!
Una vez que el proyecto recibió el visto bueno oficial, los administradores del CERN quisieron patentarlo. Cuando Cailliau planteó el asunto, Berners-Lee se opuso. Quería que la Red se expandiese y evolucionase tan rápido como fuera posible, y eso significaba que debía ser gratuita y abierta. En un momento dado, le dirigió la mirada a Cailliau y le preguntó en tono acusatorio: «Robert, ¿tú quieres hacerte rico?». Tal como recordaba el interpelado, su primera reacción fue: «Bueno, a nadie le viene mal, ¿no?». Respuesta incorrecta. Cailliau descubrió que «por lo visto aquello no le importaba demasiado. Tim no está metido en esto por dinero. Acepta un abanico mucho más amplio de habitaciones de hotel que algunos directores ejecutivos».
El CERN publicó un documento en el que afirmaba «renunciar a toda propiedad intelectual respecto a dicho código, tanto a la fuente como a la forma binaria, y se garantiza a cualquiera el permiso para utilizarlo, duplicarlo, modificarlo y redistribuirlo». Al final, el CERN unió fuerzas con Richard Stallman y adoptó el GNU de este último, un sistema operativo libre y de código abierto. El resultado fue uno de los recursos gratuitos y abiertos más colosales de la historia.
El objetivo de internet y de la Red es buscar una serie de reglas que permitan que los ordenadores trabajen juntos en armonía, y nuestra cruzada espiritual y social pretende encontrar una serie de normas que permitan que la gente trabaje junta en armonía» ... La World Wide Web alcanzó velocidad supersónica en 1993. El año comenzó con cincuenta servidores web en todo el mundo, y en octubre eran quinientos.
El hombre —o el niño crecidito— que creó el Mosaic era un estudiante universitario, cortés pero impetuoso, llamado Marc Andreessen, un gigantón ufano de casi dos metros de altura alimentado a base de maíz, nacido en Iowa en 1971 y criado en Wisconsin. Era un admirador de los pioneros de internet, y sus escritos le servían de inspiración. «Cuando conseguí un ejemplar de “Como podríamos pensar”, de Vannevar Bush, me dije: “Alto ahí, ¡esto es! ¡Se le ha ocurrido!”. Bush se imaginó internet con toda la claridad con la que uno puede hacerlo teniendo en cuenta que no disponía de ordenadores digitales. Charles Babbage y él jugaban en la misma liga.» Otro de sus héroes era Doug Engelbart. «Su laboratorio era el nodo número cuatro en internet, que era como tener el cuarto teléfono del mundo. Tuvo la increíble corazonada de lo que internet sería antes de que existiera siquiera.»
Codificaron sin parar durante tres o cuatro días —Andreessen aguantaba a base de leche y galletas, y Bina a base de caramelos Skittles y refrescos Mountain Dew—, y luego durmieron todo un día para recuperarse. Formaban un equipo fenomenal; Bina era un programador metódico y Andreessen, un visionario con su producto como prioridad absoluta.
Cuando Tim se presentó allí, venía más en calidad de visita de Estado que para celebrar una sesión de trabajo. La Red estaba subiendo como la espuma, y a él le molestaba no poder controlarla.» La renuencia de Berners-Lee a incorporar imágenes se le antojaba anticuada y purista. «Solo quería texto —recordaba—. Muy en concreto, desaprobaba las revistas. Tenía una visión muy purista, básicamente lo que deseaba era que se usase para publicar artículos científicos. En su opinión, las imágenes eran el primer peldaño en el camino al infierno. Y el camino al infierno es el contenido multimedia y las revistas, lo chillón, los juegos y los artículos de consumo.»
A finales de la década de 1990, Berners-Lee trató de desarrollar un sistema de micropagos para la Red a través del World Wide Web Consortium (W3C), que él mismo presidía. La idea era idear un modo de incorporar en una página web la información necesaria para realizar un pequeño pago, lo que permitiría la proliferación de diversos servicios de «monedero electrónico» creados por bancos o empresas. Jamás fue puesto en práctica, en parte debido a la cambiante complejidad de las regulaciones bancarias. «Cuando comenzamos, lo primero que intentamos fue incentivar pequeños pagos a la gente que subía contenido —explicó Andreessen—, pero en la Universidad de Illinois no disponíamos de los recursos necesarios para aplicar esa idea. Los sistemas de tarjeta de crédito y los bancos lo imposibilitaron. Nos esforzamos en ello, pero era insoportable negociar con aquella gente. Era insoportable hasta extremos inenarrables.»
Por aquel entonces no había directorios web ni motores de búsqueda, aparte de algunos muy formales, como el Catálogo W3 de la Universidad de Ginebra, y una página de «What’s New» de la NCSA de la Universidad de Illinois. De modo que Hall inventó uno para su sitio, al que adjudicó el elegante nombre de «Here’s a Menu of Cool Shit» («Aquí tenéis un menú de mierda de la buena»). Poco después, en un homenaje a Dostoievski, lo rebautizó «Enlaces de Justin desde el subsuelo». Incluía enlaces a la Fundación Frontera Electrónica, al Banco Mundial y a sitios web creados por expertos en cerveza y fans de la escena musical rave, así como a la página de un chico de la Universidad de Pennsylvania llamado Ranjit Bhatnagar que había diseñado un sitio similar. «Creedme, el autor es un tío muy guay», señalaba Justin. También contaba con una lista de grabaciones piratas de conciertos de Jane’s Addiction y Porno for Pyros. «Dejadme un mensaje si estáis interesados en alguna o si tenéis otras», escribió
En 1997 John Barger, que había creado un divertido sitio web titulado Robot Wisdom, acuñó el término «weblog», y dos años después el diseñador de páginas web Peter Merholz partió la palabra en dos al comentar en broma que usaría la expresión «we blog» («nosotros blogueamos»). La palabra «blog» entró en el habla popular. En 2014 había en el mundo alrededor de 847 millones de blogs ... «Antes de que llegase internet, la mayoría de la gente rara vez escribía por placer o satisfacción intelectual después de graduarse del instituto o de la universidad —señalaba Clive Thompson en su libro Smarter Than You Think—. Esto es algo que a los colectivos profesionales cuyos oficios requieren escribir incesantemente, como los profesores, los periodistas, los abogados o los expertos en marketing, les cuesta comprender.»
Williams tenía una página propia llamada EvHead que contaba con una sección de notas y comentarios actualizados. Al igual que otros que añadían aquella clase de bitácoras a sus páginas de inicio, se veía obligado a teclear elemento por elemento y actualizarlo utilizando código HTML. En un afán por agilizar el proceso, escribió un sencillo archivo de órdenes que convertía automáticamente sus entradas al formato conveniente. Fue un pequeño truco que tuvo un efecto transformador. «La idea de poder teclear una reflexión y que quedase publicada en mi sitio web en cuestión de segundos transformaba por completo la experiencia. Fue una de esas cosas que, al automatizar el proceso, modifica por completo lo que uno está haciendo.» Pronto comenzó a preguntarse si su pequeño complemento podría convertirse en un producto en sí.
Estaba siguiendo otra de las premisas básicas de la innovación: «No te mantengas demasiado centrado».
Después de leer la entrada desolada de Williams, le envió un correo electrónico preguntándole si había algo que pudiera hacer para ayudarle. Acordaron verse cuando Bricklin, que vivía en Boston, asistiera a una conferencia de O’Reilly en San Francisco. Mientras comían sushi en un restaurante, Bricklin le contó que años antes, cuando su empresa se estaba yendo a pique, se había cruzado con Mitch Kapor, de Lotus. A pesar de ser un competidor directo, compartían una ética hacker de colaboración, de modo que este le propuso un trato que le ayudaría a seguir siendo solvente ... Williams siguió adelante y se convirtió en uno de los fundadores de Twitter, una red social y servicio de micropublicación, y luego de Medium, un sitio dedicado a la publicación diseñado para promover la colaboración y el intercambio
En 1995, se inventó otro medio que fue más lejos en lo relativo a facilitar la colaboración en la Red. Se llamaba «wiki», y permitía que los usuarios modificaran páginas web (en este caso, no por medio de una herramienta de edición en su navegador, sino clicando e introduciendo el texto directamente en las páginas que funcionaban con software wiki) ... Pero no habría un supervisor ni un «portero» que aprobase los cambios. Funcionaría, afirmó con su alegre optimismo del Medio Oeste, porque «en general la gente es buena». Era precisamente lo que había imaginado Berners-Lee, una Red que fuese reescrita más que leída. «Las wikis fueron una de las herramientas que facilitaron la colaboración —señaló—. Los blogs fueron otra.»
Criarme en Huntsville durante el auge del programa espacial me dio una especie de perspectiva optimista acerca del futuro —observó Wales—. Uno de mis primeros recuerdos es que las ventanas de casa tableteaban cuando se estaban realizando pruebas con cohetes. El programa espacial venía a ser como nuestro equipo de fútbol local, de modo que era emocionante y uno sentía que vivía en un pueblo dedicado a la tecnología y la ciencia.»
Fundó y moderó una lista de correo destinada a debatir sobre Ayn Rand, la escritora estadounidense nacida en Rusia que había abanderado la filosofía libertaria y objetivista. Era muy flexible en lo relativo a quién podía unirse al foro, le molestaban las trifulcas y los ataques personales gratuitos
la multitud de apostadores deportivos que participaban en su sitio web proporcionaban un informe matutino mucho más preciso que el que cualquier experto pudiese ofrecer por sí solo. También le causó una profunda impresión la lectura de The Cathedral and the Bazaar, de Eric Raymond, en el que se explicaba por qué un bazar abierto y creado por una multitud de gente era mejor modelo para un sitio web que una catedral, cuya construcción era controlada desde arriba.
Wikipedia alzó el vuelo. Fue al contenido web lo que GNU/Linux era al software: un patrimonio común ... El estudioso de los medios de comunicación Clay Shirky explicó el proceso en los siguientes términos: «Imaginemos una pared en la que fuese más fácil borrar que añadir grafitis. La cantidad de grafiti en dicha pared dependerá del compromiso de sus defensores»
Mientras crecía de manera orgánica y tanto el contenido como la gestión surgían de su base, Wikipedia fue capaz de expandirse como una enredadera. A principios de 2014 había ediciones en 287 idiomas que iban desde el afrikaans hasta el samogitiano. El número total de artículos era de 30 millones, con 4.400.000 en inglés. En cambio, la Encyclopedia Britannica, que dejó de publicar una edición impresa en 2010, contaba con 8.000 artículos en su edición electrónica, menos del 2 por ciento que Wikipedia. «El esfuerzo acumulado de los millones de colaboradores de Wikipedia significa que nos encontramos a un clic de saber lo que es un infarto de miocardio, cuáles fueron las causas de la guerra de la Franja de Agacher o quién fue Spangles Muldoon —ha escrito Clay Shirky—. Se trata de un milagro imprevisto, como cuando “el mercado” decide cuánto pan tiene que haber en la tienda. La Wikipedia, sin embargo, es un fenómeno aún más inusitado que el mercado; no solo la gente aporta gratuitamente todo ese material, sino que está a tu alcance sin coste alguno.» El resultado ha sido el mayor proyecto cooperativo de la historia en el ámbito del conocimiento.
Entre estas motivaciones se encuentran la satisfacción psicológica de interactuar con otros y la gratificación personal por realizar una labor útil. Todos tenemos nuestros pequeños placeres, como coleccionar sellos o ser puntillosos en el buen uso de la gramática, sabernos la media de bateo de Jeff Torborg en la universidad o el orden de la batalla de Trafalgar. Todo esto tiene cabida en Wikipedia ... En Wikipedia nadie sabe si eres o no un plebeyo ... Imaginemos un mundo en el que a cada persona del planeta se le dé acceso libre a todo el conocimiento humano. Eso es lo que estamos haciendo» ... Se trataba de algo más que de «dar» a la gente libre acceso al conocimiento; era también concederle el poder, de un modo nunca antes visto en la historia, de formar parte del proceso de crear y distribuir conocimiento.
Esta fe en el factor humano significó que a Yahoo! le iría mucho mejor que a la competencia durante años (e incluso en la actualidad) a la hora de escoger nuevas historias, si bien no en lo que respecta a proporcionar herramientas de búsqueda. Aun así, era imposible que Srinivasan y su equipo pudieran seguir el ritmo de las páginas que se creaban. A pesar de lo que ella y sus colegas de Yahoo! creían, los motores de búsqueda automatizados se convertirían en el método principal para encontrar cosas en la Red, una vía abierta por otro par de estudiantes de Stanford.
El curso universitario que lo impresionó más, según Page, fue el que versaba sobre la interacción entre humanos y ordenadores, impartido por Judith Olson. El objetivo era comprender cómo diseñar interfaces sencillas e intuitivas.
Incluso dentro de la facultad de ingeniería, se ponía el mismo énfasis en la creación de nuevas empresas que en las publicaciones académicas. «Era la clase de profesores que yo quería, con un pie en la industria y el deseo de llevar a cabo locuras que pusiesen el mundo patas arriba —afirmó Page—. Muchos profesores de informática de Stanford son así.» ... Algunas de las compañías que engendró Stanford fueron Hewlett-Packard, Cisco, Yahoo! y Sun Microsystems. Page, que terminaría añadiendo el nombre más grande a esta lista, pensaba que aquella perspectiva mejoraba la investigación. «Creo que la productividad de la investigación pura era mucho más alta, porque contaba con una base afianzada en el mundo real —señaló—. No era solo teórica. Uno quiere aplicar al problema real aquello en lo que está trabajando.»
Serguéi fue a un colegio Montessori, donde se fomentaba el pensamiento independiente. «No tienes a alguien que vaya diciéndote qué debes hacer —explicó—. Te toca labrarte tu propio camino.» Era algo que tenía en común con Page. Cuando más tarde les preguntaron si el hecho de que sus padres fueran profesores había sido un factor clave, ambos aludieron a su paso por un colegio Montessori como lo más importante ... Me pasé el tiempo suficiente con aquellos juegos para creer que eran el no va más»,
Brin fue a Stanford con una beca de la Fundación Nacional para la Ciencia, y allí decidió centrarse en el estudio de la exploración de datos. (En un doble golpe de efecto, para él más que para la institución, el MIT lo rechazó tal como había hecho con Page ... Según el profesor Rajeev Motwani, uno de sus tutores: «No tenían un respeto fingido por la autoridad. Se pasaban el tiempo desafiándome. No tenían empacho en replicarme: “¡No dice más que gilipolleces!”» ... cuando se enzarzaban en una discusión o se lanzaban pullas eran como dos espadas afilándose.
Winograd había estudiado la inteligencia artificial, pero tras reflexionar sobre la esencia del conocimiento humano, cambió de perspectiva (como hiciera en su momento Engelbart) y se centró en el modo en que las máquinas podían aumentar y ampliar (en lugar de replicar y reemplazar) el conocimiento humano.
Al campo de las interacciones entre seres humanos y máquinas y del diseño de interfaces, a pesar de provenir de la noble estirpe de Licklider, se lo seguía considerando una disciplina más bien en ciernes, desdeñada por los científicos informáticos altivos como una materia que enseñaban meros profesores de psicología
grupo llamado Mining Data at Stanford, o MIDAS. Entre los artículos que publicaron (con la colaboración de otros estudiantes de posgrado como Craig Silverstein, que se convertiría en el primer empleado al fundar Google) había dos análisis sobre la cesta de la compra, una técnica que evalúa hasta qué punto es posible que un consumidor que compra los artículos A y B también compre los artículos C y D. De ahí le vino a Brin su interés en el modo de analizar las pautas relativas al hallazgo de datos en la Red.
Fue entonces cuando a los BackRub Boys se les ocurrió que su índice de páginas ordenado por relevancia podía convertirse en el fundamento de un motor de búsqueda de alta calidad ... Page y Brin se dieron cuenta de que, en lugar de limitarse a tabular el número de enlaces que remitían a una página, lo mejor sería poder asignar también un valor a cada uno de aquellos enlaces externos. Por ejemplo, un enlace externo desde el New York Times debería contar más que uno desde el dormitorio de Justin Hall en Swarthmore. Esto suponía un proceso recurrente con múltiples vericuetos de ida y vuelta; cada página estaba clasificada por el número y la calidad de los enlaces, y la calidad de los enlaces la determinaban el número y la calidad de los enlaces a las páginas que los originaban, y así sucesivamente. «Todo es recurrente —explicó Page—. Todo es un gran círculo. Pero las matemáticas son geniales. Uno puede resolver esto.»
En el curso sobre la interacción entre humanos y ordenadores aprendí que culpar al usuario no es una buena estrategia, así que tenía claro que no estaban haciendo lo correcto. Este convencimiento, que el usuario nunca se equivoca, nos condujo a la idea que daría pie a un motor de búsqueda mejor.» Con PageRank, los resultados principales al buscar «universidad» eran Stanford, Harvard, el MIT y la Universidad de Michigan, algo que lo complació inmensamente. «“Caray” —recordaba Page que exclamó—. Estaba bastante claro para mí y el resto del grupo que, si teníamos un modo de clasificar las cosas basado no solo en la página misma sino en la opinión del mundo entero, contábamos con un elemento verdaderamente valioso para la búsqueda.»
Page y Brin se dispusieron a perfeccionar PageRank añadiéndole más factores, como la frecuencia, el cuerpo de la fuente y la ubicación de palabras clave en la página web. Se sumaban puntos adicionales si las palabras clave se encontraban en la URL, aparecían en mayúsculas o las contenía el título. Comprobaban cada grupo de resultados, a continuación lo ajustaban y perfeccionaban la fórmula ... Page y Brin se esforzaron en mejorar dos facetas de Google. Primero ampliaron el ancho de banda y aumentaron la potencia de procesamiento y la capacidad de almacenamiento muy por encima de los de cualquiera de sus rivales, con lo que aceleraron así su araña web hasta el punto de poder indexar cien páginas por segundo. Además, analizaron obsesivamente la conducta del usuario con el fin de ajustar su algoritmo. Si los usuarios clicaban el resultado principal y no volvían a la lista de resultados, significaba que habían encontrado lo que buscaban, pero si hacían una búsqueda y regresaban enseguida a revisar la pesquisa, ello quería decir que no estaban satisfechos y que los técnicos debían tomar nota, observando la búsqueda refinada, de lo que se había estado tratando de encontrar en primer lugar.
Otra persona dio con la idea de una estrategia basada en los enlaces muy similar a la de PageRank: un técnico chino llamado Yanhong (Robin) Li, que había estudiado en SUNY Buffalo y luego se había incorporado a una filial del Dow Jones ubicada en New Jersey. En la primavera de 1996, justo cuando Page y Brin estaban en plena creación de PageRank, a Li se le ocurrió un algoritmo que llamó RankDext y que determinaba el valor de los resultados de una búsqueda en función del número de enlaces externos a una página y el contenido del texto que anclaban los mismos. Compró un libro para saber cómo debía patentar la idea, y lo hizo con la ayuda del Dow Jones. Sin embargo, la compañía no apoyó la puesta en práctica de la idea, así que Li se mudó al oeste para trabajar en Infoseek y a continuación regresó a China. Allí cofundó Baidu, que se convirtió en el mayor buscador del país y en uno de los más grandes competidores mundiales de Google.
Incluso había una oficina con el cometido de asesorar a quien quisiera obtener una patente y firmar contratos de licencia. «En Stanford disponemos de un entorno que promueve la emprendeduría y la investigación arriesgada —afirmó el rector John Hennessy—. Aquí la gente tiene claro que a veces la mejor manera de dejar una impronta en el mundo no es escribir un artículo, sino coger la tecnología en la que uno cree y producir algo con ella.»
El algoritmo de Page y Brin partía de los miles de millones de juicios humanos efectuados por la gente al crear enlaces desde sus sitios web. Era una forma automatizada de extraer la sabiduría humana; en otras palabras, una forma más elevada de simbiosis humano-ordenador. «El proceso puede parecer completamente automatizado —explicó Brin—, pero en lo que atañe a la cantidad de intervención humana en el producto final, hay que contar con los millones de personas que dedican su tiempo y sus esfuerzos a diseñar páginas web, a determinar a quién enlazan y cómo, y ahí es donde se encuentra el elemento humano.»
April 13, 2018
12. Por siempre Ada
En internet la gente no inventa cosas; simplemente expande una idea que ya existía. Aquí radica otra lección: puede que la era digital parezca revolucionaria, pero se basaba en expandir las ideas transmitidas por las generaciones anteriores. La colaboración no se daba simplemente entre contemporáneos, sino también entre generaciones. Los mejores innovadores fueron los que supieron entender la trayectoria del cambio tecnológico y tomaron la batuta de los innovadores que les precedieron. Steve Jobs se basó en el trabajo de Alan Kay, que a su vez se basó en Doug Engelbart, que a su vez se basó en J. C. R. Licklider y Vannevar Bush. Cuando Howard Aiken diseñaba su computador digital en Harvard, se inspiró en un fragmento que encontró de la máquina diferencial de Charles Babbage, e hizo que los miembros de su equipo leyeran las «Notas» de Ada Lovelace.
Cuando Steve Jobs diseñó una nueva sede central para Pixar, se obsesionó con los posibles modos de estructurar el atrio, e incluso acerca de dónde situar los cuartos de baño, a fin de que se produjeran encuentros personales fortuitos. Una de sus creaciones fue el plano de la nueva y emblemática sede central de Apple, un círculo con anillos de espacios de trabajo abiertos en torno a un patio central.
Nosotros, los humanos, podemos seguir siendo relevantes en una era de informática cognitiva porque somos capaces de pensar de manera distinta, algo que un algoritmo, casi por definición, no puede lograr. Poseemos una imaginación que, como decía Ada, «aúna cosas, hechos, ideas, concepciones en combinaciones nuevas, originales, infinitas, en constante variación». Discernimos patrones y apreciamos su belleza. Entretejemos información en narrativas. Somos animales narradores de historias, además de sociales. La creatividad humana implica valores, intenciones, juicios estéticos, emociones, conciencia personal y una concepción moral. Eso es lo que las artes y las humanidades nos enseñan, y de ahí que esos ámbitos constituyan una parte de la educación tan valiosa como la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Si nosotros, los mortales, hemos de mantener nuestra parte de la simbiosis humano-ordenador, si pretendemos conservar el papel de socios creativos de nuestras máquinas, debemos seguir alimentando las fuentes de nuestra imaginación, originalidad y humanidad. Eso es lo que aportamos a la fiesta.
Las personas a quienes les gustan las artes y las humanidades deberían esforzarse en apreciar las bellezas de las matemáticas y la física, tal como hizo Ada. De lo contrario, seguirán siendo meros espectadores en la intersección de las artes y las ciencias, que es donde se producirá la mayor parte de la creatividad de la era digital. Cederán el control de ese territorio a los ingenieros. Muchas personas que ensalzan las artes y las humanidades, que aplauden vigorosamente los tributos a su importancia en nuestras escuelas, afirman sin el menor embarazo (y a veces hasta bromeando) que no entienden de matemáticas o de física. Alaban las virtudes de aprender latín, pero no tienen la menor idea de cómo escribir un algoritmo o distinguir el BASIC del C++, o el Python del Pascal. Consideran que quienes no distinguen Hamlet de Macbeth son unos ignorantes, mientras que podrían admitir alegremente que ignoran la diferencia entre un gen y un cromosoma, o entre un transistor y un condensador, o entre una integral y una ecuación diferencial. Puede que esos conceptos parezcan difíciles, es cierto. Pero también Hamlet lo es. Y, como Hamlet, todos y cada uno de esos conceptos son hermosos[…]
conferencia celebrada en 1956 en Dartmouth, organizada por John McCarthy y Marvin Minsky, que dio nacimiento al campo de investigación de la inteligencia artificial.
Deep Blue ganó aquel torneo de ajedrez por la fuerza bruta, ya que era capaz de evaluar 200 millones de posiciones por segundo y compararlas con 700.000 jugadas anteriores de grandes maestros. La mayoría de nosotros estaríamos de acuerdo en que los cálculos de Deep Blue eran fundamentalmente distintos de lo que entendemos por auténtico pensamiento. «Deep Blue solo era inteligente como puede serlo tu reloj despertador programable —dijo Kaspárov—.
Formulémosle a Google una pregunta difícil como «¿Cuál es la profundidad del mar Rojo?» y al instante responderá: «2.211 metros», algo que hasta nuestros amigos más inteligentes ignoran. Pero hagámosle una pregunta fácil como «¿Puede un cocodrilo jugar al baloncesto?» y no nos dará pista alguna de la respuesta, aunque hasta un niño nos podría contestar después de soltar una risita ... La principal lección de treinta y cinco años de investigación en inteligencia artificial es que los problemas difíciles son fáciles y los problemas fáciles, difíciles», afirmó Steven Pinker, el especialista en ciencia cognitiva de Harvard.
No será tarea fácil. Los científicos han tardado cuarenta años en cartografiar la actividad neurológica de una lombriz intestinal de un milímetro de largo, que cuenta con 302 neuronas y 8.000 sinapsis. El cerebro humano tiene 86.000 millones de neuronas y hasta 150 billones de sinapsis.
Estos últimos avances incluso pueden conducir a la «singularidad», un término que acuñó Von Neumann y que popularizaron el futurista Ray Kurzweil y el escritor de ciencia ficción Vernor Vinge, el cual se utiliza a veces para describir el momento en que los ordenadores no solo sean más inteligentes que las personas, sino que también puedan diseñarse a sí mismos para ser aún más superinteligentes y, por lo tanto, ya no nos necesiten a nosotros, los mortales. Vinge dice que eso ocurrirá en 2030.
La máquina analítica no tiene en absoluto pretensión alguna de originar nada —afirmó Ada Lovelace—. Puede hacer cualquier cosa que sepamos cómo ordenarle que haga.» En su opinión, las máquinas no reemplazarían a los humanos, sino que, en cambio, se convertirían en sus compañeros. Los humanos, explicaba, aportarían a esa relación originalidad y creatividad.
La estrategia de combinar las capacidades del ordenador y las humanas, de crear una simbiosis humano-ordenador, ha resultado ser mucho más fructífera que aspirar a construir máquinas capaces de pensar por sí mismas ... Licklider ayudó a marcar ese rumbo ya en 1960, en su artículo titulado «La simbiosis hombre-computador», que señalaba: «El cerebro humano y las máquinas computadoras se acoplarán muy estrechamente, y la asociación resultante pensará como ningún cerebro humano lo ha hecho nunca y procesará datos de un modo jamás abordado por las máquinas que hoy conocemos basadas en el manejo de información».
Richard Brautigan, en su poema «All Watched Over by Machines of Loving Grace», expresaba ese sueño de manera algo más lírica: «… un prado cibernético / donde mamíferos y ordenadores / vivan juntos en mutua / armonía programada».
No se trata de reemplazar el pensamiento humano por el pensamiento de la máquina. Lejos de ello, en la era de los sistemas cognitivos, los humanos y las máquinas colaborarán para producir mejores resultados, aportando cada uno sus propias habilidades superiores a la asociación.» ... Dicho de otro modo, el futuro podría estar en manos de las personas más capaces de asociarse y colaborar con ordenadores.
«La primera generación de ordenadores eran máquinas que contaban y tabulaban —explica Rometty, remontándose a las raíces de IBM, los tabuladores de tarjetas perforadas que utilizara Herman Hollerith para el censo de 1890—. La segunda generación implicó máquinas programables que utilizaban la arquitectura de Von Neumann. Tenías que decirles lo que debían hacer.» Empezando por Ada Lovelace, la gente escribía algoritmos que proporcionaban a esos ordenadores, paso a paso, las instrucciones para realizar las tareas. «Debido a la proliferación de datos —añade Rometty—, no hay otra opción que disponer de una tercera generación, que son sistemas que no se programan, sino que aprenden.»
Esta creencia de que las máquinas y los humanos se volverán más inteligentes colaborando juntos se corresponde con un proceso que Doug Engelbart denominaba «inicialización» (bootstrapping) y también «coevolución». Y plantea una interesante perspectiva: quizá, independientemente de lo rápido que progresen los ordenadores, la inteligencia artificial nunca supere la inteligencia de la asociación humano-máquina.
la creatividad es un proceso colaborativo. La innovación proviene con mayor frecuencia de equipos de personas que de momentos de inspiración de genios solitarios.
hoy como en el pasado, la proximidad física resulta beneficiosa. Hay algo especial —como evidencia el caso de los Laboratorios Bell— en las reuniones de carne y hueso que no puede reproducirse digitalmente. Los fundadores de Intel crearon un espacio de trabajo abierto, extenso y orientado al trabajo en equipo, donde todos los empleados de Noyce para abajo trabajaban codo con codo.
clave a la hora de formar un gran equipo es juntar visionarios, capaces de generar ideas, con gestores operativos, capaces de ejecutarlas. Las visiones sin ejecución son alucinaciones.
nunca antes había sido tan fácil solicitar y cotejar las aportaciones de miles o millones de colaboradores desconocidos. Esto se ha traducido en sistemas innovadores —la indexación de páginas de Google, las entradas de Wikipedia, el navegador Firefox, el software GNU/Linux— basados en el saber colectivo de grandes muchedumbres.
Hubo tres formas de montar equipos en la era digital. La primera fue mediante la financiación y coordinación estatales. Así fue como se organizaron los grupos que construyeron los primeros ordenadores (Colossus, ENIAC) y redes (ARPANET) ... el programa espacial y el sistema de carreteras interestatales, que beneficiaban al bien común [..] La empresa privada fue otra de las vías en que se formaron equipos de trabajo colectivo. Esto se produjo en centros de investigación de grandes empresas, como los Laboratorios Bell y el Xerox PARC, así como en nuevas compañías emprendedoras, como Texas Instruments, Intel, Atari, Google, Microsoft y Apple [..] ha habido una tercera vía, además de los estados y las empresas privadas, en que se ha organizado la creatividad en equipo: a través de grupos de iguales que han compartido libremente ideas y han hecho aportaciones en el marco de un esfuerzo colectivo ... La creación de Wikipedia y de la World Wide Web son buenos ejemplos de ello, junto con la producción de software gratuito y de código abierto como Linux y GNU, OpenOffice y Firefox.
La mayoría de los innovadores y emprendedores de éxito que aparecen en este libro tenían algo en común: eran gente que cuidaba el producto. Se interesaban por la ingeniería y el diseño, y los entendían profundamente. No eran ante todo expertos en marketing, vendedores o gente de finanzas; cuando esta clase de personas se hicieron con el control de las empresas, a menudo fue en detrimento de la innovación sostenida. «Cuando los tipos de ventas controlan la empresa, los tipos de producción no importan tanto, y muchos de ellos simplemente desconectan», decía Jobs. Larry Page opinaba lo mismo: «Los mejores líderes son los que más profundamente entienden la ingeniería y el diseño del producto».
La gente ha acabado apropiándose de casi cada herramienta digital, se diseñara o no a tal fin, para un propósito social: crear comunidades, facilitar la comunicación, colaborar en proyectos y permitir la interrelación social. Incluso el ordenador personal, que originariamente fue saludado como una herramienta de creatividad individual, llevó inevitablemente al auge de los módems, los servicios online y, a la larga, Facebook, Flickr y Foursquare.
Pese a todas las afirmaciones de los ingenieros de la inteligencia artificial y los sociólogos de internet, las herramientas digitales no tienen personalidad, intenciones ni deseos. Son lo que hacemos de ellas.
Esta innovación provendrá de personas que sean capaces de unir la belleza a la ingeniería, la humanidad a la tecnología y la poesía a los procesadores. En otras palabras, provendrá de los herederos espirituales de Ada Lovelace, creadores capaces de florecer allí donde las artes se entrecruzan con las ciencias y dotados de una rebelde capacidad de asombro que les abra a la belleza de ambas.
April 14, 2018
Agradecimientos
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